La cordillera perdió 3.000 camas turísticas

Unas 3.000 camas dejaron de destinarse al turismo en la cordillera de Chubut

El dato fue revelado por el vicepresidente primero de la Federación Argentina de Cámaras de Turismo (FEDECATUR), Miguel Sosa, quien aseguró que miles de plazas de alojamiento fueron retiradas del circuito turístico y pasaron al mercado de alquileres permanentes. También advirtió que la ocupación hotelera continúa por debajo del nivel necesario para sostener la actividad.

La crisis que atraviesa el turismo en Chubut comienza a reflejarse en uno de los principales indicadores de la actividad: la oferta de alojamiento.

Mirá el programa completo al final de la nota.

Durante una entrevista con Rodrigo Mansilla en el programa «Alguien tiene que querer», que se emite por el canal de YouTube @rodrigomansillanoticias, el vicepresidente de la Cámara de Turismo de Chubut y vicepresidente primero de la Federación Argentina de Cámaras de Turismo (FEDECATUR), Miguel Sosa, reveló que unas 3.000 camas de alojamiento dejaron de destinarse al turismo en la región cordillerana y pasaron a ofrecerse como alquileres permanentes.

Según explicó, la cordillera cuenta con alrededor de 12.000 camas de alojamiento, pero la caída sostenida de la actividad llevó a numerosos propietarios a modificar el destino de sus inmuebles para obtener ingresos más estables.

«No se fundieron porque son propietarios, pero no pueden vivir de la actividad turística», explicó.

Sosa, integrante de la Agencia Chubut Turismo, aclaró que muchas de esas plazas podrían volver a incorporarse al circuito turístico cuando mejoren las condiciones económicas y se recupere la demanda de visitantes.

Ocupación por debajo del punto de equilibrio

El dirigente también describió el escenario que atraviesa la actividad durante la temporada de invierno.

Indicó que distintos destinos de la provincia registran ocupaciones que oscilan entre el 29% y el 40%, mientras que Puerto Madryn se ubica entre el 40% y el 45%.

Sin embargo, sostuvo que esos niveles siguen siendo insuficientes para cubrir los costos de funcionamiento de hoteles, hosterías y complejos turísticos.

«Con menos del 50% de ocupación el sector entra en pérdida», afirmó.

Una actividad que acumula varios golpes

Durante la entrevista, Sosa recordó que la cordillera viene atravesando una sucesión de temporadas complejas.

Mencionó los incendios forestales, un invierno anterior prácticamente sin nieve, los incendios registrados durante el último verano y la llegada tardía de las nevadas este año, factores que se sumaron a la retracción del turismo nacional como consecuencia de la situación económica.

A su entender, esa combinación terminó afectando especialmente a pequeños establecimientos familiares dedicados al alojamiento y la gastronomía.

El impacto alcanza a toda la economía regional

El presidente de la Agencia Chubut Turismo sostuvo que la disminución del movimiento turístico repercute mucho más allá de hoteles y cabañas.

Explicó que la actividad genera trabajo para restaurantes, agencias de viaje, guías turísticos, comercios, estaciones de servicio, supermercados, farmacias, gomerías y numerosos proveedores de bienes y servicios.

Por ese motivo, señaló que la pérdida de actividad turística termina impactando sobre buena parte de la economía de las localidades cordilleranas.

En ese contexto, consideró que la recuperación del turismo dependerá de una mejora del consumo y de un escenario económico que permita volver a atraer visitantes y reincorporar a la actividad las miles de camas que hoy dejaron de estar disponibles para el turismo.

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