Tensión en el sector pesquero entre SOMU y Cámaras
Tensión en el sector pesquero: SOMU y cámaras empresarias se sentaron a negociar por la flota tangonera congeladora
En una audiencia virtual ante el Ministerio de Capital Humano, sindicato y empresas expusieron posiciones encontradas sobre la operatividad de los buques y el trabajo embarcado. El Estado instó al diálogo y fijó una nueva reunión para el 6 de mayo.
El 23 de abril de 2026, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y las principales cámaras del sector pesquero se enfrentaron en una audiencia de conciliación convocada por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano. El encuentro, celebrado en formato virtual bajo la conducción del Secretario de Conciliación Dr. Pablo Crebay, puso sobre la mesa una disputa que afecta directamente la operatividad de los buques congeladores tangoneros y el futuro del trabajo embarcado.
La posición empresaria: piden entendimiento urgente
Las cámaras del sector —la Cámara Argentino Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPECA) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA)— llegaron a la mesa con un pedido concreto: que se trasladara formalmente al sindicato una presentación que habían realizado previamente en otro expediente administrativo, a fin de avanzar hacia una solución que permita restablecer la viabilidad operativa de la flota.
Los empresarios subrayaron que la situación requiere ser atendida con carácter urgente y prioritario, reconociendo las necesidades tanto del sector laboral como del empresario, y apostaron a alcanzar lo que definieron como una «solución equitativa».
La posición sindical: desconocimiento del expediente, buena fe y una condición innegociable
El SOMU, representado por su secretario general Raúl Durdos y una amplia delegación que incluyó a referentes de las seccionales de Mar del Plata, Puerto Madryn y Bahía Blanca, adoptó una postura firme pero abierta al diálogo.
En primer lugar, el gremio dejó asentado que desconocía por completo la existencia del expediente al que hicieron referencia las cámaras, por lo que reclamó formalmente un plazo de diez días para tomar vista de las actuaciones, conforme al procedimiento establecido por la Ley de Procedimiento Administrativo.
Más allá del aspecto formal, el sindicato fijó una condición clara para sostener cualquier negociación: que las empresas cumplan efectivamente con su obligación de asignar tareas a los trabajadores, derecho consagrado en el artículo 78 de la Ley de Contrato de Trabajo. Sin dación de trabajo real, advirtieron, no hay margen para el entendimiento.
El punto más contundente del SOMU fue despejar cualquier especulación sobre una posible medida de fuerza: los trabajadores de la flota tangonera congeladora no tienen decretada ninguna huelga ni acción directa y están plenamente disponibles para embarcar. Con esto, el sindicato colocó la responsabilidad de la parálisis operativa de manera directa en el lado empresario.
Las definiciones del Estado: diálogo privado y nueva audiencia
Ante las posiciones expuestas, el conciliador Pablo Crebay adoptó dos definiciones centrales. Por un lado, instó a ambas partes a mantener un canal de diálogo privado en un clima de paz social, buscando que los esfuerzos converjan hacia una solución sin escalar el conflicto. Por otro, informó que elevaría a sus superiores la solicitud de traslado planteada por el SOMU.
Como resultado concreto del encuentro, se fijó una nueva audiencia para el miércoles 6 de mayo de 2026 a las 10:00 horas, nuevamente en formato virtual, con el objetivo de continuar las tratativas.
Agustín de la Fuente (CAPIP): «El SOMU priorizó una formalidad y dejó de lado toda negociación»
El presidente de la Cámara Argentino Patagónica de Industrias Pesqueras mostró su sorpresa y frustración tras el resultado de la audiencia. Sostuvo que el sindicato bloqueó cualquier avance al exigir el traslado formal de una propuesta empresaria presentada el 20 de febrero, pese a que —según De la Fuente— dicho documento era de público conocimiento y había sido trabajado en reuniones previas con la propia conducción del gremio.
«Vinieron con cuestiones totalmente de formalidad que se pueden salvar, pero no pudimos avanzar con ningún tipo de negociación», afirmó, y advirtió que mientras se discuten procedimientos administrativos, se siguen perdiendo mareas con un impacto directo sobre la economía regional y las familias de los trabajadores.
El empresario también alertó sobre otro dato de contexto: el 9 de mayo vence la prórroga del mandato de las autoridades del SOMU, lo que agrega incertidumbre sobre la continuidad del proceso negociador hasta la próxima audiencia fijada para el 6 de mayo.
En cuanto al resto de los gremios embarcados, De la Fuente confirmó que ya se firmó acuerdo con la Asociación de Capitanes y que las negociaciones con SICONAR están avanzadas, con chances de cerrarse en los próximos días.
Finalmente, advirtió sobre el daño que el conflicto genera en los mercados internacionales: la falta de certezas sobre el abastecimiento lleva a los clientes extranjeros a buscar productos sustitutos, con la consecuente pérdida de mercado para la Argentina.
El conflicto en torno a la flota tangonera congeladora permanece abierto. Con trabajadores disponibles pero sin tareas asignadas, y empresas que reclaman condiciones para operar, la próxima audiencia será clave para determinar si las partes logran acercar posiciones o si la tensión escala hacia instancias más complejas.



