«La pesca no pide subsidios; pide herramientas»

La pesca genera empleo, pero enfrenta una crisis comercial que amenaza la próxima temporada en Chubut

Mientras la actividad mantiene niveles históricos de empleo y buenas capturas, la falta de ventas, el crecimiento de los stocks y la ausencia de medidas de alivio económico comienzan a poner en riesgo la sustentabilidad del sector. El presidente de la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACH), Gustavo González, advirtió que el problema ya no está en el mar sino en los mercados internacionales.

La pesca atraviesa una paradoja que preocupa a empresarios y trabajadores. Nunca hubo tantas capturas de algunas especies ni tantos barcos operando al mismo tiempo, pero la rentabilidad del negocio se deteriora rápidamente porque el pescado no encuentra compradores al ritmo esperado.

Así lo describió el presidente de la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACH), Gustavo González, en «Alguien tiene que querer» con Rodrigo Mansilla en youtube @rodrigomansillanoticias, donde sostuvo que la principal amenaza para la actividad ya no es biológica sino comercial.

«Tenemos recurso, tenemos barcos pescando, tenemos plantas trabajando, pero no tenemos ventas», resumió.

El problema no está en el mar

Según explicó González, desde el punto de vista del recurso pesquero el panorama es positivo.

La flota provincial registra muy buenas capturas de langostino, anchoíta y merluza, tanto en aguas provinciales como nacionales.

Sin embargo, esa abundancia terminó generando un efecto contrario al esperado.

Los compradores internacionales observan que la oferta continuará creciendo y optan por esperar una baja de precios antes de cerrar operaciones.

«La industria hizo toda su estructura de costos con determinados valores. Si vende por debajo de esos precios, directamente pierde dinero», advirtió.

Cámaras llenas y costos que no dejan de crecer

La consecuencia inmediata es la acumulación de stock.

Las empresas deben almacenar la producción durante semanas o meses, afrontando costos crecientes de frío, energía, financiamiento, combustible y salarios.

Cada día que el producto permanece en cámara frigorífica representa un gasto adicional que reduce aún más la rentabilidad.

Incluso la temporada de anchoíta comenzó a frenarse antes de tiempo porque los principales compradores ya completaron sus pedidos y no cuentan con capacidad para seguir recibiendo mercadería.

El temor está puesto en noviembre

Para González, la mayor preocupación aparece cuando se proyecta el escenario hacia la temporada provincial.

Si las capturas nacionales superan las 80.000 o 90.000 toneladas de langostino, como estima parte del mercado, Chubut iniciará su zafra con depósitos saturados y una demanda internacional todavía retraída.

Ese contexto podría complicar las negociaciones comerciales, la planificación de las plantas procesadoras e incluso las futuras discusiones salariales.

«El panorama inmediato es preocupante, pero el mediano plazo lo es todavía más», afirmó.

La actividad sigue sosteniendo el empleo

A diferencia de otros sectores productivos de la provincia, la pesca continúa generando trabajo.

La flota opera prácticamente en su totalidad, las plantas permanecen activas y los puertos mantienen movimiento permanente.

González incluso consideró que, tras el retroceso de la actividad hidrocarburífera en la Cuenca del Golfo San Jorge, la pesca se transformó en el principal generador de empleo privado de Chubut.

Los datos oficiales acompañan esa percepción: durante el último año el empleo pesquero registró un crecimiento cercano al 24%, alcanzando casi 5.000 puestos registrados.

El esfuerzo también lo hacen los trabajadores

Uno de los aspectos que destacó el dirigente empresarial fue el acompañamiento de los sindicatos.

Según explicó, en la flota amarilla ya llevan dos temporadas sin otorgar incrementos salariales para determinadas actividades, especialmente en la pesca de anchoíta.

«No era lo deseable, pero los trabajadores entendieron que hoy la prioridad es mantener el empleo», sostuvo.

Reconoció que existe una actualización pendiente, aunque admitió que las empresas hoy no cuentan con margen económico para afrontarla.

Reclaman medidas antes de que llegue la crisis

Para González, uno de los principales errores es esperar que las empresas entren en concurso o comiencen los despidos para recién entonces implementar medidas de asistencia.

Recordó que la pesca viene solicitando desde hace tiempo reducciones en derechos de exportación, alivio impositivo y la aprobación de la emergencia pesquera provincial.

Hasta ahora, ninguna de esas iniciativas logró avanzar.

«La solución siempre termina llegando cuando la industria ya está parada. Nosotros estamos diciendo que el problema todavía se puede evitar», sostuvo.

Dragado, infraestructura y competitividad

El presidente de CAFACH insistió además en que la infraestructura portuaria se convirtió en otro factor crítico.

La falta de dragado y de espacios de amarre obliga a concentrar la operatoria en ventanas muy reducidas de marea, provoca daños entre embarcaciones y genera costos adicionales de reparación.

Por eso consideró indispensable que las obras comprometidas comiencen cuanto antes para mejorar la competitividad del sector.

Empresas concursadas y barcos en venta

Aunque evitó un discurso alarmista, González admitió que empiezan a aparecer señales preocupantes.

Recordó que durante el último año ya hubo empresas concursadas, existen embarcaciones en venta y muchas firmas comenzaron a depender del financiamiento bancario para sostener su operatoria diaria.

«Antes no necesitábamos apalancamiento financiero. Hoy se volvió indispensable», explicó.

«La pesca no pide subsidios; pide herramientas»

El dirigente insistió en que la actividad no reclama privilegios sino condiciones para competir.

«La pesca sigue generando trabajo. Lo único que estamos pidiendo son herramientas para que pueda seguir haciéndolo.»

Para González, el desafío pasa por evitar que una actividad que hoy sostiene miles de puestos laborales termine atravesando una crisis similar a la que sufrió el sector hidrocarburífero años atrás.

«La oportunidad todavía existe. Lo importante es actuar antes de que el problema sea irreversible», concluyó.

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