Chubut: eliminarán los códigos de descuento

Eliminarán los códigos de descuento: qué pasa con las deudas y cuál será el impacto para mutuales, cooperativas y financieras

El gobernador Ignacio Torres anunció que desde el próximo sueldo se eliminarán los códigos utilizados por financieras y mutuales para descontar cuotas de créditos directamente de los haberes de empleados públicos. La decisión podría modificar sustancialmente el mecanismo de cobranza, aunque no supone por sí misma la eliminación de las obligaciones asumidas por los trabajadores. El Banco del Chubut tendrá un papel central en el esquema de refinanciación anunciado por el Gobierno.

El anuncio del gobernador Ignacio Torres de eliminar los códigos de descuento utilizados para cobrar créditos otorgados a empleados públicos abre un escenario que excede el alivio inmediato que podría producirse sobre algunos recibos de sueldo.

La medida tendrá impacto sobre financieras, mutuales, cooperativas y otras entidades que otorgaron préstamos bajo un sistema que les permitía cobrar las cuotas directamente de los haberes. Pero también plantea interrogantes sobre los contratos ya celebrados, las deudas que permanecen vigentes y el papel que tendrá el Banco del Chubut en la refinanciación anunciada por el mandatario.

Torres confirmó la decisión durante una entrevista en Radio Chubut. Según explicó, desde el próximo sueldo dejarían de efectuarse estos descuentos y los empleados públicos podrán acercarse al Banco del Chubut para analizar la posibilidad de unificar sus obligaciones y acceder a una refinanciación.

El gobernador cuestionó especialmente las tasas aplicadas por algunas entidades y aseguró que detectaron casos con intereses superiores al 300%.

Sin embargo, para entender el alcance de la medida resulta necesario separar dos cuestiones: la existencia de una deuda y el mecanismo utilizado para cobrarla.

Eliminar el descuento no significa necesariamente eliminar la deuda

Cuando un trabajador solicita un préstamo a una mutual, cooperativa, financiera o cualquier otra entidad se establece una relación contractual entre quien entrega el dinero y quien lo recibe.

El código de descuento constituye, en cambio, el mecanismo mediante el cual la cuota correspondiente a ese crédito se retiene directamente sobre los haberes. Por eso, la eliminación del código no debería interpretarse automáticamente como la desaparición de la deuda.

Un trabajador podría dejar de tener determinada cuota descontada directamente de su salario y, sin embargo, continuar obligado frente a la entidad que originalmente le otorgó el préstamo.

DATO: Cuando el empleado deje de pagar la cuota. Automáticamente la financiera lo enviará a veraz y lo inhabilitará en el sistema. Debido a esto perderá capacidad crediticia. Además de todos los servicios que le prestan. Por ejemplo de salud.

La diferencia es sustancial: si desaparece el código, la entidad acreedora podría perder la posibilidad de cobrar automáticamente a través del recibo salarial, pero conservaría —dependiendo de las condiciones contractuales y de lo que finalmente establezcan el decreto y la legislación anunciada— su derecho a reclamar el cumplimiento de la obligación.

Precisamente allí aparece uno de los principales puntos que deberá aclarar la normativa.

El impacto para mutuales, cooperativas y financieras

Para las entidades que trabajan con este sistema, la eliminación de los códigos puede representar un cambio importante en el riesgo de su cartera crediticia.

El descuento sobre los haberes otorga una elevada previsibilidad de cobranza: mientras el trabajador continúa percibiendo su salario y el código permanece vigente, la cuota se retiene antes de que esos fondos queden disponibles para otros gastos.

Sin ese mecanismo, el acreedor podría tener que recurrir a otros sistemas de pago. Esto puede significar débitos expresamente autorizados, transferencias, pagos voluntarios u otros mecanismos establecidos contractualmente. Ante un incumplimiento, eventualmente podría tener que iniciar una gestión de cobranza o recurrir a la vía judicial.

Por lo tanto, aun cuando las deudas continúen existiendo, la eliminación de los códigos podría cambiar sustancialmente la calidad y previsibilidad de esas carteras de crédito.

También podría modificar las condiciones para otorgar préstamos nuevos. Una entidad que anteriormente contaba con la seguridad del descuento sobre los haberes podría revisar montos, plazos, tasas, garantías o directamente su decisión de financiar a determinados clientes.

¿Qué ocurre con los contratos que ya fueron firmados?

Es otro de los puntos centrales. Los préstamos actualmente vigentes fueron acordados entre dos partes: el trabajador que solicitó el dinero y la entidad que decidió otorgárselo bajo determinadas condiciones.

Las entidades afectadas podrían sostener que concedieron esos créditos teniendo en cuenta, entre otras variables, la existencia de un mecanismo autorizado de descuento sobre los salarios.

El Gobierno, en cambio, podría argumentar que la Provincia tiene facultades para modificar las condiciones administrativas bajo las cuales permite efectuar retenciones sobre los haberes que paga a sus empleados.

Una cosa sería modificar o eliminar el código y otra diferente intervenir sobre el contrato privado que originó la deuda.

El propio Torres anticipó que espera planteos judiciales. “Seguramente nos lloverán amparos, pero estamos preparados”, sostuvo.

El alcance concreto de esa controversia dependerá fundamentalmente de la redacción del decreto anunciado por el gobernador y, posteriormente, del proyecto de ley que enviará a la Legislatura.

El trabajador podrá mantener voluntariamente el descuento

Torres introdujo además una aclaración relevante: quienes quieran continuar utilizando el actual mecanismo podrán hacerlo. Según explicó, pasaría a tratarse de una decisión individual del titular de la cuenta.

Este punto también deberá observarse cuando se conozca la normativa, porque podría significar un cambio desde un esquema general de códigos de descuento hacia otro basado expresamente en la voluntad del trabajador.

La diferencia no es menor. En ese escenario, el problema no estaría necesariamente en la existencia del crédito sino en las condiciones bajo las cuales un tercero puede acceder directamente a una parte del salario para cobrarlo.

El Banco del Chubut entra en el centro del esquema

La segunda parte del anuncio coloca al Banco del Chubut en un lugar determinante.

Torres invitó a los empleados alcanzados por estas situaciones a acercarse a la entidad provincial para unificar las deudas y acceder a condiciones de refinanciación que, según sostuvo, serían más favorables.

Pero todavía queda por conocer cómo se instrumentará esa operatoria.

Una posibilidad sería que el Banco otorgue un nuevo préstamo al empleado para cancelar las obligaciones existentes. Otra alternativa podría involucrar algún mecanismo de negociación, cancelación o transferencia de las acreencias.

La diferencia es fundamental: Si el Banco del Chubut presta el dinero necesario para cancelar una deuda existente, la financiera, mutual o cooperativa original podría cobrar el saldo correspondiente y salir de la relación crediticia. A partir de allí, el trabajador pasaría a tener una nueva obligación con el banco.

En ese supuesto no habría una desaparición de la deuda sino un cambio de acreedor y de condiciones financieras.

Pero todavía falta conocer qué montos reconocerá el Banco, cómo se determinarán los saldos pendientes, qué ocurrirá con los intereses incluidos en los contratos originales y qué procedimiento se aplicará cuando exista una discusión entre el trabajador y la entidad sobre cuánto se debe.

¿Quién asumirá el riesgo?

El eventual traslado de una cantidad significativa de deudas hacia el Banco del Chubut también abre interrogantes que exceden a las entidades privadas.

Habrá que conocer con qué recursos se financiará la operatoria, cuáles serán los requisitos para acceder, cómo evaluará el Banco la capacidad de pago de cada empleado y qué tratamiento tendrán eventuales casos de mora.

Porque si el Banco cancela obligaciones existentes y pasa a financiar a los trabajadores a plazos mayores y tasas inferiores, una parte importante del riesgo crediticio que actualmente se encuentra distribuido entre distintas entidades podría trasladarse hacia el agente financiero provincial.

No necesariamente significa que vaya a ocurrir de esa manera: dependerá del mecanismo finalmente diseñado.

¿Y qué pasa con los créditos del propio Banco del Chubut?

La decisión genera además otra pregunta.

Los empleados públicos también mantienen préstamos y otras obligaciones con entidades bancarias, incluido el propio Banco del Chubut.

En ese punto será necesario diferenciar entre un código de descuento aplicado directamente sobre el haber y un débito realizado sobre una cuenta bancaria. Aunque para el trabajador puedan producir un resultado similar —la salida automática del dinero— jurídicamente y operativamente pueden responder a sistemas diferentes.

Por eso será importante conocer si el decreto alcanzará exclusivamente a determinadas entidades que operan mediante códigos o si establecerá reglas generales para cualquier descuento vinculado con créditos sobre los salarios públicos.

Una medida con efectos que todavía deben conocerse

El anuncio de Torres puede producir un impacto inmediato sobre el ingreso disponible de empleados que actualmente tienen una parte significativa de sus haberes comprometida mediante códigos de descuento.

Pero la cuestión de fondo será qué sucede después.

La eliminación del mecanismo de retención no significa necesariamente que desaparezca la obligación que dio origen a ese descuento. Las entidades podrán plantear sus derechos sobre contratos vigentes y el Gobierno ya anticipó que espera una discusión judicial.

Al mismo tiempo, la incorporación del Banco del Chubut como herramienta para unificar y refinanciar las obligaciones puede trasladar una parte importante del sistema de financiamiento de los empleados públicos hacia la entidad provincial.

Por eso, el decreto anunciado será determinante.

Recién con el texto de la norma podrá establecerse qué códigos quedan eliminados, desde cuándo, qué sucede con los contratos existentes, cómo podrá autorizarse voluntariamente un descuento, qué entidades estarán alcanzadas y, especialmente, de qué manera intervendrá el Banco del Chubut en las deudas ya contraídas.

Hasta entonces, hay una diferencia que resulta central: dejar de descontar una cuota del recibo de sueldo y dejar de deber esa cuota son dos cosas distintas.

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