La voz de una docente autoconvocada

«No estamos reclamando nada de otro mundo»: la voz de una docente autoconvocada tras la marcha masiva de estatales en Chubut

Belén Civitareale, docente con nueve años de trayectoria e integrante del colectivo de autoconvocados, dialogó con Rodrigo Mansilla en el programa Hoy Hay Charla. Habló sobre la histórica movilización de trabajadores estatales en Rawson, el reclamo de un básico de $1.500.000 y la situación crítica que atraviesan los docentes en la provincia del Chubut.


Una marcha histórica que nadie esperaba tan masiva

Lo que comenzó como una convocatoria de docentes autoconvocados terminó convirtiéndose en una de las movilizaciones de trabajadores estatales más grandes que se recuerdan en la capital provincial. Más de tres mil personas se congregaron en Rawson para reclamar, en bloque y con una sola voz, un aumento salarial urgente.

Belén Civitareale, referente del movimiento de docentes autoconvocados, reconoció que el nivel de adhesión superó ampliamente todas las expectativas.

«La verdad que no creíamos que iba a ser tan masiva. Eran más de tres mil personas, era un montón. Había gente de educación, de salud, de vivienda, de todos los ministerios».

No fue solo un reclamo del sector educativo. Trabajadores de distintos organismos del Estado provincial confluyeron bajo una misma demanda: un sueldo digno. El reclamo unificó a sectores que históricamente marcharon por separado, lo que le dio a la movilización una dimensión inusitada.


El núcleo del reclamo: básico de $1.500.000

El punto central que llevaron los docentes autoconvocados a la calle es concreto y no está en discusión: que el salario básico docente pase de los actuales $318.000 a $1.500.000. Un pedido que, en el contexto de una canasta básica que ronda los dos millones y medio de pesos, sigue siendo insuficiente para vivir, pero que los trabajadores ven como un piso mínimo de dignidad.

«El básico que tenemos hoy los docentes es de 318. Un jubilado está cobrando básicamente lo mismo, cuando trabajó toda su vida. El gobierno está dando aumentos de dos mil, tres mil pesos. Con eso no comprás ni siquiera carne de burro, como decían hoy».

Civitareale también cuestionó los bonos extraordinarios anunciados por el gobierno provincial, señalando que no todos los docentes los percibieron y que no impactan en el haber jubilatorio. Hay docentes que todavía están esperando cobrar suplencias de hace mucho tiempo, afirmó.


«Tengo tres trabajos y ni así me alcanza»

El relato de Belén Civitareale no es el de una excepción: es el de una normalidad preocupante. Con nueve años de antigüedad en la docencia, hoy necesita sumar tres trabajos para llegar a fin de mes. Su testimonio pone en evidencia la brecha entre la imagen pública del docente y la realidad cotidiana de miles de familias en la provincia.

«Yo tengo tres trabajos y ni así me alcanza. La mayoría de la gente cree que los docentes ganamos un montón y no. No trabajamos solo cuatro horas: tengo que planificar, tengo responsabilidades fuera del aula. Y atrás de un docente también hay una familia, hay chicos, hay que darles de comer».

La situación de quienes no tienen cargo titular es aún más precaria. Los suplentes dependen de la disponibilidad de horas, y si no las consiguen, quedan sin ingreso. Además, cada vez hay más recortes: se eliminaron programas como las parejas pedagógicas, y en algunos establecimientos los docentes deben atender solos aulas con estudiantes que presentan necesidades especiales.

«Si pagás el alquiler, ¿cómo hacés para comer? Muchos docentes no pueden comprarle a sus hijos las zapatillas, la ropa, las cosas esenciales», describió.


Copa de leche, escuelas sin gas y un Estado que mira para otro lado

La precarización no afecta solo a los salarios. Civitareale describió un sistema educativo que cruje por todos lados: escuelas que debieron evacuar por falta de gas, raciones de copa de leche que no alcanzan para calmar el hambre de los estudiantes, y un Estado que prefiere tapar los problemas antes que resolverlos.

«La copa de leche que se le da a los estudiantes es mínima, las porciones son así de chiquititas. Un nene puede haber tomado solo un té con un pedacito de pan. Y el Estado no se hace cargo de darle una buena copa de leche para que los estudiantes puedan comer».

En ese contexto, señaló que los docentes muchas veces no pueden concentrarse plenamente en enseñar porque sus propias necesidades básicas están sin resolver: «La mente la tenemos en otro lado, porque también tenemos que darle de comer a nuestras familias».


El encuentro cara a cara con el gobernador Torres

Uno de los momentos más resonantes del proceso de lucha fue el encuentro directo que Civitareale tuvo con el gobernador Ignacio Torres. El video de ese cruce se viralizó y la catapultó como una de las voces más visibles del movimiento.

Civitareale reconoció haber votado al actual gobernador y hacerse cargo de esa decisión. Sin embargo, expresó que lo prometido durante la campaña no se cumplió y que la situación de los docentes no hizo más que empeorar. «Sus promesas fueron otras. Nunca hizo nada y los docentes cada vez estamos más abajo», afirmó.

Lejos de amilanarse, ese encuentro la fortaleció. «Yo me siento más fuerte que nunca. Miedo no le tengo», sostuvo. Y agregó que lo que pide no es un favor: «Es que tengan el carisma de cumplir su palabra, de recibirnos, y no solo de recibirnos sino de hacer algo, porque con la palabra no hacemos nada».


Las paritarias y la desconfianza en los gremios

Con la reunión paritaria a la vuelta de la esquina, Civitareale dejó en claro cuál es la posición del colectivo: el básico de $1.500.000 no es negociable como piso de arranque. Sin embargo, no escondió su escepticismo respecto de lo que pueda resolverse en esa instancia.

«La sensación que nos dieron es que está todo como medio arreglado. Esperemos que lo que pasó hoy los haya movilizado a decir: acá tenemos que hacer algo».

La referente docente fue especialmente crítica con los gremios, a los que acusa de no representar genuinamente a los trabajadores. Ella y sus compañeros de autoconvocados no están adheridos a ninguna organización sindical, lo que les da mayor libertad para hablar.

«Me da la sensación de que fueron comprados, que se lavaron las manos y callaron la boca. Cuando un montón de docentes les están pagando sus cuotas, no los están representando».

Para respaldar su posición, los autoconvocados reunieron mandatos firmados de las escuelas que adhirieron a la marcha y los presentaron ante ATECH para que fueran llevados a la mesa de negociación.


«Esto no va a parar»: la advertencia y el llamado a seguir

Civitareale cerró la entrevista con una advertencia clara: si no hay respuestas concretas, las medidas de fuerza continuarán. No como amenaza, aclaró, sino como consecuencia lógica de una comunidad que llegó al límite de su paciencia.

«Estamos todos muy enojados. Sería una manera inteligente de que puedan parar esto, porque si no, no va a parar. La gente está cansada, no le alcanza la plata, y hay muchas cosas que siguen ocultándose.»

Para el Día del Trabajador, los autoconvocados organizaron una olla popular en cada localidad. El mensaje fue simple y elocuente: «Quisiéramos recibirlo con un asado, pero como sabrán el gobernador y el ministro, no tenemos plata porque somos docentes».

Además, convocaron a una marcha de antorchas a las 19 horas en cada ciudad de la provincia, invitando a toda la comunidad a sumarse. «No solamente el sector educativo la está pasando mal, sino que la comunidad en general la está pasando mal», sintetizó Civitareale.


Entrevista realizada en el programa Hoy Hay Charla, conducido por Rodrigo Mansilla · IG @rperiodismo_noticias

Compartir nota:

Mail Icon

Suscribite a nuestro Newssletter