Dupuy: “Las falsas denuncias matan”

Ramón Dupuy exige penas de prisión efectiva para las falsas denuncias y la implementación urgente de la Ley Lucio para frenar el asesinato de niños

Ramón Dupuy, el abuelo del niño Lucio Dupuy, se trasladó recientemente a la ciudad de Comodoro Rivadavia impulsado por una nueva tragedia infantil. En un encuentro profundamente conmovedor y privado, Dupuy se reunió con Luis, padre del pequeño Ángel y  con Lorena, para fundirse en «un abrazo enorme» que los unió frente al mismo e insoportable dolor de haber perdido a un niño por las inmensas fallas del sistema. Durante una desgarradora y contundente entrevista realizada por Bruno Sancci en el programa HISTORIAS DE HOY NOTICIAS DE AYER, a través de LU20 Radio Chubut, Dupuy lanzó una advertencia ineludible: la justicia desprotege a las infancias y permite la manipulación criminal mediante mentiras.

El arma letal de las falsas denuncias

Ramón Dupuy y el padre de Ángel

El eje de su reclamo busca generar consciencia urgente sobre una realidad que los juzgados ignoran sistemáticamente. «Yo te puedo asegurar que las falsas denuncias matan», afirmó categóricamente. El padre de Lucio, su tío y él mismo sufrieron siete acusaciones infundadas perpetradas por la progenitora y asesina de su nieto. El trágico resultado de la inacción judicial frente a estas denuncias fue el asesinato de Lucio, ya que la justicia desestimaba las acusaciones falsas pero jamás castigaba a la mujer que mentía.

Actualmente, las penas por realizar una falsa denuncia son una burla al sentido común: apenas multas de 1.500 a 12.500 pesos, o irrisorias penas de prisión de 30 días a un año. Al ser un delito excarcelable, no hay disuasión real para quienes deciden arruinar vidas. Por ello, Dupuy impulsa una nueva ley que ya cuenta con media sanción en el Senado, cuyo objetivo es implacable: «Si vas a denunciar falsamente… vas a tener que pensarlo dos veces, porque las penas arrancan de 3 a 6 años mínimo».

La complicidad estatal y la burocracia que asesina Dupuy no dudó en señalar a los responsables institucionales, calificando a la jueza Ana Clara Pérez Ballester y a la asesora de menores Elisa Catán como las «terceras asesinas ideológicas» de su nieto. Tanto la muerte de Lucio como la de Ángel eran crímenes «totalmente evitables» si las autoridades hubieran actuado con cautela. «Un solo renglón que hubiese escrito la jueza dando vista al equipo interdisciplinario… Angelito estaría vivo y Lucio también».

La desconexión del sistema es escalofriante. En el caso de Ángel, cuando la policía fue a retirarlo de su familia paterna para entregarlo a su madre (eventual responsable de su muerte), el niño lloraba desconsolado. Pese a que una agente advirtió claros signos de riesgo y avisó que el niño no debía irse, la brutal respuesta oficial de sus superiores fue: «Usted está para obedecer, no para pensar».

El padre de Ángel y Ramón Dupuy se funden en un abrazo

Ley Lucio: La herramienta que deciden ignorar

En 2023 se aprobó a nivel nacional la Ley Lucio (Ley 27.709) para frenar el maltrato capacitando a los agentes del Estado. Sin embargo, en provincias como Chubut su falta de reglamentación adecuada permitió que ocurriera la tragedia de Ángel. En total contraste, la provincia de Córdoba la reglamentó con penas severas, logrando reducir hasta un 30% el índice de maltrato infantil.

Llamado a conscientizar

Dupuy y los vecinos contra las falsas denunucias

Según algunas apreciaciones alarmantes discutidos durante la emisión, se estimó que casi el 70% de los niños en riesgo judicializados en las ciudades chubutenses terminan siendo entregados al «mal menor» por una justicia que no toma verdaderamente las riendas de la protección infantil. Los niños «no tienen por qué andar corriendo en los pasillos cuando se le hacen las cámaras Gesell… tienen que ser felices, libres, jugar, divertirse», sentenció Dupuy.

A través de esta difusión originada en HISTORIAS DE HOY NOTICIAS DE AYER, se señaló el riesgo de que menores queden a cargo de adultos irresponsables y a exigir a las autoridades la plena implementación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (1989), la ley 26.061 y la flamante Ley 27.709.

Como dolorosa y urgente reflexión final que debe sacudir la conciencia de jueces, legisladores y ciudadanos por igual, Dupuy concluyó en el aire de LU20: «Si a mí a Lucio me lo hubiesen dejado como nosotros lo teníamos, hoy Lucito estaría vivo».

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