Villarroel al PJ: «Si vamos divididos, nunca vamos a llegar al Gobierno»

Villarroel llama a construir Mesas de Acción Política para unir al peronismo local

El dirigente justicialista impulsa la creación de espacios de diálogo en cada localidad y asegura que la unidad partidaria es condición sine qua non para volver al poder.

En el contexto poselectoral que atraviesa el Partido Justicialista de Chubut, el dirigente Oscar Villarroel (La Fuerza del Trabajo) alzó la voz para reclamar unidad orgánica y rechazar toda forma de fragmentación interna. Según sostuvo, el camino para recuperar la conducción de las distintas localidades pasa por la conformación de Mesas de Acción Política en cada Consejo de Localidad o municipio, un formato que, afirma, ya comenzó a dar sus primeros frutos.

«Si vamos divididos, creo que no vamos a alcanzar nunca a llegar al Gobierno», afirmó Villarroel, y subrayó que el Partido Provincial ya emitió un comunicado convocando a cada consejo local a articular esos espacios de deliberación. El dato político que rescató: las conversaciones entre referentes de distintos sectores —entre ellas las que mantuvo el dirigente Alfredo Béliz con Juan Pablo Luque— habrían allanado el terreno para que la iniciativa ganara tracción en Comodoro Rivadavia, y se desparrame en el resto de la provincia.

«No puede ser que gente con la misma ideología, con el mismo pensamiento, estemos en veredas diferentes. Tienen que estar todos sentados en la mesa».

Villarroel fue categórico respecto al alcance de la convocatoria: no se trata de sumar solo a determinadas corrientes internas —el maderismo, el mackarthysmo u otras—, sino de garantizar que la totalidad de los sectores del peronismo estén representados. «No hay que sectorizar, porque si sectorizamos terminamos en lo mismo», advirtió. Para él, la única unidad válida es la que se construye dentro del Partido Justicialista como estructura madre.

La dinámica que propone es ascendente: primero cada localidad debe debatir sus propias problemáticas y, desde ese diagnóstico compartido, consensuar los candidatos que las representarán. «Primero tenemos que discutir cuáles son las problemáticas que tiene la ciudad», insistió, desestimando cualquier lógica que anteponga los nombres a los contenidos.

En el plano nacional, Villarroel trazó un horizonte de oposición nítido: el adversario político es el Gobierno de Javier Milei, al que describió como una administración que «nos está destruyendo de a poco». Desde esa lectura, la urgencia de la unidad interna cobra un sentido estratégico: sin cohesión peronista, sostiene, no hay posibilidad real de disputar el poder.

«Todos los que tenemos una ideología determinada, que decimos que tenemos que trabajar para la gente en todo su conjunto, somos los que tenemos que estar sentados en la mesa», concluyó el dirigente, reforzando su apuesta por el diálogo interno como método y por la amplitud como condición.

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