Sequía sin tregua en Chubut

Sequía sin tregua: Ruralistas piden un plan hídrico estructural para sostener al campo chubutense

En la Patagonia profunda, donde el clima siempre fue un factor determinante, hoy la sequía dejó de ser un ciclo más para convertirse en una amenaza estructural. Así lo plantea Osvaldo Luján, presidente de la Federación Rural del Chubut, quien advierte que el sector necesita con urgencia un plan hídrico integral que permita garantizar la continuidad productiva en un escenario cada vez más adverso.

“Sabemos que el clima es el clima y no lo vamos a cambiar”, sostiene el dirigente rural. Pero lejos de resignarse, propone una estrategia concreta: planificación técnica, perforaciones y sistemas de riego que amortigüen el impacto de la falta de lluvias.


Una sequía que ya no es episódica

La preocupación no se limita a la tradicional aridez de la meseta. Según describe Luján, hoy el fenómeno se extiende a zonas que históricamente conservaban mejores condiciones de humedad, como sectores de la costa y la precordillera.

Campos amarillentos, pastizales debilitados y aguadas cada vez más exigidas forman parte de un paisaje que se repite en distintas regiones de la provincia. Las últimas lluvias trajeron alivio momentáneo, pero no modifican una tendencia que se arrastra desde hace años.

“El problema es que venimos de sequías prolongadas. Esto no es un año aislado”, remarca.


La propuesta: un plan hídrico provincial

 

Ante ese panorama, Luján insiste en la necesidad de avanzar en un plan hídrico estructural que permita adaptar el sistema productivo a las nuevas condiciones climáticas.

La propuesta parte de un diagnóstico técnico: realizar estudios geológicos que identifiquen con precisión las napas subterráneas disponibles en cada región. A partir de ese conocimiento, se podrían ejecutar perforaciones estratégicas para garantizar agua tanto para consumo humano como para el ganado.

“Necesitamos conocer bien las napas y hacer las perforaciones necesarias en los campos que están en producción”, explica.

El plan no se limitaría al abastecimiento básico. También incluiría la posibilidad de implementar sistemas de riego que permitan producir forrajes y complementar la alimentación animal en años críticos. Esto reduciría la dependencia exclusiva del pastizal natural y daría mayor previsibilidad a la actividad.


Rentabilidad e inversión: el círculo necesario

Para el dirigente rural, la infraestructura hídrica requiere una condición indispensable: rentabilidad. Sin márgenes económicos razonables, los productores no pueden afrontar inversiones de mediano o largo plazo.

“Para poder hacer perforaciones o desarrollar riego se necesita inversión. Y para invertir se necesita rentabilidad”, subraya.

En ese punto, el reclamo se dirige al Estado. No solo en términos de financiamiento, sino también en políticas públicas que generen previsibilidad y acompañen al sector en un contexto de cambio climático.


Adaptarse o retroceder

Luján reconoce que los especialistas advierten sobre una posible profundización de la sequía en la región. Frente a esa perspectiva, considera que la única alternativa es adaptarse.

“En otros países con climas similares se han desarrollado sistemas que permiten sostener la producción. Nosotros también podemos hacerlo”, plantea.

El dirigente sostiene que, si no se toman medidas estructurales, la situación productiva podría agravarse rápidamente, especialmente entre los pequeños y medianos productores que constituyen la mayoría del entramado rural provincial.


Más que producción: arraigo y soberanía

El reclamo por un plan hídrico trasciende lo estrictamente económico. Para Luján, sostener al campo implica preservar el arraigo rural y la presencia productiva en amplias zonas del territorio.

“El campo no es solo producción. Es soberanía, es población distribuida en el territorio, es cultura de trabajo”, afirma.

En ese marco, el acceso al agua se convierte en un factor estratégico. Sin disponibilidad hídrica, no hay posibilidad de mantener animales, familias ni actividad económica en regiones que ya enfrentan múltiples desafíos.


Una decisión política pendiente

El planteo del presidente de la Federación Rural del Chubut es claro: la sequía no puede seguir tratándose como una emergencia transitoria. Requiere planificación, inversión y coordinación entre el sector público y privado.

Mientras el mercado ofrece señales alentadoras para la carne y la lana, el límite lo impone el territorio. Y en el territorio, el agua es hoy el recurso crítico.

La pregunta que sobrevuela es si la provincia dará el paso hacia una política hídrica de largo plazo o si el campo continuará enfrentando, casi en soledad, un fenómeno que ya dejó de ser excepcional para convertirse en estructural.

Fuente: programa INVENCIBLES que se emite en FM EL CHUBUT 90.1 Mhz.

Fotos: Sobre la Tierra / Bichos de campo.

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