La Unión Cívica Radical en Chubut entró formalmente en zona de definiciones. El presidente de la Convención Provincial, Leonardo Ferrelli, confirmó que entre abril y mayo deberían estar renovadas las autoridades partidarias, pero dejó en claro que el debate de fondo no se agota en una elección interna: el radicalismo discute poder, identidad y estrategia hacia 2027.
Ferrelli habló en un contexto de creciente tensión interna, tras la salida de la diputada Mariela Tamame del bloque oficialista en la Legislatura y el apartamiento del concejal Rubén Cáceres en Trelew. Ambos movimientos expusieron diferencias políticas que ya no se disimulan y que ahora reclaman tratamiento institucional.
La Convención, en el centro de la escena
El titular del máximo órgano partidario sostuvo que la discusión no es patrimonio de un dirigente aislado, sino “una necesidad del grueso del radicalismo” para definir lineamientos políticos claros.
“El órgano principal de gobierno de la Unión Cívica Radical es la Convención. Es ahí donde el partido necesita tener claridad sobre cuál va a ser su posición hacia la sociedad y qué políticas públicas va a impulsar”, planteó.
El mensaje no es menor: Ferrelli reivindica el rol de la Convención como instancia soberana frente a cualquier conducción circunstancial. En otras palabras, la disputa no es solo por cargos, sino por el rumbo político del partido.
Rechazo a la disciplina vertical
Respecto a la salida de Tamame del bloque oficialista, Ferrelli rechazó que se trate de una falta partidaria. Por el contrario, apuntó a una “falta de consulta interna” y a la imposición de una disciplina legislativa rígida.
“El radicalismo nunca comulgó con una disciplina totalmente verticalista”, sostuvo. Y agregó que las diferencias pueden existir dentro del partido, pero deben canalizarse en un marco de debate institucional y no bajo la lógica de la obediencia automática.
En ese punto, vinculó el quiebre con votaciones sensibles en la Legislatura, como el debate por los permisos otorgados a Re Chamber, un episodio que tensionó al oficialismo provincial y dejó al descubierto posiciones divergentes dentro del radicalismo.
Para Ferrelli, la diputada dejó en claro que no abandonó la UCR, sino que decidió apartarse de un esquema de bloque que —según su visión— limitaba la posibilidad de discutir y presentar iniciativas propias.
Elección interna y debate estratégico
La renovación de autoridades prevista para el primer semestre será, en los hechos, el primer capítulo de una discusión más amplia. La eventual convocatoria a la Convención Provincial podría convertirse en el ámbito donde el radicalismo defina si profundiza su actual esquema de alianzas o redefine su posicionamiento político.
Ferrelli dejó flotando una idea que sintetiza el clima interno: la conducción partidaria actual es legítima, pero eso no clausura el debate. “Hoy el grueso del radicalismo necesita discutir cuál va a ser su postura hacia 2027”, deslizó.
En clave política, el radicalismo chubutense enfrenta un dilema clásico: disciplina o deliberación, alineamiento o autonomía. La Convención aparece como el escenario inevitable donde esas tensiones deberán resolverse. Y Ferrelli, como su presidente, ya tomó posición: el debate debe darse adentro y con reglas partidarias, antes de que las diferencias terminen de fracturar el espacio.