Dos animales criados en Chubut fueron premiados en Palermo

Dos animales criados en Chubut fueron premiados en Palermo: la historia detrás del logro de un productor de Atilio Viglione

Un carnero obtuvo el primer premio de su categoría y una borrega alcanzó el segundo lugar en la Exposición Rural de Palermo. Los ejemplares fueron producidos por Daniel Solís, de Cabaña Las Margaritas, en la zona de Atilio Viglione, pero llegaron a la competencia presentados por una cabaña de Entre Ríos. El productor explicó por qué eligió ese camino y el complejo trabajo genético que desarrolla desde la Patagonia.

Mirá el programa completo.

Dos animales producidos en Chubut lograron destacarse en una de las competencias ganaderas más importantes del país. Un carnero obtuvo el primer premio de su categoría y una borrega consiguió el segundo lugar durante la Exposición Rural de Palermo.

Detrás de esos ejemplares está el trabajo de Daniel Solís, productor ovino de Cabaña Las Margaritas, de la zona de Atilio Viglione, quien explicó en «Alguien tiene que querer» con Rodrigo Mansilla que, aunque los animales nacieron y fueron desarrollados en su establecimiento, esta vez no fueron presentados directamente por su cabaña.

Los ejemplares habían sido vendidos previamente a una cabaña de Entre Ríos, que fue la encargada de presentarlos en Palermo. Por esa razón, Solís considera que se trata de una suerte de “premio compartido”: formalmente los animales llegaron a la pista de la mano de sus nuevos propietarios, pero su genética, crianza y producción se realizaron en Chubut.

Por qué los animales no fueron presentados directamente desde Chubut

La decisión tiene una explicación fundamentalmente logística.

Solís señaló que competir en Palermo con animales preparados directamente en la Patagonia representa una dificultad adicional. El traslado desde la cordillera chubutense hasta Buenos Aires puede demandar prácticamente tres días y durante el viaje los ejemplares pueden perder una cantidad importante de kilos.

En una competencia de alto nivel y con diferencias muy ajustadas entre los animales, esa situación puede resultar determinante.

Por eso, una de las alternativas es que los ejemplares permanezcan previamente en establecimientos ubicados más cerca de Buenos Aires, donde pueden completar su preparación y llegar a la exposición sin sufrir un traslado tan extenso inmediatamente antes de ingresar a pista.

No es una estrategia nueva para Solís. En 2025, cuando participó directamente y obtuvo un reservado campeón, el animal había sido trasladado en marzo a una cabaña amiga para completar allí su preparación. En 2024 también consiguió un primer premio trabajando junto a una cabaña de Mendoza.

Esta vez el mecanismo fue diferente: los animales fueron vendidos a Entre Ríos y posteriormente sus compradores los llevaron a Palermo.

Un primer y un segundo premio para animales Texel

Solís trabaja con ovinos de raza Texel, una raza de orientación carnicera que, según explicó, presenta buenas condiciones para desarrollarse en la región cordillerana.

Dentro de su producción cuenta con animales puros de pedigree destinados principalmente a convertirse en padres y madres de cabaña, además de otro grupo de selección destinado a diferentes tipos de criadores.

El pedigree implica además un seguimiento preciso de la genealogía. Los animales deben contar con análisis de ADN y registros de padres, madres y generaciones anteriores para acreditar su origen.

De ese trabajo surgieron los dos ejemplares que llegaron a Palermo.

El primero fue un carnero, un borrego mayor, que consiguió el primer premio de su categoría. El segundo fue una borrega menor que alcanzó el segundo premio.

Para el productor, los resultados adquieren una dimensión especial por el lugar desde donde se desarrolla el proyecto. La producción genética de este nivel no es habitual en una zona alejada de los principales centros ganaderos del país, por lo que competir contra cabañas de otras provincias supone además superar importantes dificultades geográficas y logísticas.

Genética desde el Reino Unido y reproducción asistida en Chubut

El desarrollo de los animales comienza mucho antes de una exposición.

Por encontrarse dentro de la Patagonia y las restricciones derivadas de la barrera sanitaria, Solís explicó que la incorporación de nueva genética debe realizarla mediante técnicas de reproducción asistida.

En Cabaña Las Margaritas trabajan con inseminación artificial y producción y transferencia de embriones, utilizando material genético que llega desde países del Reino Unido, entre ellos Inglaterra, Escocia e Irlanda.

Esto implica costos adicionales: adquisición e importación del material genético, preparación de los animales, inseminación, generación, extracción y transferencia de embriones.

Para Solís, sin embargo, es la vía que permite incorporar legalmente genética y posteriormente mantener los registros necesarios para obtener animales de pedigree.

La participación en exposiciones también forma parte de ese proceso. Los resultados obtenidos en Palermo durante los últimos años permitieron que la producción chubutense ganara visibilidad fuera de la provincia e incluso llegara a otros mercados de la región. Solís mencionó experiencias en remates donde participaron productores de Uruguay, Brasil, Chile y Argentina.

Una raza carnicera adaptada a la cordillera

A diferencia de buena parte de la producción ovina patagónica, históricamente vinculada a la lana, el establecimiento de Solís apuesta por una raza específicamente carnicera.

El productor explicó que las condiciones de la zona donde trabaja, con un régimen anual de lluvias cercano a los 1.000 milímetros y altos niveles de humedad durante el invierno, dificultan la producción de animales de lana muy fina.

Las razas carniceras, en cambio, muestran una mejor adaptación.

Para Solís, allí existe también una posibilidad de diversificación para pequeños productores de la precordillera y la cordillera, aunque consideró que todavía falta desarrollar la cadena comercial y aumentar la cantidad de majadas para conseguir una mayor presencia de este tipo de carne en el mercado.

Treinta años apostando a una producción diferente

El camino comenzó hace aproximadamente tres décadas.

Solís recordó que, cuando terminó sus estudios en la Escuela Técnica de Sarmiento y regresó a la zona durante los años 90 para comenzar a desarrollar esta raza, hubo quienes consideraban que la iniciativa tenía pocas posibilidades de prosperar.

Treinta años después, la actividad le permitió comercializar animales en distintos puntos del país y proyectar la genética desarrollada en Chubut fuera de la Patagonia.

Ahora, dos animales nacidos de ese trabajo llegaron nuevamente a Palermo y regresaron simbólicamente a Chubut con dos reconocimientos: un primer premio para el carnero y un segundo premio para la borrega.

Aunque esta vez Cabaña Las Margaritas no figuró como la expositora directa, detrás de ambos ejemplares está la genética y el trabajo realizado en Atilio Viglione.

Un resultado que vuelve a colocar a una producción ovina surgida en la cordillera chubutense entre las reconocidas en la principal vidriera ganadera del país.

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