Benetton y el nuevo mapa del poder territorial en la Argentina: cuando la tierra vale más por lo que hay debajo
El histórico dominio territorial del Grupo Benetton vuelve a quedar en el centro del debate nacional, pero esta vez en un contexto profundamente distinto: el de una Argentina donde el poder ya no se mide solo en hectáreas productivas, sino en el control estratégico del subsuelo.
Según el informe “Los nuevos dueños de la Argentina: mapa del poder territorial y estratégico 2026”, publicado por Acero y Roca | Magazine Minero y firmado por Amaranta Márquez, el país atraviesa una transformación estructural en la lógica de la propiedad de la tierra. El relevamiento —viralizado por ArgenRanks y contrastado con balances corporativos, datos judiciales y registros oficiales— muestra cómo la ganadería y la agricultura dejaron de ser el eje central del valor territorial frente al avance de la minería, la energía y los recursos críticos para la transición energética.
En ese escenario, el Grupo Benetton, a través de la Compañía de Tierras Sud Argentino, continúa siendo el mayor terrateniente privado tradicional del país, con cerca de 920.000 hectáreas en la Patagonia, distribuidas entre Chubut, Santa Cruz y Río Negro. Sin embargo, el dato central no es solo la magnitud de la superficie, sino la reconversión del perfil del holding, que en los últimos años avanzó en forestación y, de manera creciente, en actividades vinculadas a la minería, mediante filiales como Minsud.
El informe plantea que, si el siglo XX estuvo marcado por la concentración de tierras en manos de familias patricias dedicadas a la ganadería extensiva, el 2026 muestra un mapa definido por la geopolítica de los recursos naturales, donde las hectáreas adquieren valor no por lo que producen en superficie, sino por lo que esconden bajo tierra: litio, gas, cobre, oro y plata.
En ese nuevo tablero, los grandes terratenientes tradicionales conviven con actores que, sin ser dueños de la superficie, dominan el subsuelo mediante concesiones mineras y energéticas. El ranking encabezado por High Luck Group, con más de un millón de hectáreas bajo control estratégico para hidrocarburos en el norte argentino, y el avance de holdings como Integra Capital, de José Luis Manzano, consolidado como uno de los principales jugadores del litio, reflejan ese cambio de paradigma.
Benetton aparece así como un caso emblemático de continuidad y adaptación: conserva el liderazgo en propiedad rural clásica, pero se inserta en un esquema donde la tierra patagónica también es leída en clave minera, ambiental y estratégica.
El informe de Acero y Roca advierte que este proceso se acelera con marcos normativos como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y con el enorme potencial geológico argentino: casi 198 millones de toneladas de litio, 116 millones de toneladas de cobre, más de 138 millones de onzas de oro y 3.800 millones de onzas de plata en recursos estimados.
En síntesis, el caso Benetton ilustra una verdad incómoda pero central del presente argentino: la discusión por la tierra ya no es solo agraria, sino profundamente estratégica, y define quiénes tendrán poder real en la economía del país en las próximas décadas.