Cimadevilla: “El político no está para repetir encuestas, está para formar opinión”

Mario Cimadevilla en HOY HAY CHARLA: Radiografía de un partido que busca volver al mapa

El ex presidente de la UCR Chubut y senador de mandato cumplido fue contundente en el ciclo de Rodrigo Mansilla: cuestionó a los legisladores radicales que acompañaron el ajuste, denunció contratos nulos en los recursos naturales de la provincia y advirtió que el radicalismo auténtico no va a resignarse a ser irrelevante


El partido y el radar

Sin protagonismo y sin voz: el diagnóstico de Cimadevilla sobre la UCR chubutense

Cimadevilla llegó al ciclo con claridad quirúrgica. No participó activamente del cierre de listas internas —«para militar no necesitás cargos ni funciones públicas», aclaró desde el arranque— pero no se guardó ninguna evaluación. Su diagnóstico sobre el estado actual del radicalismo en Chubut fue tan directo como preocupante: el partido prácticamente desapareció del mapa de la opinión pública provincial.

«Hoy prácticamente no estamos en el radar de la gente. Ese va a ser el principal desafío de Gerardo Merino como presidente del partido: instalar al radicalismo de nuevo».

El eventual arribo de Merino a la conducción provincial fue leído por Cimadevilla como una oportunidad, aunque con matices. Coincidió con él en la necesidad de volver a ser «una fuerza gravitante», pero advirtió que el desafío no es administrativo sino político: recuperar presencia en el debate real.


El silencio partidario

«¿Vos sabés qué opina el radicalismo chubutense sobre la ley de Glaciares?» La pregunta que nadie puede responder

Cimadevilla fue duro con la conducción saliente del partido. Señaló que el único comunicado institucional reciente fue en apoyo a la diputada Tamame, ante el intento de silenciarla desde sectores del propio partido. Y consideró que eso, lejos de ser un gesto de valentía, exhibe hasta qué punto el radicalismo evitó opinar sobre los grandes temas provinciales.

«Él se ha encargado de callar deliberadamente opiniones partidarias sobre muchos temas. Lo único que emitieron fue sobre Tamame. Una barbaridad. Pretender silenciar a un diputado no me parece un disparate, me parece un disparate». — Cimadevilla, sobre el mutismo institucional del partido

Fue explícito en su posición respecto a Tamame: «Vos no le podés pedir a un diputado que se calle en la legislatura o que pida permiso para presentar una ley.» La lectura del senador apunta a una paradoja: la UCR sancionó simbólicamente a quien hizo exactamente lo que un legislador debe hacer.


Los recursos naturales

Petróleo, energía y minería: «Ninguno de esos recursos lo manejamos los chubutenses»

El pasaje más encendido de la charla llegó cuando Cimadevilla habló de la riqueza provincial. Con la contundencia de quien lleva años pensando el tema, enumeró las industrias extractivas del Chubut —pesca, energía, hidrocarburos, minería— y planteó una pregunta que incomoda: ¿cuáles de esos recursos realmente manejan los chubutenses?

«El mar lo tenés privatizado, la energía la tenés privatizada, la minería no te va a dejar absolutamente nada. Es un esquema de extracción de recursos a cambio de los salarios que se pagan para llevarlo». — Cimadevilla

Comodoro Rivadavia fue su caso testigo. «Se llevaron más de 300.000 millones de dólares en petróleo. Comodoro no tiene agua, ni tampoco fueron capaces de generar una economía alternativa». La advertencia es directa: la minería que hoy se propone como salida para Chubut reproduciría exactamente ese esquema.

Para ilustrar el problema de la regalías, apeló a una analogía cotidiana: «La primera pregunta que le haría a los que están a favor de la minería es si tienen un auto o una casa, y si están dispuestos a venderla por el 2% de lo que vale. ¿Por qué queremos que vendamos nuestros recursos por eso?»


Contratos y corrupción

«Nulos de nulidad absoluta»: la propuesta de revisar todas las concesiones

Cimadevilla no usa eufemismos. Describió como «nulos de nulidad absoluta» los contratos de concesión de energía y petróleo firmados en la provincia, y propuso que un eventual gobierno radical los revise en profundidad. No como auditoría rutinaria, sino como política de Estado.

«Todas estas concesiones, tanto de energía eólica como petrolera, son todas nulas. Chorrean corrupción por los cuatro costados». — Cimadevilla

En ese marco apuntó directamente a Jorge «Loma» Ávila, titular del sindicato petrolero, a quien calificó como «un empleado de Panamerican Energy que está ahí para cagar a sus propios trabajadores». La acusación concreta: el sindicato cobra regalías del mismo contrato del que los docentes, enfermeros y policías no reciben nada. «Compran la voluntad de los sindicalistas y los convierten en CEOs de sus empresas», sostuvo.

Sobre el director de YPF por Chubut, Emiliano Mongilardi, fue categórico: «Yo quisiera saber qué dijo en el acta donde se decidió ceder las áreas petroleras de la provincia. ¿Lo hizo alguna vez? No lo hizo nunca. Es un cómplice, un socio de quienes vienen a quedarse con nuestros recursos».

La energía como eje

«El que maneje la energía va a manejar el principal insumo de cualquier actividad del hombre»

Cimadevilla colocó el debate energético en un plano estratégico que suele perderse en la discusión tarifaria cotidiana. «La energía es el principal insumo de cualquier actividad que haga el hombre. Producir un megavatio en Frutalejo sale entre 9 y 12 dólares. ¿Por qué a la Cooperativa se lo venden a 60?» La pregunta quedó flotando sin respuesta oficial.

«Nosotros regalamos la energía y estamos a merced de la avaricia de los que se quedaron con ella». — Cimadevilla


El nivel nacional y el radicalismo auténtico

«Son afiliados, pero no radicales»: el veredicto sobre los legisladores nacionales

Quizás la frase más dura de la noche fue sobre los propios legisladores que la UCR llevó al Congreso. Cimadevilla los acusó de haber acompañado todas las políticas de ajuste del gobierno nacional, desde los recortes a jubilados hasta los golpes a las universidades públicas.

«A mí que no me jodan. Serán afiliados, pero no radicales. ¿Vos conocés algún radical votando en contra de la educación pública? ¿O que se calle frente a lo que el presidente le dice a los periodistas? ¿O que vote leyes en contra del federalismo?» — Cimadevilla, sobre los legisladores nacionales del bloque

Fue explícito: no va a acompañar la reelección de ninguno de los representantes actuales. Ni a Loma Ávila, ni a Edith Terenzi. Sobre esta última dijo que «ha dejado de ser radical», en función de sus votaciones.

En cuanto al gobierno de Milei, la caracterización no tuvo grises: «Es un insano. Un ególatra que cree que los límites al poder únicamente los puede poner su propia conciencia. Es un riesgo para la república.» Y negó que la situación del país haya mejorado respecto a cuando asumió hace dos años.


El 2027 en perspectiva

El radicalismo ante la encrucijada: ¿solo, en alianza, y con quién?

Cimadevilla es parte del Radicalismo Auténtico a nivel nacional, corriente lanzada en febrero en Buenos Aires. Desde esa plataforma, defendió la necesidad de no descartar ningún tipo de alianza para «recuperar la república y los valores morales que se han perdido». Pero siempre, aclaró, sobre un programa claro.

«El radicalismo es el partido más viejo y más importante de su historia. No puede nunca dejar de ser alternativa de poder. Vaya solo o vaya en alianza, hay que fijar de antemano qué rol va a cumplir el radicalismo en esa alianza». — Cimadevilla, sobre las elecciones de 2027

Y cerró con una crítica que trasciende al radicalismo y apunta a toda la clase política: «La política está tan desvirtuada que los dirigentes no salen a decir nada si antes no hacen una encuesta. El político está para formar opinión, no para repetir lo que le dice el encuestador. Esa acción transformadora se ha perdido».

Crisis de representación y pérdida de valores

En un tono crítico hacia la dirigencia actual, cuestionó la lógica política basada en encuestas:

“Hoy no se discuten valores, se discuten cargos”. Y agregó: “El político no está para repetir encuestas, está para formar opinión”.

Pese al diagnóstico crítico, Cimadevilla dejó en claro que el radicalismo debe recuperar su vocación de gobierno: “Es el partido más importante de la historia argentina y no puede dejar de ser alternativa de poder”.

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