Tarjetas: la norma exigía “urgencia y particularidad”
Tarjetas corporativas: la norma exigía “urgencia y particularidad”, pero aparecen gastos de PlayStation, veterinaria, florería, sangucherías, hoteles y pañalera
La investigación sobre las tarjetas corporativas de la Municipalidad de Trelew entra ahora en una etapa distinta. Ya no alcanza con saber cuánto se gastó ni quién tenía cada plástico. El punto central pasa por comparar los consumos con la propia norma que habilitó las tarjetas y preguntarse si esos pagos encajaban realmente en el criterio excepcional fijado por el Ejecutivo.
La Resolución Municipal N.º 2707/2025, dictada el 25 de julio de 2025, estableció que las tarjetas debían utilizarse para atender gastos que, por su “urgencia y particularidad”, no pudieran ser afrontados mediante fondo fijo. También excluyó la adquisición de bienes de capital y fijó límites operativos.
A partir de ese criterio, Vibra News revisó los resúmenes incorporados al expediente y detectó consumos que, por su naturaleza, requieren una explicación administrativa concreta: aparecen operaciones en PlayStation Network, una florería, sangucherías, hoteles, una casa de deportes, bazares, comercios informáticos, farmacias y distintos establecimientos gastronómicos, entre otros.
La existencia de esos consumos no demuestra por sí sola una irregularidad. Pero sí obliga a responder una pregunta básica: ¿cuál fue la urgencia o particularidad que justificó pagar cada uno de ellos con una tarjeta corporativa?
Después de la imagen, sigue la nota con detalles de las compras.
PlayStation Network: dos consumos en dólares
Uno de los movimientos más llamativos figura entre los consumos atribuidos en el expediente al secretario de Hacienda, Gustavo Martín Paz.
En diciembre de 2025 aparecen dos operaciones identificadas como PlayStation Network, una por USD 80,99 y otra por USD 39,99.
En conjunto suman USD 120,98, además de los cargos tributarios asociados que luego aparecen en el resumen.
El resumen bancario no permite determinar qué producto o servicio se adquirió ni cuál fue su destino. Tampoco permite establecer si posteriormente existió reintegro o corrección. Sin embargo, tratándose de una plataforma vinculada al entretenimiento digital, la explicación administrativa resulta indispensable.
La pregunta es concreta: ¿qué finalidad municipal tuvo ese gasto y por qué debía resolverse mediante el mecanismo previsto para situaciones de urgencia y particularidad?
Una compra en una florería
Otro consumo que llama la atención aparece entre los movimientos atribuidos al intendente Gerardo Merino.
En junio de 2026 figura una operación en Florería Leandari por $135.000.
Una compra en una florería puede tener una finalidad institucional perfectamente legítima: un homenaje, una ceremonia, un acto protocolar o una actividad oficial.
Pero la discusión no termina allí. La propia resolución no creó las tarjetas simplemente para cualquier gasto institucional, sino para aquellos que, por determinadas circunstancias, no pudieran resolverse mediante fondo fijo.
Por eso, la cuestión pasa por conocer qué actividad originó la compra, cuál fue su destino y qué situación justificó utilizar la tarjeta corporativa.
Sangucherías, panadería y comidas
Los resúmenes muestran además distintos gastos vinculados aparentemente con alimentación.
Entre ellos aparecen consumos en La Rotonda S.R.L., por $70.010,01 y $64.018,01, atribuidos a Merino.
En los consumos atribuidos a Paz figuran operaciones en Sandwichería La Rotonda, por $200.000 y posteriormente por $126.300.
También aparece Panadería Mi Bebuchi, con una compra por $101.300 mediante Patagonia 365.
El gasto en alimentación puede ser completamente compatible con una actividad institucional, una reunión de trabajo, una comisión oficial o la atención de una delegación. Lo que los resúmenes no permiten saber es quiénes participaron, qué actividad se realizó, qué cantidad de personas fueron atendidas y cuál fue la justificación concreta del gasto.
Ese respaldo debería surgir de la correspondiente rendición.
Hoteles: consumos reiterados y montos elevados
Los alojamientos constituyen otro de los capítulos importantes.
Aguada Hotel aparece en numerosas oportunidades y asociado tanto a Visa como a Patagonia 365.
Entre los montos relevados por Vibra News figuran consumos por $392.500, $450.000, $238.300, $1.000.000, $130.000, $622.000, $168.500, $513.000, $640.000 y $1.033.000, entre otros.
También aparece Hotel Touring, con operaciones por $600.000 y $111.000.
En estos casos existe una explicación institucional posible: alojamiento de funcionarios, invitados, delegaciones, capacitadores o participantes de actividades oficiales.
Pero por los montos y la reiteración, corresponde conocer quién se hospedó, cuántas noches, cuál fue el motivo, qué actividad municipal lo justificó y qué documentación respaldó cada pago.
Combustible en distintos puntos de la provincia
Los resúmenes también permiten reconstruir movimientos geográficos.
Entre los primeros consumos figuran estaciones de servicio en Gobernador Costa y Los Altares, además de operaciones en Petrotrelew S.A. y otros expendios.
Por ejemplo, aparece una carga en Puma Energy Gobernador Costa por $30.000 y otra en ACA Los Altares Combustibles por $43.007.
A diferencia de otros consumos, aquí puede existir una explicación administrativa bastante directa: una comisión de servicio o un viaje oficial por el interior provincial.
Pero esa hipótesis debe poder comprobarse con la documentación correspondiente: vehículo utilizado, funcionarios que viajaron, destino, motivo de la comisión y fechas.
En otras palabras, el resumen permite plantear la pregunta; la rendición debería aportar la respuesta.
Casa de deportes, bazar, informática y otros comercios
La tarjeta Patagonia 365 registra además movimientos en una variedad de establecimientos.
Entre ellos:
Maza Deportes: $209.400.
Delta Computación: $126.000.
Muñecos: $68.800.
Bazar del Sur: $236.650.
Regionales Sur: $135.000.
Ferrenet: $405.209.
Herrajes Galina: $406.025,75.
La Visa muestra también consumos en Accesorios Los Abedules, Casa Toria, Todo para el Tapicero, Casa Néstor, Electromecánica San Ju., además de operaciones mediante MercadoPago y MercadoLibre.
Aquí hay una precaución indispensable: el nombre del comercio no permite determinar qué producto fue comprado.
Una casa de deportes puede vender elementos destinados a una actividad municipal; una ferretería puede proveer materiales para mantenimiento; una casa de informática puede vender insumos necesarios para un área.
Por eso, la pregunta no es si el comercio “parece raro”, sino otra mucho más precisa:
¿Qué se compró, para qué área municipal, con qué finalidad y por qué debía pagarse mediante una tarjeta destinada a gastos de urgencia y particularidad?
Un consumo de casi $3 millones en una farmacia
Entre los gastos atribuidos a Merino aparece uno de los importes individuales más significativos de los resúmenes: $2.959.000 en Farmacias Patagónicas, fechado el 16 de abril de 2026.
El monto por sí solo no permite concluir que exista una anomalía.
Podría corresponder a medicamentos, insumos o asistencia social, entre otras posibilidades. Precisamente por eso, la documentación respaldatoria resulta determinante.
Una operación de casi $3 millones debería permitir identificar con claridad qué se adquirió, cuál fue el área solicitante, quiénes fueron los destinatarios y cuál fue el expediente o procedimiento administrativo utilizado.
El parámetro que fijó la propia Municipalidad
El dato central de esta historia está en la Resolución 2707/2025.
Según la documentación incorporada al expediente, el Ejecutivo justificó la utilización de las tarjetas para gastos que, por su urgencia y particularidad, no pudieran resolverse mediante fondo fijo.
A ello se suma un principio general establecido por la Carta Orgánica Municipal: la totalidad de las erogaciones debe estar incluida en el presupuesto y efectuarse conforme al trámite correspondiente. También establece que el régimen de contabilidad municipal debe regular la administración y el control del patrimonio público y que las contrataciones deben respetar principios de selección objetiva, publicidad y concurrencia.
Por eso, el punto de análisis no es solamente si un gasto podía tener alguna finalidad municipal.
La pregunta es más específica: ¿por qué se utilizó la tarjeta corporativa para ese gasto en particular y de qué manera se acreditó el requisito excepcional invocado para habilitar este mecanismo?
¿Puede hablarse de una falta grave?
Con los resúmenes disponibles, no puede afirmarse todavía que exista una falta grave ni una utilización indebida de fondos públicos.
Para llegar a esa conclusión sería necesario revisar las rendiciones, comprobantes, órdenes internas, facturas, comisiones de servicio, destinos de los bienes y cualquier otro respaldo administrativo.
Sí podría existir responsabilidad administrativa o patrimonial si llegara a comprobarse que un gasto fue ajeno a una finalidad municipal, careció de documentación suficiente, vulneró las normas de administración o no pudo justificar el uso de la tarjeta bajo las condiciones establecidas.
Pero eso debe ser determinado por los organismos competentes a partir de la documentación completa.
La Carta Orgánica de Trelew establece que las erogaciones deben sujetarse al presupuesto y al trámite correspondiente, y que la gestión del patrimonio municipal debe estar sometida a un régimen de registro y control.
El documento decisivo: las rendiciones
El próximo paso para terminar de explicar esta historia no está en los resúmenes bancarios.
Está en las rendiciones de cada tarjeta.
Allí deberían poder encontrarse las facturas, tickets, órdenes de compra, notas de autorización, informes, responsables de cada gasto y, cuando corresponda, comisiones de servicio o destinos de los bienes adquiridos.
Ese cruce permitiría distinguir situaciones muy diferentes: consumos llamativos pero correctamente justificados, gastos con documentación incompleta y, eventualmente, operaciones que no puedan vincularse con una finalidad pública o con el régimen que autorizó las tarjetas.
El análisis de Vibra News no prueba por ahora que haya existido una utilización irregular. Sí muestra algo que merece una respuesta pública: la Municipalidad creó las tarjetas bajo el argumento de la “urgencia y particularidad” y luego aparecen en los resúmenes consumos tan diversos como PlayStation Network, una florería, sangucherías, hoteles, una casa de deportes, bazares y otros comercios.
La cuestión ya no es solamente cuánto se gastó.
La pregunta que queda abierta es qué justificó cada gasto y dónde está la documentación que demuestra que correspondía pagarlo con una tarjeta corporativa.







