Los perros que protegen al campo patagónico
Los perros del INTA que protegen al ganado y salvan al campo patagónico
Los ataques de perros asilvestrados o abandonados se convirtieron en una de las mayores amenazas para la ganadería extensiva en distintas regiones del país. En la Patagonia —y especialmente en Tierra del Fuego—, los productores sufren fuertes pérdidas cada año, con miles de animales muertos y campos despoblados.
Frente a ese panorama, el INTA Bariloche decidió hace más de una década encarar una solución innovadora: criar Perros Protectores de Ganado (PPG) en su campo experimental de Pilcaniyeu, a 100 kilómetros de Bariloche. La iniciativa fue impulsada por el técnico agropecuario José María Garramuño, quien lleva 37 años trabajando en la institución.
“Estos perros nacen y se crían junto a la especie que van a proteger. Desde cachorros se los impronta con ovinos, caprinos o vacunos, y los cuidan de por vida”, explicó Garramuño en diálogo con el programa Nuestra Tierra (Radio Perfil). El proyecto comenzó en 2013 y, un año después, gracias al financiamiento de la Ley Ovina-Río Negro, se formalizó el criadero. Esa ley, sin embargo, fue recientemente derogada por el actual gobierno.
El uso de perros protectores en el manejo ganadero no era una práctica habitual en Argentina. La primera en introducirla fue la bióloga Julieta Von Thungen, del INTA, quien en los años 90 trajo desde Estados Unidos los primeros ejemplares para realizar ensayos. Tras la erupción del volcán Puyehue en 2011, cuando los depredadores se multiplicaron por el abandono de muchos campos, el INTA retomó aquella idea y comenzó a criar sus propios perros guardianes.
“Nosotros enfrentamos un problema serio, sobre todo en Tierra del Fuego, donde los perros asilvestrados viven en el bosque, se multiplican y matan todo lo que encuentran: ovejas, vacunos, fauna. Es una situación crítica”, describió Garramuño. El stock ovino en la isla cayó a menos de la mitad en dos décadas, y los productores señalan a las jaurías salvajes como principal causa.
Las razas elegidas por el INTA son el Maremano italiano y el Montaña de los Pirineos, perros grandes y fuertes, capaces de ahuyentar a depredadores incluso sin llegar a pelear. “Donde las ovejas van, el perro las sigue. Marca el territorio, y los depredadores dudan en entrar”, detalló el técnico.
En Pilcaniyeu se crían entre 15 y 20 perros por año, que luego son distribuidos a productores de distintas provincias, desde la Patagonia hasta el norte argentino, donde también protegen llamas y alpacas. “El perro anda, sin duda que anda. Funciona, pero requiere ser criado para eso desde el inicio de su vida. No es el perro de la familia, es el perro de la majada”, subrayó Garramuño.
La experiencia del INTA se convirtió así en una herramienta concreta para sostener la actividad ganadera y evitar el despoblamiento rural. En un país donde las jaurías silvestres son cada vez más frecuentes, los perros protectores de Pilcaniyeu son una respuesta argentina que ya inspira a otros países de la región.
Fuente: Bichos de Campo (10/11/2025)



