Chubut se endeudó a 10 años al 9,45%

Chubut colocó deuda por US$650 millones al 9,45%: qué dicen los números detrás del anuncio

La provincia salió este jueves al mercado internacional con un bono a 10 años. Desde el gobierno lo presentan como un éxito rotundo y así trascendió en los medios porteños, donde se instaló la noticia. El análisis técnico muestra una foto más compleja: la tasa subió casi dos puntos respecto a la deuda anterior, hay tres años de gracia para quien venga después, y el destino de los fondos todavía no está claro.


La provincia del Chubut cerró este jueves la colocación de un bono soberano por US$650 millones a 10 años, con vencimiento el 29 de abril de 2036 y una tasa de cupón del 9,45% anual. La emisión se realizó bajo las normas 144A y Reg S, que habilitan la venta a inversores institucionales de Estados Unidos y el resto del mundo. La calificación de Chubut es Caa1/NR, categoría que en la jerga financiera corresponde a bonos de alto riesgo.

El precio de emisión fue a la par (100), lo que significa que la tasa de rendimiento coincide exactamente con el cupón: 9,45%. La orientación inicial de la colocación había sido de 9,625%, con un margen de tolerancia de 12,5 puntos básicos hacia arriba o abajo, por lo que el cierre final implicó una leve mejora respecto al punto de partida.

El jueves por la tarde, medios porteños como Infobae o La Nación + difundieron la colocación, citando «fuentes de la gobernación», destacando que la demanda superó los US$2.000 millones, más del triple de lo emitido. Ese dato, presentado como prueba del éxito, merece una lectura más cuidadosa: si la demanda hubiera sido genuinamente tres veces superior a la oferta, la provincia habría tenido margen para negociar una tasa significativamente más baja.

En el mercado de deuda subnacional, comparar colocaciones no es trivial. Así lo aseguran referentes del sector de la economía provincial. Para hacerlo correctamente hay que considerar «al menos tres variables en simultáneo»: monto, plazo y tasa. Gabriela Dufour, ex ministra de Economía de Chubut, habló con Vibra News y consideró que «hay agregar una cuarta que suele pasarse por alto: las garantías». La mayoría de las provincias argentinas garantiza sus bonos con coparticipación federal. Chubut tiene además ingresos por regalías petroleras, lo que en teoría podría haberle dado mejor posición negociadora, aunque no se reflejó en la tasa final.

Dos puntos más caro que la deuda anterior

El bono que se refinancia con esta emisión pagaba una tasa del 7,75% anual. El nuevo paga 9,45%. «La diferencia es de 1,7 puntos porcentuales en dólares —casi dos puntos— sobre un capital de US$650 millones. En términos concretos, eso representa aproximadamente US$11 millones adicionales por año en concepto de intereses respecto a lo que se venía pagando», precisó Dufour.

«Es muy cara la tasa», evaluó Dufour.

En un contexto donde el riesgo de devaluación del peso es una variable permanente, endeudarse en dólares a una tasa dos puntos más alta que la anterior es una carga que se proyecta por una década. Para ponerlo en perspectiva: la tasa libre de riesgo global ronda actualmente el 4%, y el riesgo país argentino se ubica alrededor de 540 puntos básicos (5,4%). Eso daría una tasa de referencia teórica de aproximadamente 9,4% para deuda soberana nacional, lo que significa que «Chubut pagó prácticamente la tasa del soberano argentino», sin poder demostrar una prima de calidad subnacional.

Tres años de gracia: la deuda que hereda el próximo gobierno

El bono incluye un período de gracia de tres años durante el cual la provincia no amortiza capital. Eso significa que la gestión actual de Ignacio Torres no enfrentará vencimientos de capital hasta 2029, año en que previsiblemente habrá terminado su mandato. La estrategia es clara: patear compromisos hacia adelante y dejar que la administración siguiente resuelva el grueso del repago.

En el corto plazo, la llegada de los dólares generará un efecto de liquidez inmediato. Aunque los fondos de un bono de estas características no pueden destinarse legalmente a gasto corriente, el ingreso de divisas engrosa las reservas provinciales y otorga un margen de maniobra financiero considerable. Eso aliviará la tensión de caja que la provincia viene atravesando, pero no resuelve los problemas estructurales.

¿En qué se va a gastar?

El gobierno mencionó entre los destinos el acueducto del interior -que en realidad será ejecutado con un crédito- y el equipamiento del hospital de alta complejidad María Humphreys de Trelew. Pero al menos en el caso del acueducto surge una pregunta legítima: en diciembre de 2025, la Corporación Andina de Fomento (CAF) aprobó un préstamo de US$150 millones al 4% anual para esa obra, con inicio de ejecución previsto para junio de 2026. Si ese financiamiento ya existe a una tasa menos de la mitad de la del nuevo bono, ¿por qué usar los fondos más caros para la misma obra?

La respuesta a esa pregunta —y el destino preciso de los US$650 millones— es lo que todavía no tiene respuesta pública clara. Es, probablemente, el dato más importante de esta historia.

En síntesis

Chubut se endeudó a una tasa casi dos puntos más cara que su bono anterior, con tres años de gracia que postergan el problema al próximo gobierno, en un contexto donde parte de las obras anunciadas ya tenían financiamiento más barato disponible. La colocación fue técnicamente posible —el mercado aceptó el papel— pero presentarla como un éxito sin matices es, cuanto menos, una lectura parcial de los hechos.

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