Amenazas en escuelas: cómo respondió Chubut y otras provincias
Amenazas en escuelas de Chubut: las instituciones activaron protocolos mientras Tucumán respondió con decretos y comunicados oficiales
Mensajes intimidatorios aparecieron en los baños de varios establecimientos educativos de Trelew, Rawson, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. Directivos, docentes y auxiliares vivieron horas de preocupación ante la situación. En Tucumán, el gobierno firmó un decreto y la policía emitió un comunicado oficial. En Chubut, no hubo un pronunciamiento oficial específico sobre estos hechos.
Un fenómeno que se replica a nivel nacional llegó esta semana a las aulas chubutenses con una particularidad que no pasó inadvertida: frente a inscripciones amenazantes en los baños de múltiples escuelas, convocatorias a peleas y mensajes que amedrentaban incluso a directivos y directivas por nombre, las instituciones educativas tuvieron que salir a resolver la crisis por sus propios medios.
Lo que pasó en Chubut
En Trelew, las escuelas 712, 714, 748 y el Instituto María Auxiliadora (IMA) detectaron mensajes preocupantes. En Rawson, el Colegio Don Bosco reportó pintadas intimidatorias. Puerto Madryn no fue la excepción: la Escuela 790 debió ser evacuada de forma preventiva, mientras que en las escuelas 750 y 728 también aparecieron amenazas, lo que derivó en la suspensión de clases en el turno tarde en dos de esos establecimientos. En Comodoro Rivadavia, la Escuela Salesiana Santo Domingo Savio activó un operativo de seguridad tras encontrar un mensaje que advertía sobre un posible ataque armado, con intervención de Fiscalía y Criminalística.
En todos los casos, fueron las propias escuelas las que realizaron las denuncias ante la policía, gestionaron la presencia de efectivos, notificaron a las familias y activaron protocolos de contención. Los equipos docentes, auxiliares y directivos enfrentaron la situación con preocupación: en varias de las pintadas, las amenazas estaban dirigidas específicamente a autoridades del establecimiento.
La baja concurrencia registrada en varios turnos no fue casualidad: muchas familias optaron por no enviar a sus hijos ante la incertidumbre. La situación también generó inquietud entre quienes trabajan en las escuelas.
La ausencia que habla
Mientras todo esto ocurría, el Ministerio de Educación de la provincia de Chubut no emitió un comunicado específico sobre estos hechos. Tampoco lo hizo la Policía del Chubut. Las instituciones actuaron con los recursos disponibles en cada establecimiento.
La intervención de los Equipos de Orientación y Apoyo a las Trayectorias Educativas (EOATE) y de las supervisiones escolares fue importante en el acompañamiento, aunque no hubo una comunicación unificada desde el nivel provincial.
Lo que sí hizo Tucumán
Ante la misma ola de amenazas que atraviesa el país, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, firmó el Decreto N° 772/7 M.S., que establece medidas concretas contra la violencia en instituciones educativas. La normativa ordena al Ministerio de Seguridad y a la Policía adoptar medidas preventivas, disuasivas y de intervención dentro y fuera de los establecimientos. Fija también la posibilidad de expulsar alumnos que pongan en riesgo el ciclo lectivo, suspender subsidios a instituciones que no colaboren, y responsabilizar civil y judicialmente a padres y tutores por las conductas de sus hijos menores.
En los casos más graves, el decreto habilita el traslado de alumnos al Instituto Brochero con intervención judicial. Las medidas entraron en vigencia de forma inmediata.
Además, la Policía de Tucumán difundió un comunicado oficial dirigido a toda la comunidad educativa, en el que advirtió que toda amenaza —incluyendo las falsas y las bromas en redes sociales— constituye un delito y será investigada con máxima prioridad. Quienes incurran en estas conductas enfrentarán intervención de la Justicia penal, imputaciones por amenazas o portación de armas, y aprehensiones según la gravedad del hecho.
Una problemática que requiere más que protocolos
Desde las instituciones chubutenses se insistió en la necesidad de trabajar junto a las familias, monitorear el uso de redes sociales por parte de los jóvenes y generar espacios de reflexión colectiva. Estas acciones son consideradas clave para abordar la problemática.
También se plantea la importancia de fortalecer la articulación institucional ante este tipo de situaciones, con el objetivo de acompañar a las escuelas en la gestión de estos episodios.
La comunidad educativa de Chubut se mantiene atenta a la evolución de los hechos. Esta semana, equipos directivos recurrieron a comisarías para solicitar medidas de resguardo para estudiantes y personal. Mientras tanto, en cada escuela, continúan las actividades con el compromiso de docentes y auxiliares, en un contexto que invita a reforzar el trabajo conjunto entre instituciones y comunidad.
Un mensaje para las familias
En medio de la conmoción, porque esto que está ocurriendo es grave, una docente se acercó a la redacción de Vibra News y realizó esta reflexión: «hay una conversación que no puede postergarse: la que ocurre en casa. Los adolescentes que escriben esas amenazas en los baños, que las comparten como un juego viral en grupos de WhatsApp o que simplemente las replican sin medir el alcance, no siempre comprenden el peso real de sus actos. Esa es, precisamente, la responsabilidad de los adultos que los acompañan».
«Escribir una amenaza —aunque sea «de broma», aunque sea anónima, aunque sea copiada de otro— es un delito. No una falta escolar, no una travesura: un delito que puede derivar en una denuncia penal, en la intervención de la Justicia, en antecedentes que marcan una trayectoria de vida. Las consecuencias son reales, concretas y duraderas, y muchos jóvenes no lo saben porque nadie se los dijo con claridad».
«Por eso, el llamado es urgente: hablen con sus hijos e hijas. Pregunten qué circula en sus grupos, qué ven, qué comparten. No desde el control, sino desde el diálogo genuino. Explíquenles que lo que parece una broma en una pantalla puede terminar en una comisaría, en un juzgado, en una expulsión. Que detrás de cada amenaza hay personas reales que sienten miedo real: docentes, compañeros, directivos que van a trabajar y terminan el día con el corazón en la garganta».
«Las escuelas no pueden hacerlo solas. El Estado tampoco alcanza si no hay adultos responsables en cada hogar dispuestos a tener esa conversación incómoda, necesaria y a tiempo».
«La prevención empieza en casa. Y empieza hoy».





