Torres se mete en la pelea electoral de Trelew

Torres puso a Maderna en el centro de la pelea con Merino: la estrategia que algunos leen como un intento de frenar el crecimiento de Massoni

La escena política de Trelew empezó a moverse de una manera que difícilmente pueda reducirse a una simple pelea entre el pasado y el presente. Ignacio Torres decidió este lunes llevar personalmente a Adrián Maderna al centro de la discusión, durante una actividad destinada a mostrar inversiones y generación de empleo en la subzona franca. Lo hizo después de que Gerardo Merino endureciera públicamente sus críticas contra el exintendente y pocos días después de que el propio Maderna confirmara en Vibra Notas, en diálogo con Rodrigo Mansilla por @rodrigomansillanoticias, que pretende volver a competir por la Municipalidad en 2027.

Pero detrás de ese enfrentamiento empieza a aparecer otra pregunta: ¿por qué el oficialismo necesita colocar ahora a Maderna como su principal adversario cuando Federico Massoni aparece como uno de los nombres que más preocupa en las mediciones que circulan sobre Trelew?

La hipótesis que empieza a escucharse en ámbitos políticos es que una polarización Merino-Maderna puede resultar conveniente para el intendente porque modifica la pregunta electoral. Ya no sería exclusivamente si el vecino está conforme o no con cuatro años de administración de Merino. La discusión podría transformarse en otra mucho más emocional: ¿quiere Trelew que vuelva Maderna o prefiere que continúe Merino? Y en ese desplazamiento aparece el principal afectado: Federico Massoni.

Torres terminó de instalar una pelea que Merino ya había comenzado

La secuencia importa. Maderna reapareció públicamente y confirmó en Vibra Notas que irá nuevamente por la Intendencia. En aquella entrevista cuestionó a la administración municipal, criticó al Gobierno provincial y puso bajo discusión, entre otros temas, la política productiva que se intenta desarrollar alrededor de la subzona franca. También habló de Massoni y del escenario electoral que imagina para 2027.

Después llegó la respuesta de Merino. El actual intendente elevó fuertemente el tono y sostuvo que Maderna había “destruido la ciudad” y “robado el presente y el futuro” de los trelewenses. Es decir, dejó de tratarlo como un dirigente más que pretende competir y comenzó a construirlo discursivamente como una referencia central contra la cual contrastar su propia administración. Ahora Torres dio otro paso.

En una actividad vinculada con una empresa pesquera y con la puesta en valor de la subzona franca, el gobernador interrumpió un discurso eminentemente productivo para hablar directamente del exintendente. Lo calificó como “un personaje nefasto que tuvo esta ciudad”, afirmó que “nunca puso la mirada en el trabajo” y sostuvo que durante su administración “romantizó la pobreza”. Acto seguido contrapuso aquella etapa con el modelo de inversión, beneficios fiscales y empleo privado que Provincia y Municipio pretenden exhibir actualmente.

No es menor que haya ocurrido precisamente allí. Maderna había cuestionado ese eje productivo en su entrevista con Vibra Notas y Torres eligió responderle desde el mismo escenario que el exintendente había puesto en discusión.

Una cosa es responderle a Maderna y otra convertirlo en el adversario

El oficialismo tiene argumentos políticos para confrontar con Maderna. Gobernó Trelew durante ocho años y Merino recibió la Municipalidad directamente de su administración. Por eso es natural que exista una discusión sobre responsabilidades, herencias y resultados.

Pero políticamente hay una diferencia entre contestar una crítica y comenzar a ordenar toda la discusión alrededor de un adversario. Eso es lo que empieza a ocurrir. Merino lo confrontó.

Torres lo confrontó. Maderna responde. Y, casi sin que nadie lo haya decidido formalmente, empieza a dibujarse una pelea Merino-Maderna que puede terminar desplazando otra confrontación que hasta hace pocas semanas aparecía con fuerza: la de Merino con Massoni.

Ahí está el verdadero interés político del movimiento.

Massoni y las mediciones que inquietan

En ámbitos políticos de Trelew circulan mediciones privadas de consultoras en las que Massoni aparece particularmente competitivo frente a Merino e incluso, según quienes tuvieron acceso a esos trabajos, por encima del intendente. Como esos estudios no fueron difundidos integralmente con ficha técnica, cantidad de casos, metodología y margen de error, no corresponde presentarlos como una fotografía estadística comprobada del electorado.

Pero su circulación existe y ayuda a explicar por qué Massoni ocupa un lugar importante en todas las conversaciones sobre 2027.

Hay además señales públicas, aunque de naturaleza diferente. Una consulta realizada en el canal Rodrigo Mansilla Noticias planteó directamente un mano a mano Merino-Massoni y reunió alrededor de 1.300 votos para Massoni frente a poco más de 300 para Merino. No es una encuesta representativa del padrón —Vibra News lo aclaró expresamente—, pero sí evidencia un importante nivel de movilización alrededor de su candidatura dentro de esa audiencia.

Massoni, además, ya ratificó que pretende competir por la Intendencia y estructuró su discurso alrededor de tres ejes particularmente incómodos para cualquier oficialismo: trabajo, seguridad y corrupción. Su estrategia consiste en discutir la ciudad que administra Merino, no la que dejó Maderna, a quien le vuelcan críticas como que «fue el peor intendente de Trelew», también lo acusan de ser el intendente «planero» y «dejó la ciudad destrozada». Esa diferencia es decisiva.

Maderna obliga a mirar hacia atrás; Massoni obliga a discutir el presente

Para Merino, enfrentar electoralmente a Maderna ofrece una posibilidad que no existe en idénticos términos frente a Massoni. Ante Maderna puede hablar de herencia, comparar ocho años de una administración con la suya y explicar parte de los problemas actuales como consecuencia de decisiones anteriores.

Ante Massoni, esa posibilidad se reduce. Massoni no administró la Municipalidad. Por lo tanto puede interpelar directamente a Merino sobre el estado actual del comercio, el empleo, los servicios, las calles, la seguridad, el gasto municipal o cualquier otro aspecto de su administración sin tener que responder previamente por una gestión municipal propia.

Por eso, desde un punto de vista estrictamente electoral, una elección Merino-Maderna es distinta de una elección Merino-Massoni. Y allí aparece la hipótesis más interesante.

¿Qué hace el vecino que no quiere que vuelva Maderna?

Supongamos que una parte importante de los vecinos tiene una valoración negativa de los ocho años de Maderna y tampoco está plenamente satisfecha con Merino. En un escenario donde el principal adversario del intendente fuera Massoni, esos electores podrían elegir una alternativa sin necesidad de regresar a la administración anterior.

Pero si la discusión política consigue instalar que las opciones reales son Merino o Maderna, la decisión cambia.

La pregunta pasa a ser: ¿quién puede evitar que Maderna vuelva? Y si una parte de ese electorado concluye que la respuesta es el intendente que ya está en el cargo, Merino podría recibir votos que no necesariamente expresen aprobación de su gestión, sino rechazo al regreso de quien gobernó entre 2015 y 2023.

Allí es donde una polarización Merino-Maderna podría descontarle posibilidades a Massoni, aun cuando este último conservara una buena imagen o apareciera mejor ubicado en determinadas mediciones.

No porque esos electores necesariamente prefieran a Merino sobre Massoni, sino porque el encuadre de la elección habría cambiado.

No hace falta que exista un acuerdo con Maderna

Este punto también merece precisión. No existe evidencia pública que permita afirmar que Maderna haya acordado con Torres o Merino participar de una estrategia destinada a favorecer al intendente. Maderna niega esa interpretación, critica a ambos gobiernos y se presenta como candidato opositor.

Diversos sectores políticos atribuyen a la Provincia una estrategia relacionada con la reaparición de Maderna. Esa publicación debe ser tomada como una versión periodística basada en fuentes anónimas, no como un hecho confirmado.

Pero tampoco hace falta que exista un pacto para analizar el efecto político. Una candidatura puede resultar funcional objetivamente a otra estrategia electoral sin haber sido acordada entre sus protagonistas. La pregunta no es necesariamente qué quiere hacer Maderna por Merino. La pregunta es qué puede hacer el oficialismo con la candidatura de Maderna.

Pulso Trelew también obliga a mirar un escenario más amplio

Tampoco conviene reducir la elección a tres nombres. Pulso Trelew 2027, realizado a través del canal Rodrigo Mansilla Noticias, mostró en agosto un escenario diferente, con Emanuel Coliñir encabezando aquella consulta y una dispersión importante entre varios dirigentes. Como ocurre con todos los sondeos abiertos en redes o WhatsApp, no constituye una encuesta probabilística de la población de Trelew, pero sirve como indicador de participación y preferencias dentro de esa comunidad.

Nota relacionada.

También existen otros dirigentes que pretenden competir y hasta la propia Municipalidad realizó un relevamiento territorial que incluyó preguntas de imagen sobre Merino, Massoni, Coliñir, Nicanor Rodríguez y Florencia Papaiani, además de figuras provinciales y nacionales.

Por eso, la verdadera pelea todavía no consiste solamente en sumar votos. Consiste en conseguir que la elección se organice alrededor de la confrontación que más conviene a cada candidato.

Torres hizo pública la confrontación

Eso es lo que cambia con el discurso de Torres. El gobernador podría haber defendido la subzona franca sin mencionar a Maderna. Podría haber hablado exclusivamente de inversión, pesca, empleo y beneficios fiscales. No lo hizo.

Eligió nombrarlo, cuestionarlo y utilizarlo como contraste frente al proyecto productivo que presentaba. Incluso reclamó que la oposición acompañe aquello que considera positivo para Trelew y acusó a quienes cuestionan esas iniciativas de actuar pensando en futuras posiciones políticas.

De esta manera, Torres hizo explícita una confrontación política que Merino ya había comenzado a construir.

Lo que no puede afirmarse como hecho es que haya reconocido que el propósito sea frenar a Massoni. Esa es la lectura que surge al superponer el movimiento discursivo con el escenario electoral y con las mediciones privadas que circulan. Pero la pregunta queda instalada.

La batalla que más le conviene a cada uno

Maderna necesita demostrar que todavía conserva centralidad política después de ocho años de gobierno. Merino necesita defender una gestión que en 2027 completará cuatro años y encontrar un contraste que permita explicar por qué debería continuar.

Massoni necesita impedir que la elección quede atrapada entre esas dos administraciones y mantener otra discusión: si el rechazo a Maderna necesariamente debe traducirse en continuidad de Merino.

Por eso, posiblemente el dato más importante del discurso de Torres no sea únicamente la dureza de sus palabras. Es que eligió a Maderna como adversario en un momento en el que Massoni intenta consolidarse como principal alternativa al intendente.

La elección todavía está lejos y ninguna medición disponible permite establecer hoy un resultado. Pero la construcción del escenario ya comenzó. Y allí puede estar la verdadera jugada: si Merino logra que en 2027 la pregunta no sea “Merino o Massoni”, sino “Merino o el regreso de Maderna”, habrá conseguido modificar el terreno sobre el cual se disputa la elección.

Ese cambio, más que cualquier insulto o declaración cruzada, es lo que habrá que seguir de cerca.

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