Limarieri: “No tenemos turismo”
“No tenemos turismo”: Limarieri alertó por una fuerte caída de visitantes en Gualjaina
El intendente de Gualjaina, Marcelo Limarieri, trazó un duro diagnóstico sobre la actividad turística durante una extensa entrevista con Rodrigo Mansilla en Alguien tiene que querer, el programa que se emite por YouTube en @rodrigomansillanoticias. Habló de alojamientos que pasan meses sin huéspedes, prestadores que reducen la cantidad de cabañas abiertas por el costo de los servicios y una caída muy pronunciada del movimiento que históricamente generaban Piedra Parada, la Ruta 12 y otros atractivos de la zona.
La definición más contundente llegó apenas comenzó la conversación sobre turismo. Ante una observación de Mansilla sobre el enorme potencial paisajístico de la localidad, Limarieri respondió directamente: “No tenemos turismo”. El intendente atribuyó buena parte de la situación a la pérdida de capacidad de gasto de las familias y sostuvo que actualmente “la gente no tiene para gastar”.
El contexto hace que la afirmación tenga todavía mayor impacto. Gualjaina cuenta con Piedra Parada, el Cañadón de la Buitrera, el río Chubut y un recorrido por la Ruta 12 que Limarieri describió como uno de los grandes paisajes de la región. Durante la entrevista con Rodrigo Mansilla, recordó incluso que conoció la localidad a través de Piedra Parada y que ese vínculo terminó llevándolo a radicarse allí hace más de dos décadas.
Meses sin huéspedes y costos que siguen corriendo
Para mostrar cómo impacta la caída en los prestadores, Limarieri aportó un ejemplo cercano. Explicó que su esposa posee pequeños departamentos de alquiler y que uno de ellos había permanecido prácticamente sin ocupación desde marzo hasta que fue utilizado por trabajadores de Servicios Públicos.
Mientras no ingresaban turistas, los costos siguieron acumulándose. Según contó en Alguien tiene que querer, solamente una factura de gas llegó a rondar los 500 mil pesos. “A toda pérdida”, resumió el intendente.
El problema, dijo, ya no es simplemente una temporada floja. Años atrás, aun cuando el movimiento era menor, se observaban viajeros que pasaban por Gualjaina, recorrían los atractivos y permanecían una o más noches. Ahora, relató Limarieri a Rodrigo Mansilla, los propios prestadores le dicen que llevan meses sin recibir huéspedes.
Lo poco que se mantiene es fundamentalmente un turismo de cercanía. Llegan visitantes desde localidades de la cordillera, pasan el día en Piedra Parada y regresan por la tarde. No queda prácticamente pernocte, y con ello desaparece buena parte del efecto económico que generan alojamiento, gastronomía, compras y servicios.
“No creo que sea una cuestión de promoción”
Mansilla le preguntó durante la entrevista si el problema podía estar también relacionado con la difusión del destino. Limarieri respondió que, aunque siempre se puede mejorar la promoción, no considera que allí esté hoy el origen principal de la caída.
Afirmó que Gualjaina viene trabajando en promoción y presencia digital a través de redes sociales, pero observó que el comportamiento turístico cambió. El turismo provincial y comarcal, que representaba una parte significativa del movimiento, prácticamente dejó de llegar con la misma intensidad.
Quienes pueden viajar desde otras provincias, agregó, suelen concentrarse en destinos con mayor posicionamiento. Durante el verano aparecen los lagos y la cordillera; en temporada de ballenas, Península Valdés y Puerto Madryn concentran una parte importante del movimiento.
Una caída que ya lleva dos años
Limarieri ubicó el comienzo de la retracción fuerte aproximadamente dos años atrás. Durante su conversación con Rodrigo Mansilla en @rodrigomansillanoticias, recordó que históricamente los grandes atractivos cordilleranos generaban un “derrame” hacia localidades más pequeñas.
Un día de viento o de cierre del centro de esquí en Esquel, por ejemplo, podía traducirse rápidamente en turistas buscando alternativas y recorriendo Gualjaina, Trevelin u otros puntos cercanos.
“Hoy eso no está sucediendo”, señaló. A su entender, incluso los destinos principales están recibiendo menos movimiento y, por lo tanto, se redujo también el flujo que posteriormente llegaba a los circuitos secundarios.
El costo de llegar a Chubut
Otro de los factores que apareció con fuerza durante Alguien tiene que querer fue el costo del traslado. Mansilla planteó que Chubut se convirtió en un destino caro y mencionó como ejemplo los valores de los pasajes aéreos.
Limarieri coincidió y señaló que viajar desde Buenos Aires hacia Esquel puede representar un gasto cercano al millón de pesos. Ese costo inicial condiciona después toda la estructura del viaje: alojamiento, comidas, combustible, excursiones y estadía.
El intendente relativizó además la idea de que la solución dependa solamente de que los prestadores “salgan a buscar” turistas. Según explicó, observa que existen promociones y descuentos, pero el problema es cuánto margen real queda para ofrecerlos.
Cabañas que prefieren mantenerse cerradas
Limarieri detalló que detrás del precio de una habitación o una cabaña existen gastos que se volvieron muy difíciles de absorber: personal de limpieza, mantenimiento, insumos, electricidad, gas y acondicionamiento general de los establecimientos.
Durante la entrevista con Rodrigo Mansilla, contó que habló con prestadores que directamente prefieren mantener cerradas algunas unidades porque abrirlas a precios promocionales puede significar trabajar sin rentabilidad.
El ejemplo que utilizó fue muy concreto: complejos de seis o siete cabañas que mantienen solamente dos disponibles para reducir costos. “Si no te queda margen de ganancia”, explicó, termina siendo preferible no abrir toda la capacidad.
Ese dato muestra un problema doble. Por un lado, hay menos turistas. Por otro, el costo fijo hace que parte de la oferta disponible se retire temporalmente del mercado porque no alcanza con bajar precios para garantizar sustentabilidad.
La clase media y el turismo interno
Para Limarieri, el punto central está en la economía de los hogares. El intendente sostuvo en Alguien tiene que querer que la clase media, que tradicionalmente sostenía gran parte del turismo interno, perdió capacidad para destinar dinero a escapadas o vacaciones.
“Se le complica llegar a fin de mes”, describió. Y cuando existe algún excedente, interpretó que muchas familias están priorizando otros gastos o el ahorro antes que el turismo.
La misma situación repercute sobre los prestadores: los costos aumentan, pero reducir demasiado las tarifas puede significar operar sin rentabilidad. Eso achica el margen para construir promociones realmente atractivas.
De más de 17 mil visitantes a una fracción de aquel movimiento
Uno de los datos más fuertes de toda la charla con Rodrigo Mansilla apareció al revisar lo ocurrido en Piedra Parada.
Limarieri recordó que en una temporada reciente se habían contabilizado alrededor de 17 mil visitantes, con una presencia importante de extranjeros. Durante la entrevista se verificó además que en la temporada estival comprendida entre octubre de 2023 y marzo de 2024 el Área Natural Protegida Piedra Parada efectivamente había superado los 17 mil ingresos.
Hubo una diferencia sobre la cantidad exacta de turistas extranjeros: Limarieri recordó cerca de 7 mil, mientras que la información consultada durante el programa hablaba de más de 5 mil. Por eso, el dato sólido surgido de la propia entrevista es el total superior a 17 mil visitantes.
La comparación con la actualidad fue aún más fuerte. Limarieri afirmó que este año el movimiento que observa no llegaría al 10% de aquel volumen. Lo planteó como una estimación propia y aclaró que no tenía en ese momento el dato estadístico final del período.
Una familia y un fin de semana dentro de Chubut
Para dimensionar hasta qué punto considera que el turismo interno se encareció, Limarieri realizó una estimación durante la conversación con Mansilla.
Planteó que un matrimonio con dos hijos que quiera viajar un fin de semana dentro de Chubut puede necesitar alrededor de 3 millones de pesos, incluso bajo una modalidad que definió como “gasolera”.
No se trata de un cálculo oficial ni de una tarifa determinada, sino de una estimación que utilizó el intendente para explicar por qué considera que una parte importante de la población dejó de viajar dentro de la propia provincia.
Una discusión que excede a Gualjaina
La entrevista en Alguien tiene que querer terminó abriendo una discusión provincial. La caída no afecta solamente a un alojamiento o a una localidad. Cuando el turismo deja de circular por destinos pequeños, disminuye el ingreso en restaurantes, comercios, estaciones de servicio, proveedores, guías y distintas actividades vinculadas.
Limarieri insistió en que destinos como Gualjaina tienen atractivos naturales extraordinarios y que pocos años atrás lograban movilizar miles de personas. Lo que cambió, según su diagnóstico, no es el recurso turístico sino las condiciones económicas que permiten llegar hasta él y sostener la actividad.
La pregunta que quedó planteada durante la charla con Rodrigo Mansilla en @rodrigomansillanoticias es qué estrategia necesita Chubut para volver a generar ese movimiento y evitar que el turismo quede concentrado solamente en unos pocos núcleos de la provincia.



