Comerciantes pedirán unificar las tarifas eléctricas comerciales y residenciales
Koss se plantó contra la tarifa diferenciada: «¿Por qué los comercios pagan el kilovatio más caro que las casas, si transportarlo cuesta exactamente lo mismo?»
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El presidente de la Cámara de Industria y Comercio del Este Chubut anticipó una nota formal al Concejo Deliberante para exigir que se iguale la tarifa eléctrica entre el sector residencial y el comercial, industrial y empresarial. Además, rechazó de plano la tarifa social como solución: «Lo que un sector no paga lo termina pagando el otro. La magia no existe». Y advirtió que mientras no se discuta la estructura de costos interna de la cooperativa, todo debate sobre tarifas es hablar del síntoma y no del problema.
El planteo central: una injusticia tarifaria que nadie discute
En el marco del debate preelectoral por las elecciones en la Cooperativa Eléctrica de Trelew, convocadas para el 18 de julio, Andrés Koss, presidente de la Cámara de Industria y Comercio del Este Chubut, puso sobre la mesa un tema que suele quedar en segundo plano: la categorización tarifaria diferenciada que hoy castiga al sector comercial, industrial y empresarial por encima del residencial.
Mirá el programa completo al final de la nota.
La pregunta que lanzó al aire Koss es tan simple como provocadora: si transportar un kilovatio de energía eléctrica cuesta exactamente lo mismo ya sea que llegue a un domicilio o a un local comercial, ¿por qué el comerciante paga más? No hay respuesta técnica que lo justifique. Y la Cámara decidió que ya es hora de dar esa pelea formalmente.
«¿Por qué el sector privado, el sector comercial tiene que pagar el kilovatio más caro que en una casa? Transportarlo cuesta lo mismo. Eso es absolutamente injusto e improcedente».
Esta postura no surgió de manera espontánea. Es el resultado de un análisis sostenido dentro de la Cámara sobre la situación del sector en una economía que Koss describió sin eufemismos: «Hay gente de nuestro sector con la soga al cuello, chupando un poquito de aire, estando bajo la línea de flotación y levantando la cabeza para sobrevivir».
La nota al Concejo Deliberante: qué van a pedir y por qué
La Cámara de Industria y Comercio del Este Chubut se encuentra en proceso de redacción de una nota formal dirigida al Concejo Deliberante de Trelew. El objetivo es claro: solicitar un cambio en la categorización tarifaria que hoy aplica al sector comercial e industrial bajo lo que se conoce como BAT —baja tensión para actividades terciarias e industriales—, una categoría especial que implica pagar más por el mismo servicio.
Koss fue preciso al señalar que este no es un problema de la cooperativa en sí misma, sino una decisión que compete al cuerpo legislativo local. «Esta es una cuestión que tiene que resolver el Concejo Deliberante, no la cooperativa», aclaró.
«Estamos armando la nota para presentarla al Concejo Deliberante. Vamos a hacer un pedido de cambio de categorización porque consideramos absolutamente injusto e improcedente que el sector comercial esté pagando esa tarifa diferenciada».
La demanda es de equiparación tarifaria: que el precio del kilovatio que consume un comercio, una industria o una empresa sea el mismo que paga un usuario residencial. El argumento de fondo es que la red eléctrica no discrimina en costo de transporte según el destino de la energía, por lo tanto la diferencia de precio no tiene sustento técnico.
Koss también marcó el efecto económico de esta distorsión sobre la actividad privada: «Cada peso que se va en ineficiencias o en sobrecostos por estructura interna es un peso que se pierde en el consumo, es un peso que el sector comercial pierde en ventas, es un peso que se podría aprovechar para cualquier otra cosa». En esa cadena de efectos, la tarifa diferenciada no es solo una injusticia, es un freno al consumo y a la economía local.
La respuesta previsible: alguien tendrá que pagar la diferencia
Koss no se llamó a engaño respecto de lo que le van a decir desde el Concejo Deliberante. Si el sector comercial e industrial paga menos, alguien en la cadena tarifaria va a tener que absorber esa diferencia. Y eso, en la lógica actual del sistema, implica que el usuario residencial cargaría con más.
Lejos de evitar esa tensión, la asumió como parte del debate necesario: «Efectivamente sí, si logramos esto, hay una diferencia que alguien cubre. Pero la pregunta es: ¿cuál es la justicia de castigar a un sector en particular para beneficiar a otro?»
«Cuánto menos recaudaría la cooperativa, ¿cómo hace para pagar la estructura? Rodrigo, pero volvemos a lo mismo: estamos hablando del síntoma y no del problema».
Esa respuesta encierra la clave de toda la posición de Koss: la discusión sobre quién paga más o menos la tarifa es secundaria si no se ataca primero la raíz del problema, que es una estructura de costos internos de la cooperativa sobredimensionada, sostenida sobre convenios colectivos que el titular de la Cámara calificó directamente como «leoninos» y que ninguna conducción cooperativa hasta ahora se animó a discutir de frente.
Tarifa social: rechazo directo y debate filosófico
El otro gran eje de la discusión tarifaria que abordó Koss fue la propuesta de implementar una tarifa social para usuarios en situación de vulnerabilidad. Su postura fue de rechazo conceptual, aunque con matices.
«Una tarifa social significa que lo que un sector no paga lo termina pagando el otro. La magia no existe, las cosas gratis no existen».
Koss no negó que existan situaciones de genuina vulnerabilidad que merezcan atención. Lo que cuestionó es el instrumento: «Vos podés decir que hay un sector hipervulnerable. Okay, es charlable. Pero ojo, eso también da pie a la gran discusión de la cantidad de gente enganchada, colgada, que se habla que es alrededor del 10% de todo la gente que está consumiendo energía eléctrica. Más subsidio que eso ya no podés dar».
El problema que señaló es tanto técnico como de equidad: si se subsidia a un sector, hay que definir quién lo financia. Y bajo ese mismo criterio, el sector comercial que tampoco puede pagar debería calificar para algún tipo de alivio. La lógica llevaría a una proliferación de excepciones que haría el sistema inmanejable.
«Bajo ese concepto, el sector industrial, el sector comercial que tampoco puede pagar, ¿qué hacemos? ¿Una tarifa especial también? ¿Y quién la paga?»
Más de fondo, Koss planteó que detrás de todo esto hay un problema cultural: la idea de que algunos servicios pueden ser gratuitos o subsidiados indefinidamente sin que nadie cargue con la cuenta. «Nos tenemos que sacar esa idea de la cabeza y entender que lo que uno no paga lo paga otro», señaló. Y puso el dedo en la llaga respecto de la demagogia tarifaria: «Cuando hacés demagogia con fondos que no son tuyos, es muy fácil. Es genial. Pero alguien lo termina pagando».
El síntoma y el problema: la distinción que todo lo explica
A lo largo de toda la entrevista, Koss insistió en una distinción que considera fundamental para entender por qué la cooperativa no sale de su crisis crónica: se discute el síntoma (la tarifa) y se evita el problema (la estructura de costos).
«Estamos discutiendo si 2 más 2 es 4, 3,5 o 4,5. Hablar de tarifa o no tarifa me parece ridículo porque estamos hablando de matemática».
¿Qué es esa estructura de costos? Para Koss, un sistema que incluye convenios colectivos de trabajo que no tienen equivalente en el sector privado, una planta de personal de alrededor de 350 empleados con condiciones que una empresa normal no podría sostener, y lo que denominó «privilegios» que ningún actor político se ha animado a poner en discusión.
«Las matemáticas no tienen ideología», dijo en un momento clave. «El número no es un problema ideológico, es una cuestión matemática y algebraica. Eso es irrefutable». Si los costos internos son los que son, la tarifa resultante es inevitable. La única manera de bajar la tarifa sin trasladar el costo a otro sector es bajar los costos internos. Y bajar los costos internos implica discutir convenios, planteles y privilegios que nadie quiere tocar.
«El problema de fondo es por qué la cooperativa tiene la estructura de costos que tiene. Ahí hay sectores que se van a tener que hacer cargo».
El rol del sindicato: la señal que nadie da
En ese marco, Koss señaló al sindicato de trabajadores de la cooperativa como uno de los actores que debe ser parte ineludible de cualquier solución real. Lo hizo con cuidado, reconociendo que el sindicato cumple su función al defender los intereses de sus representados, pero siendo claro en la exigencia.
«El sindicato también tiene que demostrar un compromiso. Daría una muy buena señal que digan: nosotros también vamos a poner el hombro y estamos acá para aportar soluciones».
El argumento es de equidad: si el sector comercial está cerrando locales, si los vecinos no pueden pagar la factura, si todos están haciendo un sacrificio enorme en el contexto económico actual, no puede haber un sector que permanezca inmune a ese ajuste. «Todos estamos resignando algo, estamos obligados a resignar en una economía muy golpeada, en un comercio muy cascoteado», planteó.
Y subrayó el efecto político que tendría una señal en ese sentido: si el sindicato mostrara disposición a revisar algunos de sus privilegios históricos, aportaría a la pacificación del conflicto cooperativo y a generar confianza en el proceso de saneamiento. «Sería algo genial, sería algo bien recibido, y no tendría que traducirse todo necesariamente a la tarifa», afirmó. Porque cuando los costos no los resigna quien los genera, el único camino es transferirlos al usuario vía tarifa. Y esa es exactamente la situación que la nueva conducción cooperativa heredará al asumir.
El gran pacto: nadie puede quedar afuera
La propuesta concreta de Koss para salir del círculo vicioso es un acuerdo amplio entre todos los actores: municipio, sindicato, cámaras, sectores empresariales, socios y la nueva conducción cooperativa. Un pacto donde cada parte resigna algo y cada parte da señales reales de compromiso.
«Nadie puede quedar afuera», repitió en varias oportunidades. Y explicó por qué: si la cooperativa quiebra, las consecuencias no se limitan a los empleados ni a los directivos. «No se va a salvar nadie. Ni fuera ni dentro de la cooperativa», advirtió.
«La crítica que uno hace es que tenemos que empezar a discutir el problema verdadero de esta estructura. Si no hablamos del problema verdadero, hablar de tarifa o no tarifa me parece ridículo».
En ese pacto, la deuda con Camesa ocupa un lugar central. Koss fue directo: si esa deuda no está efectivamente resuelta al momento en que asuma la nueva conducción, el panorama será muy complicado. «Inevitablemente todo eso lo tenés que transferir a tarifa, no te queda otra», señaló.
Elecciones del 18 de julio: una campaña express con interrogantes
El telón de fondo de todo este debate es la convocatoria a elecciones en la cooperativa para el 18 de julio, una fecha que Koss consideró «bastante ajustada» para un proceso de esta envergadura. El período de campaña es muy corto, los días hábiles finales se reducen por el Día de San Cayetano el 13 de julio, y la información que llega al socio sobre qué se vota y por qué es escasa.
Koss fue crítico respecto del timing y apuntó a la responsabilidad del juzgado que dispuso la convocatoria: «Una intervención judicial tiene que terminar bien, por lo menos explicándole a la gente qué es lo que se vota». Y no descartó que la elección esté diseñada para tener baja participación: «Para mí hay intención de que no vayan a votar».
Sin embargo, celebró que haya múltiples listas en carrera como señal de que existe voluntad ciudadana de involucrarse. «Me parece loable que haya tanta gente dispuesta a asumir ese compromiso. Es una papa muy caliente, no es para blandos», reconoció. Y cerró con un llamado que resumió toda su posición: «Si la gente no se involucra, das lugar a sectores que en los últimos largos años se han venido aprovechando de todo esto».
La pelea que se viene
La nota al Concejo Deliberante por la equiparación tarifaria es solo el primer movimiento visible de una disputa más amplia que la Cámara está dispuesta a dar. El sector comercial, industrial y empresarial de Trelew tiene una posición: no puede haber tarifa diferenciada que los castigue, no puede haber estructura de costos que nadie discuta, no puede haber privilegios que se sostengan mientras el resto se hunde. Y esa posición, de ahora en más, va a tener forma de nota, de debate y de presión política.
«Las matemáticas no tienen ideología. El número es una cuestión matemática y algebraica. Eso es irrefutable. Y en algún momento hay que discutir el problema, no el síntoma».







