Chubut, atrapada en su propia deuda: el pico de pagos en dólares llega en año electoral
La trampa de la deuda: cómo Chubut quedó con dos frentes de pago en dólares justo antes de un 2027 electoral
Radiografía completa del endeudamiento provincial a junio de 2026: el salto exponencial desde la pandemia, un canje que en lugar de resolver el problema dejó a la provincia pagando dos deudas en simultáneo a tasas más caras, y un calendario de vencimientos que se dispara justo en el año en que Ignacio Torres buscará la reelección. El interrogante que sobrevuela: ¿esa misma presión financiera es un incentivo más para que el Gobierno provincial busque adelantar y desdoblar las elecciones de 2027?
La trampa: un canje que debía aliviar la deuda y terminó multiplicando los frentes de pago
El punto de partida de este informe no es solamente el tamaño de la deuda de Chubut, sino la forma en que la provincia intentó resolverla —y no lo logró del todo—. En abril de 2026, el gobierno salió al mercado internacional a buscar una solución de fondo para sus vencimientos más inmediatos: emitió un bono nuevo por USD 650 millones con la intención de «limpiar» el pasivo más problemático, el BOCADE, y quedarse con un único perfil de pagos, más largo y más ordenado, hasta 2036.
El plan, sin embargo, chocó con la respuesta del mercado. Apenas el 27% de los tenedores del BOCADE aceptó la oferta de recompra. El resultado es la paradoja que le da nombre a esta nota: en lugar de reemplazar una deuda vieja por una nueva, Chubut terminó con dos frentes de pago internacionales abiertos en simultáneo —el BOCADE remanente y el flamante Bono 2036— y con un incremento neto de casi USD 588 millones en pasivos dolarizados, contraídos además a una tasa más cara que la de la deuda que se intentó cancelar. Es, como se detalla más adelante en esta nota, el síntoma de una emisión de emergencia antes que de una reestructuración virtuosa.
Esa trampa financiera no es un dato aislado: se combina con un dato de calendario que la vuelve todavía más sensible. 2027 —el año en que se concentra el pico de vencimientos en dólares de toda la década, USD 164,8 millones— es también el año en que Chubut renueva gobernador y legisladores provinciales, con Ignacio Torres buscando la reelección. La provincia deberá administrar el mayor esfuerzo de pago de su historia reciente exactamente en el mismo año en que el sistema político estará con la atención puesta en la campaña electoral.
Ese cruce entre el vencimiento financiero más exigente y el calendario político no es menor a la hora de pensar las decisiones que viene tomando el Gobierno provincial. Como se desarrolla en la sección dedicada más abajo, Chubut ya evalúa desdoblar y adelantar su elección provincial entre abril y junio de 2027, separándola de las elecciones legislativas nacionales de octubre. Si bien esa decisión responde en primer término a una lógica política —despegar la campaña local del clima nacional y de la gestión de Javier Milei—, también puede leerse en clave financiera: un desdoblamiento hacia el primer cuatrimestre del año le permitiría al oficialismo provincial cerrar el proceso electoral antes de que se concentren los vencimientos más pesados del calendario de deuda, evitando que una eventual tensión cambiaria o una novedad negativa en la negociación pendiente del BOCADE contaminen la campaña en su tramo final. Dicho de otro modo: cuanto más temprano en el año se vote, menor es el riesgo de que la discusión sobre la deuda y el dólar se cuele en la recta final de la campaña. Es, en el mejor de los casos, una hipótesis razonable a partir de los datos disponibles —no una certeza confirmada por el propio Gobierno provincial—, pero ayuda a entender por qué la variable electoral y la variable financiera de Chubut hoy están más entrelazadas de lo que parece a simple vista.
Un número que lo dice casi todo: 1,39 billones
Al 30 de junio de 2026, la Provincia del Chubut acumula una deuda pública de AR$ 1.388.194 millones —1,39 billones de pesos—, según el informe elaborado en base a datos del Ministerio de Hacienda de la Nación y del Ministerio de Economía (MAE). Para dimensionarlo: esa cifra equivale, al tipo de cambio de referencia del informe (AR$ 1.482 por dólar), a unos USD 936,7 millones.
Pero el dato aislado dice poco si no se lo mira en el tiempo. En 2019 el stock total de deuda era de apenas AR$ 55.974 millones. Es decir que en seis años y medio la deuda nominal se multiplicó por casi 25 veces. Gran parte de ese salto responde, por supuesto, a la devaluación y la inflación acumulada del período —la deuda está mayormente en dólares, así que su valor en pesos sube cada vez que sube el tipo de cambio—, pero también a que la Provincia efectivamente tomó nueva deuda, en particular a partir de 2022 y con el salto más marcado en 2023, cuando el stock pasó de AR$ 162.994 millones a AR$ 649.164 millones en un solo año.
Evolución del stock total de deuda (en millones de AR$, a fin de cada año):
| Año | Stock total |
|---|---|
| 2019 | 55.974 |
| 2020 | 83.548 |
| 2021 | 106.577 |
| 2022 | 162.994 |
| 2023 | 649.164 |
| 2024 | 720.823 |
| 2025 | 797.081 |
| jun-26 | 1.388.194 |
El salto entre 2025 y junio de 2026 —de 797.081 a 1.388.194 millones, casi 74% de aumento en seis meses— tiene una explicación puntual y es la noticia central de este informe: la emisión de un bono internacional por USD 650 millones en abril de este año, que analizamos en detalle más abajo.
¿A quién le debe Chubut? El 88% está en manos de tenedores de bonos
Uno de los datos más relevantes del informe es la composición de la deuda por acreedor. Lejos quedó el perfil de una provincia endeudada principalmente con el Estado nacional o con organismos multilaterales. Hoy el mapa de acreedores de Chubut luce así:
- Títulos Públicos (bonos): 88% — AR$ 1.216.936 millones. Es, por lejos, la porción dominante y la que creció de forma más vertiginosa: de AR$ 47.133 millones en 2019 a más de 1,2 billones hoy.
- Gobierno Nacional: 10% — AR$ 135.368 millones (incluye Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial -FFDP- y Fondo Fiduciario de Infraestructura Regional -FFIR-).
- Organismos Internacionales: 2% — AR$ 33.514 millones.
- Deuda Consolidada: prácticamente 0% — AR$ 2.377 millones.
- Entidades Bancarias: 0% — sin deuda bancaria registrada en toda la serie 2019-2026.
Esto marca un perfil de riesgo particular: cuando la deuda está concentrada en el mercado de capitales (bonistas, fondos de inversión) y no en organismos multilaterales o el Estado nacional, las renegociaciones son más difíciles, más costosas y quedan sujetas a jurisdicciones extranjeras —como se verá con el caso del BOCADE, el bono que hoy está parcialmente en default técnico.
El dato que más preocupa: 9 de cada 10 pesos de deuda están en moneda extranjera
Si hay un número que condensa el riesgo estructural de las finanzas de Chubut, es este: el 90% de la deuda provincial está denominada en moneda extranjera, principalmente dólares, y solo el 10% en pesos. Antes de la última emisión, esa proporción ya era alta, pero con los USD 650 millones del nuevo bono internacional colocado en abril, la dolarización del pasivo provincial se profundizó todavía más.
¿Por qué importa esto? Porque una provincia recauda en pesos —coparticipación, regalías, ingresos brutos— pero debe pagar capital e intereses en dólares. Cualquier salto cambiario, por más que no cambie un solo peso de gasto público, dispara automáticamente el valor en pesos de los servicios de deuda. Es exactamente lo que el propio informe señala como advertencia: los indicadores de sostenibilidad de Chubut «son muy sensibles a las variaciones del tipo de cambio».
¿Es mucho o es poco? Los ratios de sostenibilidad
Medir el stock de deuda en términos absolutos dice poco sin comparación con la capacidad de pago. Para eso se usan dos ratios clásicos: deuda sobre ingresos totales y deuda sobre Producto Bruto Geográfico (PBG).
Deuda / Ingresos Totales y Deuda / PBG (serie 2019 – jun. 2026):
| Año | Deuda/Ingresos | Deuda/PBG |
|---|---|---|
| 2019 | 81,6% | 10,2% |
| 2020 | 97,3% | 12,1% |
| 2021 | 74,8% | 9,0% |
| 2022 | 67,1% | 7,8% |
| 2023 | 116,5% | 13,4% |
| 2024 | 43,9% | 4,8% |
| 2025 | 35,4% | 3,7% |
| jun-26 | 45,4% | 4,8% |
La lectura es reveladora. El pico histórico de endeudamiento relativo se dio en 2023, cuando la deuda llegó a representar 116,5% de los ingresos totales de la provincia —es decir, más de un año completo de ingresos—. Luego, en 2024 y 2025, el ratio bajó fuertemente, hasta 35,4%, en gran medida por el «efecto licuación»: la inflación y el atraso cambiario relativo hicieron que la deuda en dólares pesara menos frente a ingresos nominales en pesos que crecían rápido.
Con la emisión del bono de abril de 2026, ese proceso se revirtió: el ratio subió de 35,4% a 45,4% en apenas seis meses. El propio informe es cauto pero directo al respecto: aclara que, si bien el endeudamiento neto aumentó tanto en términos de ingresos como de PBG, estos guarismos «aún están lejos de los observados en años anteriores», en referencia al pico de 2023. Es una forma de decir: subió, pero todavía no estamos en la zona de alarma extrema.
La Ley de Responsabilidad Fiscal: el límite del 15% y por qué Chubut, por ahora, está adentro
La normativa de responsabilidad fiscal (LRF) establece que los servicios de la deuda consolidada de una provincia no pueden superar el 15% anual de los ingresos corrientes netos de las transferencias de coparticipación a municipios. Es el techo legal que determina cuánta deuda puede tomar —y pagar— un distrito sin incurrir en un desequilibrio estructural.
Según el informe, Chubut cumple con ese límite en toda la proyección hasta 2036, pero con un margen que se va agrandando con el correr de los años:
Servicios de la Deuda Consolidada (millones de AR$) y Ratio LRF:
| Año | Intereses | Capital | Total | Ratio LRF |
|---|---|---|---|---|
| 2026 | 130.934 | 279.434 | 410.368 | 13,4% |
| 2027 | 143.763 | 178.815 | 322.578 | 10,5% |
| 2028 | 116.325 | 155.940 | 272.265 | 8,9% |
| 2029 | 94.459 | 143.906 | 238.365 | 7,8% |
| 2030 | 77.865 | 166.977 | 244.842 | 8,0% |
| 2031 | 60.896 | 139.285 | 200.180 | 6,5% |
| 2032 | 47.741 | 139.285 | 187.026 | 6,1% |
| 2033 | 34.587 | 139.285 | 173.872 | 5,7% |
| 2034 | 21.433 | 139.285 | 160.717 | 5,2% |
| 2035 | 8.278 | 139.285 | 147.563 | 4,8% |
| 2036 | 0 | 2.059 | 2.059 | 0,1% |
El año más exigente es precisamente 2026, con un ratio de 13,4% —apenas 1,6 puntos por debajo del límite legal del 15%—. Es el año en que se concentra el mayor pago de capital e intereses de toda la serie (AR$ 410.368 millones), en parte por la amortización de USD 62,1 millones del bono BOCADE. A partir de 2027 la presión relativa desciende de forma sostenida, en la medida en que los servicios de deuda se estabilizan en torno a los AR$ 139.285 millones anuales de capital hasta 2035, mientras —en el escenario base del informe— los ingresos provinciales seguirían creciendo.
La salvedad que hace el propio informe es clave y vale repetirla: este indicador «es muy sensible a las variaciones del tipo de cambio». Un salto devaluatorio no contemplado en el escenario base podría empujar el ratio de 2026 por encima del 15% y poner a la provincia en infracción técnica de la LRF, aun sin que se tome un solo peso de deuda nueva.
Los tres bonos en dólares: BOCADE, Bono 2036 y TIDECH
El corazón duro de la deuda de Chubut son sus títulos públicos en dólares, que al 30 de junio de 2026 suman un stock de USD 898,1 millones (capital), a los que se agregan USD 415 millones de intereses proyectados hasta el vencimiento final, para un total de servicios de USD 1.313,1 millones entre 2026 y 2036.
Ese stock se reparte en tres instrumentos:
1. BOCADE (Bonos Garantizados con Tasa Step Up, vencimiento 2030)
- Capital vigente: USD 169,2 millones (tras el rescate parcial de abril, ver más abajo)
- Intereses proyectados: USD 23,8 millones
- Es el título más antiguo de los tres y el que generó la mayor tensión financiera este año, al punto de forzar una oferta de recompra.
2. Bono 2036 (el «bono nuevo»)
- Capital: USD 650 millones — la emisión de abril de 2026.
- Intereses proyectados hasta 2036: USD 376,4 millones.
- Es hoy el instrumento más grande del stock de deuda en dólares de la provincia, con vencimiento final en 2036 y amortizaciones que comienzan recién en 2029.
3. TIDECH
- Capital: USD 78,9 millones.
- Intereses: USD 14,8 millones.
- Instrumento de menor tamaño relativo, con vencimientos escalonados hasta 2030.
Calendario de vencimientos de capital e intereses en USD (2026-2036):
| Año | BOCADE | Bono 2036 | TIDECH | Total |
|---|---|---|---|---|
| II Sem. 2026 | 43,3 | 30,7 | 12,3 | 86,3 |
| 2027 | 79,8 | 61,4 | 23,6 | 164,8 |
| 2028 | 59,3 | 61,4 | 22,2 | 142,9 |
| 2029 | 7,3 | 127,8 | 20,8 | 155,9 |
| 2030 | 3,4 | 142,2 | 14,7 | 160,3 |
| 2031 | – | 133,5 | – | 133,5 |
| 2032 | – | 124,7 | – | 124,7 |
| 2033 | – | 115,9 | – | 115,9 |
| 2034 | – | 107,1 | – | 107,1 |
| 2035 | – | 98,4 | – | 98,4 |
| 2036 | – | 23,2 | – | 23,2 |
El dato más inmediato: en lo que resta de 2026 vencen USD 86,3 millones, y en 2027 la cifra casi se duplica a USD 164,8 millones, el pico más alto de todo el calendario proyectado. Después de 2030, cuando BOCADE y TIDECH ya estarán cancelados, todo el peso de los vencimientos recae exclusivamente sobre el Bono 2036, con pagos anuales de entre USD 98 y 143 millones hasta su cancelación total.
2027: el año en que coinciden el pico de pagos en dólares y las urnas
Si hay un capítulo de este informe que merece una lectura aparte, es el de 2027. Y no solo por los números —que ya de por sí son los más exigentes de toda la serie proyectada—, sino porque ese año Chubut deberá administrar esos vencimientos en simultáneo con un calendario electoral cargado, algo que no es un dato menor para entender las decisiones de financiamiento que la provincia viene tomando en 2026.
Cuánto y cuándo debe pagar Chubut en 2027
En moneda dura, 2027 es lisa y llanamente el año más pesado de toda la proyección hasta 2036: la provincia deberá afrontar USD 164,8 millones en concepto de capital e intereses de sus títulos públicos en dólares (BOCADE, Bono 2036 y TIDECH combinados), casi el doble de lo que resta pagar en el segundo semestre de 2026 (USD 86,3 millones) y muy por encima de lo que sigue después: USD 142,9 millones en 2028, USD 155,9 millones en 2029.
Ese total de 2027 se compone así:
| Instrumento | Intereses | Capital | Total |
|---|---|---|---|
| BOCADE | 9,8 | 70,0 | 79,8 |
| Bono 2036 | 61,4 | 0,0 | 61,4 |
| TIDECH | 5,0 | 18,6 | 23,6 |
| Total 2027 | 76,2 | 88,6 | 164,8 |
A esto hay que sumarle el frente en pesos: los servicios de la deuda consolidada total para 2027 —incluyendo tanto la porción en dólares convertida al tipo de cambio proyectado como la deuda en pesos— ascienden a AR$ 322.578 millones (AR$ 143.763 millones de intereses más AR$ 178.815 millones de capital), lo que representa un ratio LRF de 10,5%. Es decir que, aunque en 2027 ese ratio baja respecto del 13,4% de 2026 —porque los ingresos provinciales crecerían más rápido que la deuda en el escenario base—, en dólares «puros» 2027 es, paradójicamente, el año de mayor esfuerzo de pago de toda la década.
El cruce con el calendario electoral
Ese pico de vencimientos no ocurre en el vacío político. 2027 es año de elecciones tanto provinciales como nacionales en Chubut. Según reportes periodísticos recientes, la provincia evalúa desdoblar su calendario electoral y llevar a las urnas la elección de gobernador, vicegobernador y legisladores provinciales de manera anticipada, con una fecha tentativa que circula en el arco político en torno del mes de abril a junio de 2027 —separada de las elecciones legislativas nacionales de octubre—, aprovechando que el nuevo Código Electoral provincial le da al gobernador en funciones la potestad de fijar la fecha de los comicios locales sin necesidad de acordarla con la Casa Rosada. El actual gobernador, Ignacio Torres, aparece como candidato natural a buscar la reelección, en un escenario que distintos analistas describen como un posible «déjà vu» de la elección de 2023.
Ese desdoblamiento no es un simple detalle de agenda: es, en los hechos, una decisión también financiera. Separar la elección provincial de la nacional le permite al gobierno de Chubut administrar el relato económico de su gestión —incluida la carga de la deuda— de manera más autónoma, sin quedar mezclado con el clima electoral nacional. Pero no cambia el problema de fondo: en el año en que gran parte del sistema político provincial estará con la atención puesta en la campaña, la Tesorería deberá encontrar el equivalente a USD 164,8 millones (más de AR$ 240.000 millones al tipo de cambio proyectado) para no incurrir en atraso o default de sus títulos en dólares, en un contexto donde, históricamente, los años electorales tienden a tensionar el gasto público y a complicar el acceso a nuevo financiamiento en los meses previos a los comicios, justo cuando más se necesita certidumbre fiscal.
Por qué esto explica la lógica de la operación de abril de 2026
Leído en este marco, el canje y la nueva emisión de deuda de abril de 2026 —que se detallan en la próxima sección— cobran un sentido adicional: al recomprar una porción del BOCADE (cuyos vencimientos estaban concentrados y eran más inmediatos) y reemplazarlos por un bono a 10 años con amortizaciones que recién comienzan en 2029, la administración de Ignacio Torres corrió hacia adelante parte de la presión de pagos, aliviando el perfil de vencimientos de 2026 y 2027 a cambio de pagar una tasa más alta (9,45% contra el 7,75% de la deuda cancelada) y de extender el compromiso de pago hasta 2036. Es una decisión de manual de manejo de pasivos —suavizar el perfil de vencimientos de corto plazo aun a costa de un mayor costo financiero total—, pero que en este caso coincide, no por casualidad, con la necesidad política de blindar el año electoral de sobresaltos financieros.
El riesgo de esa estrategia es doble. Primero, porque no eliminó el problema, solo lo administró: 2027 sigue siendo el año de mayor esfuerzo en moneda dura de toda la serie, aun después de la reestructuración. Segundo, porque quedan USD 170 millones de BOCADE sin resolver —el 73% de los tenedores que no entraron al canje— cuyos plazos de renegociación son inciertos y que podrían reaparecer como un factor de presión adicional si no se cierra un acuerdo antes de que se acelere el año electoral.
La jugada financiera del año: bono nuevo para pagar deuda vieja
El hecho más noticioso del semestre —y el que explica buena parte del salto en el stock total de deuda— es la operación de manejo de pasivos que Chubut ejecutó el 29 de abril de 2026.
Chubut emitió un bono internacional bajo Ley de Nueva York por USD 650 millones, a 10 años de plazo y con una tasa de interés del 9,45% anual. La emisión tiene una particularidad no menor: cuenta con un fideicomiso de garantía sobre las regalías hidrocarburíferas que percibe la provincia por ciertas áreas cedidas. En otras palabras, los inversores que compraron este bono tienen como respaldo directo una porción de la renta petrolera de Chubut, lo cual explica en parte por qué la provincia consiguió colocar deuda a una tasa relativamente competitiva pese al riesgo provincial argentino.
El destino de la emisión tuvo dos componentes:
- Recompra (rescate) parcial del BOCADE, el bono más antiguo y problemático.
- Financiamiento de obra pública, específicamente el acueducto de Comodoro Rivadavia y el equipamiento del Hospital de Trelew.
El rescate del BOCADE: una oferta a medias
Ese mismo 29 de abril, el Gobierno de Chubut lanzó una oferta de recompra en efectivo sobre el BOCADE, que tenía un total de USD 231.953.374 en circulación. El resultado fue parcial: se logró recomprar USD 62.018.785, es decir apenas el 27% del total en manos de tenedores y fondos de inversión.
¿Por qué el otro 73% no entró a la oferta? Según el propio informe, «por diferentes motivos, principalmente porque no vieron seductora la oferta realizada por el Gobierno de Chubut». En criollo: buena parte de los bonistas del BOCADE consideró que el precio ofrecido por la Provincia no era suficientemente atractivo comparado con el valor que ellos le asignaban al título en el mercado secundario.
El resultado práctico es que quedan en circulación USD 169.871.589 de BOCADE que Chubut deberá seguir pagando trimestralmente hasta que se alcance un acuerdo con el resto de los tenedores.
El balance financiero de la operación
Haciendo el neto entre lo que se emitió (USD 650 millones) y lo que se canceló (USD 62 millones), el endeudamiento neto adicional de la provincia fue de USD 587,9 millones. Es decir que, más allá del canje, Chubut se quedó con una cantidad sustancial de dólares frescos para afrontar pagos futuros y ejecutar las obras mencionadas.
Un detalle que el informe subraya como relevante: la deuda que se canceló (BOCADE) pagaba una tasa del 7,75% anual, mientras que la nueva deuda emitida paga 9,45%, es decir 1,7 puntos porcentuales más cara. Esto implica que, aunque la operación permitió estirar plazos y conseguir liquidez para obra pública, lo hizo a un costo financiero mayor al de la deuda que reemplazó —un trade-off habitual en operaciones de manejo de pasivos cuando el mercado exige más rendimiento por el riesgo país o provincial del momento.
El «efecto trampa»: por qué el canje no resolvió el problema de fondo
Más allá del balance financiero de la operación, hay una lectura más incómoda que se desprende de los mismos números: el resultado del canje del BOCADE revela una paradoja. El gobierno de Chubut salió al mercado internacional a buscar una solución de fondo para aliviar sus vencimientos y terminó atrapado en un esquema de sobrecarga de deuda a tasas más caras. Para dimensionar el compromiso financiero en el que ingresó la provincia, conviene desagregar tres factores críticos.
La trampa del doble frente de pago
La estrategia original del gobierno provincial era usar los USD 650 millones del nuevo bono para «limpiar» la deuda del BOCADE —que vence en 2030— y quedarse con un único perfil de pagos, más largo, hasta 2036. Pero al lograr una aceptación de apenas el 27% (USD 62,01 millones), ese objetivo de saneamiento fracasó.
El escenario resultante es de extrema presión para la Tesorería provincial:
- Antes de la operación: Chubut debía pagar los vencimientos trimestrales del BOCADE sobre un saldo de USD 231,95 millones.
- Después de la operación: la provincia no solo debe empezar a pagar capital e intereses del nuevo bono de USD 650 millones, sino que además sigue pagando los USD 170 millones remanentes del BOCADE que quedaron en circulación.
El resultado neto es que, en lugar de reemplazar una deuda por otra, Chubut quedó con dos frentes de pago internacionales abiertos en simultáneo, lo que elevó su deuda neta en USD 587,9 millones de un día para el otro.
El «spread negativo»: pagar más caro por el derecho a deber más
Desde el costo financiero, la operación fue ineficiente para las arcas públicas. La porción de deuda vieja que logró rescatarse —los USD 62,01 millones del BOCADE— pagaba un interés del 7,75% anual. Para financiar ese rescate (y obtener fondos frescos), la provincia emitió deuda nueva a una tasa del 9,45% anual: 1,7 puntos porcentuales más caros por cada dólar refinanciado. Financiar deuda barata emitiendo deuda más cara es, en sí mismo, el síntoma más claro de un distrito que necesita liquidez de manera urgente y no tiene margen para negociar mejores condiciones de mercado.
El impacto en la sostenibilidad: la «mochila» sobre los ingresos
Esta sobrecarga se refleja de inmediato en los indicadores de solvencia de la provincia, que ya venían deteriorándose y ahora sufren un salto notable: de representar el 35,4% de los ingresos corrientes en 2024, el stock de deuda saltó al 45,4% tras la emisión de 2026. Casi la mitad de todo lo que recauda Chubut en un año ya está comprometido para pagar deuda.
A esto se suma lo que puede llamarse la trampa de las regalías: al estar tanto el nuevo bono como el BOCADE garantizados por fideicomisos sobre las regalías petroleras, la provincia se asegura el cumplimiento de los pagos, pero a costa de retener de manera automática sus ingresos genuinos en dólares. En la práctica, antes de que esas regalías lleguen a la Tesorería provincial para pagar sueldos, escuelas u hospitales, los bonistas en Nueva York ya se cobraron su porción. Con la doble carga de deuda vigente, ese goteo de recursos garantizados hacia el exterior es ahora mayor, lo que estrangula el flujo de caja diario para el funcionamiento del Estado provincial.
Una emisión de emergencia, no una reestructuración virtuosa
El bajísimo nivel de aceptación del canje —73% de rechazo por parte de los tenedores del BOCADE— puede leerse como una señal de que el mercado interpretó con precisión la debilidad relativa de la provincia: los inversores prefirieron conservar un bono más corto, con vencimiento en 2030, antes que estirar su exposición al riesgo chubutense hasta 2036, lo que terminó obligando al gobierno provincial a convivir con ambas obligaciones a la vez.
Leído así, este panorama sugiere que Chubut no llevó adelante una reestructuración virtuosa de su perfil de deuda, sino más bien una emisión de emergencia. Al sobrecargar su estructura financiera con un incremento neto de casi USD 588 millones en pasivos dolarizados, la provincia quedó más cerca del límite de su capacidad de pago y bajo un riesgo cambiario más pronunciado. En ese contexto, cualquier salto brusco del tipo de cambio o una caída relevante en el precio internacional del petróleo —que afecte directamente la recaudación de regalías que garantiza estos bonos— colocaría a las finanzas provinciales en una situación de vulnerabilidad considerablemente mayor de cara al cierre de 2026 y a los años siguientes, justamente el tramo en el que, como se detalló más arriba, se concentra el pico de vencimientos de 2027 en año electoral.
Las Letras del Tesoro: la otra cara de la deuda de corto plazo
Además de los bonos de largo plazo, Chubut opera un programa de Letras de Tesorería en pesos que, técnicamente, no se contabiliza como «deuda consolidada» porque vence dentro del mismo ejercicio fiscal en que se emite. Aun así, representa una obligación de pago real y de corto plazo que conviene tener en el radar.
Al 30 de junio de 2026, el stock de Letras vigentes (series CXI, CXIII, CXVI, CXVII y CXVIII) totaliza:
- Capital: AR$ 88.341,1 millones
- Intereses: AR$ 9.437,6 millones
- Total a pagar en el segundo semestre de 2026: AR$ 97.778,7 millones
Calendario de vencimientos de Letras (segundo semestre 2026, en millones de AR$):
| Mes | Total (capital + intereses) |
|---|---|
| Julio | – |
| Agosto | 21.918,8 |
| Septiembre | 49.404,7 |
| Octubre | 20.252,2 |
| Noviembre | 6.203,0 |
| Diciembre | – |
Septiembre concentra el mayor vencimiento del semestre, con casi AR$ 49.405 millones entre capital e intereses, equivalentes a más de la mitad de todo lo que vence en el semestre. Es un mes que la Tesorería provincial deberá planificar con cuidado, ya sea renovando (rolleando) las letras que vencen o generando el espacio fiscal para cancelarlas.
La Provincia cuenta con un Programa de Letras 2026 vigente por un máximo de hasta AR$ 170.000 millones, habilitado por la Ley Provincial II N°319 y el Decreto Provincial N°03/2026, lo que le da margen para seguir usando este instrumento de financiamiento de corto plazo durante el resto del año.
Recordá, para comparar, para pagar los sueldos de junio la provincia del Chubut erogó un total de 152.513.780.000 de pesos. La reflexión, en base a todo el esfuerzo financiero que deberá hacer Chubut el año que viene, nos deja el siguiente interrogante: ¿Habrá recursos para poder cumplir con el pago de haberes?
Los dólares que quedaron: ¿reserva para afrontar 2027?
La emisión del Bono 2036 por USD 650 millones tuvo tres destinos específicos: recomprar el BOCADE, financiar el acueducto para la zona sur de Chubut y completar el equipamiento del Hospital de Alta Complejidad de Trelew. Sin embargo, el objetivo principal de la operación era resolver el pasivo del BOCADE, algo que finalmente ocurrió solo de manera parcial, ya que apenas el 27% de los tenedores aceptó la oferta de rescate.
Como consecuencia, luego de cancelar unos USD 62 millones del BOCADE quedó un importante remanente de recursos provenientes de esa colocación. Allí aparece uno de los principales interrogantes que deja este informe: ¿esa disponibilidad de dólares permanece resguardada para afrontar los fuertes vencimientos internacionales previstos para 2027 o parte de esos fondos ya está siendo destinada a otros fines?
La pregunta adquiere aún mayor relevancia si se tiene en cuenta que el Gobierno provincial ya consiguió un crédito por USD 150 millones para financiar el acueducto de la zona sur, una de las obras que originalmente justificaban la emisión del bono internacional. Si esa obra ahora cuenta con otra fuente de financiamiento, surge naturalmente otro interrogante: ¿qué ocurrirá con los recursos del Bono 2036 que inicialmente estaban previstos para ese proyecto?
Obra pública y capacidad de pago: el debate que se abre
Mientras el Gobierno provincial anuncia nuevas obras para distintas localidades, el calendario financiero muestra que 2027 será el año de mayor exigencia de pagos en dólares de toda la década, con vencimientos por USD 164,8 millones entre capital e intereses de los bonos internacionales.
El debate no pasa por cuestionar la necesidad de ejecutar infraestructura, sino por la administración de los recursos extraordinarios obtenidos mediante endeudamiento. Si parte de los dólares de la emisión se utiliza para nuevas obras, la pregunta es inevitable: ¿qué garantía existe de que en 2027 la Provincia contará con los recursos suficientes para afrontar esos compromisos sin recurrir nuevamente al endeudamiento o sin generar tensiones sobre las cuentas públicas?
La inquietud cobra mayor importancia porque las perspectivas de ingresos no son las mismas que años atrás. La producción petrolera mantiene una tendencia descendente, lo que impacta sobre las regalías hidrocarburíferas —principal garantía de estos bonos—, mientras que la coparticipación federal también muestra señales de desaceleración. En ese contexto, el interrogante ya no es únicamente cuánto debe Chubut, sino si la Provincia está preservando hoy los recursos necesarios para afrontar el año financiero más exigente de su historia reciente.
Lectura de conjunto: ¿qué panorama deja este informe?
Poniendo todas las piezas en la mesa, el caso de Chubut ilustra una tensión clásica de las finanzas subnacionales argentinas, agravada por la particularidad de tener uno de los perfiles de deuda más dolarizados del país:
La deuda creció fuerte en términos nominales, pero los ratios de sostenibilidad (deuda/ingresos, deuda/PBG y el ratio LRF) muestran que, comparado con el pico de 2023, la situación relativa hoy es más manejable —aunque en clara tendencia ascendente desde el piso de 2025.
El perfil de acreedores está fuertemente concentrado en el mercado de capitales (88% en títulos públicos), lo que reduce el margen de maniobra en una eventual renegociación frente a lo que ofrecería, por ejemplo, deuda con organismos multilaterales.
La dolarización del 90% del stock es la variable de riesgo más determinante hacia adelante: cualquier salto del tipo de cambio impacta de lleno en el costo en pesos del servicio de deuda, sin que la provincia haya gastado un peso adicional.
La operación de abril de 2026 —bono nuevo a mayor tasa, rescate parcial de solo el 27% del BOCADE y fondos frescos para obra pública— resolvió parte del problema de plazos, pero dejó una cola abierta: USD 170 millones de BOCADE que siguen en el limbo de una negociación pendiente con los fondos que rechazaron la oferta, y un endeudamiento neto de casi USD 588 millones adicionales, ahora a una tasa más cara.
El calendario de pagos en dólares marca a 2027 como el año de mayor exigencia de toda la década (USD 164,8 millones), y ese pico coincide con un año en el que Chubut también tendrá elecciones a gobernador y legisladores provinciales —previsiblemente desdobladas de las nacionales, en torno a abril—, con Ignacio Torres como candidato a la reelección. La combinación de máxima exigencia financiera y máxima exposición electoral es, probablemente, el dato más relevante para monitorear de acá en adelante: es en ese contexto donde el margen de maniobra fiscal de la provincia estará más comprometido, y donde una eventual sorpresa cambiaria o una demora en cerrar la negociación por el resto del BOCADE pegaría con más fuerza. A partir de 2029, el Bono 2036 concentra prácticamente la totalidad de los compromisos en moneda extranjera hasta su cancelación final en 2036.
En el frente de corto plazo, septiembre de 2026 aparece como el mes de mayor tensión de caja por el vencimiento concentrado de Letras del Tesoro.
El «efecto trampa» del canje: la baja adhesión al rescate del BOCADE (apenas 27%) frustró el objetivo original de unificar el perfil de vencimientos, y dejó a la provincia con dos frentes de pago internacionales simultáneos —el BOCADE remanente y el nuevo Bono 2036— a un costo financiero más caro (9,45% contra 7,75%) y con las regalías hidrocarburíferas comprometidas por partida doble como garantía. El mercado, con ese 73% de rechazo, parece haber leído la operación no como una reestructuración virtuosa sino como una emisión de emergencia motivada por una necesidad de liquidez urgente.
En síntesis: Chubut hoy no está en una situación de default ni en niveles de endeudamiento comparables a los de 2023, pero transita un sendero de creciente exposición al riesgo cambiario, con un capítulo de renegociación de deuda todavía inconcluso (el resto del BOCADE) y una estructura de pagos que exige monitoreo estrecho en los próximos 18 a 24 meses, particularmente si el tipo de cambio se despega de los supuestos utilizados en las proyecciones oficiales (AR$ 1.400 en el primer semestre y AR$ 1.500 en el segundo semestre de 2026, y de ahí en adelante hasta 2036).
Fuente de los datos de deuda: información del Ministerio de Hacienda de la Nación y del Ministerio de Economía (MAE). Informe «Endeudamiento de la Provincia de Chubut» al 30/06/2026. La información sobre el calendario electoral 2027 en Chubut surge de coberturas periodísticas locales recientes y corresponde a un escenario en evaluación al momento de este informe, sujeto a confirmación oficial por decreto del Poder Ejecutivo provincial.










