VIDA: Acuerdo con Dante Gebel, mirada crítica sobre Trelew

Sghelfi y el Partido VIDA: acuerdo con Dante Gebel, mirada crítica sobre Trelew y la apuesta al 2027

Hoy Hay Charla | @rodrigomansillanoticias


Un paredón pintado en la ciudad fue la señal. El nombre del Partido VIDA apareció junto al de Dante Gebel, el pastor y comunicador mediático que en el último mes irrumpió en el debate político nacional con una candidatura presidencial en ciernes. Detrás de ese paredón hay una historia que arranca mucho antes de la política: una relación de años, construida desde la fe, que ahora busca traducirse en estructura territorial y acuerdo electoral. Hernán Sghelfi, dirigente del Partido VIDA y ex candidato a intendente de Trelew en 2023, lo explicó en detalle en Hoy Hay Charla.


Un vínculo que nació antes de la política

Sghelfi fue claro desde el principio: el acercamiento al espacio de Gebel no es oportunismo ni cálculo electoral de última hora. El vínculo personal entre la dirigencia del Partido VIDA y el pastor existe desde hace tiempo, y tiene un origen que no tiene nada que ver con la política. «Por una cuestión de identidad, de fe, de creencia», describió Sghelfi, sin entrar en más detalles pero dejando en claro que la relación es previa y genuina.

Lo que sorprendió al propio Sghelfi fue el giro de Gebel hacia la arena política. Un hombre conocido por su ministerio religioso multitudinario, por sus medios de comunicación en Estados Unidos y por su gestión de empresas propias decidió, en algún momento de los últimos meses, dar el salto. Y cuando ese salto se hizo evidente, el Partido VIDA tomó una decisión rápida: poner a disposición lo que tiene. «Pusimos a disposición la estructura partidaria en la provincia y empezamos a acercarnos para darle herramientas a Consolidación Argentina para que empiece a trabajar acá también», explicó.

Consolidación Argentina es el nombre del espacio nacional que Gebel está construyendo. Un partido nuevo, de alcance federal, que recién está tendiendo sus redes en las provincias. Chubut es una de las plazas donde ya hay personas comprometidas, y el Partido VIDA es, hasta ahora, el actor con mayor estructura territorial disponible para sostener ese armado.


Qué ve Sghelfi en Gebel

La pregunta inevitable es por qué. Qué tiene Dante Gebel que le resulta atractivo a un partido político provincial con identidad propia y un camino recorrido. Sghelfi dio varias respuestas, y todas apuntan en la misma dirección.

La primera es la distancia de Gebel respecto al sistema político tradicional. «Es una persona que está fuera del ámbito contaminado de la política», dijo Sghelfi, usando un término —contaminado— que resume bastante bien el clima de época y lo que buena parte del electorado siente respecto a la política profesional. Gebel no viene de la rosca, no tiene deudas con el aparato, no carga con el peso de haber sido parte de ninguna gestión.

La segunda es la gestión demostrada en otros ámbitos. Sghelfi señaló que Gebel maneja empresas propias, conduce una iglesia multitudinaria en Estados Unidos y lleva décadas al frente de medios radiales y televisivos. «Es una persona que tiene demostrado éxito personal y gestión en lo privado», subrayó, apuntando a un argumento que en los últimos años ganó tracción electoral en toda la región: la idea de que alguien que supo administrar estructuras complejas fuera del Estado puede trasladar esa capacidad a la gestión pública.

La tercera razón es ideológica, y quizás la más relevante para entender el encaje entre Gebel y el Partido VIDA. Sghelfi describió a Gebel como un «antigrieta», alguien que no se para en ninguno de los dos extremos de la polarización que domina la política argentina y que, en cambio, apunta a convocar a personas de distintos espacios. «Va a llamar gente de los libertarios, del peronismo, del PRO, del kirchnerismo. Quiere consensuar para salir adelante todos juntos», describió. Y eso, dijo, coincide exactamente con el ADN de su partido: VIDA son las siglas de Vientos de Integración y Desarrollo en Acción.


El nicho que la grieta dejó vacío

Sghelfi fue preciso al describir el espacio electoral que Gebel intentaría ocupar. No es un espacio nuevo en la teoría —siempre se habló del votante del medio, del ciudadano que no se identifica con ninguno de los polos— pero en la práctica nadie lo está trabajando con eficacia.

«Hay un gran lugar donde nadie hoy está pescando», dijo Sghelfi. Y ese lugar está poblado por ciudadanos con necesidades concretas que no se sienten representados por las respuestas que da el gobierno nacional ni por las que ofrece la oposición peronista. Personas que no son ni libertarias ni kirchneristas, que están cansadas de la grieta pero que tampoco encontraron todavía una alternativa que les hable con claridad.

Para Sghelfi, Gebel puede moverse ahí «como en el agua», porque su perfil mediático le permite llegar sin los costos de imagen que tienen los políticos tradicionales, y porque su mensaje de integración no choca frontalmente con ningún sector sino que intenta sumar de todos lados. Si eso alcanza para construir un caudal electoral significativo a nivel nacional es, todavía, una incógnita. Pero el intento, consideró Sghelfi, tiene lógica.


El acuerdo concreto y el lugar del Partido VIDA

Sghelfi fue cuidadoso al momento de describir el estado actual del acuerdo. No es una alianza sellada ni un contrato firmado. Es un acompañamiento en proceso de construcción, dentro de un armado nacional que él mismo describió como reciente. «Todo está armándose, hay un armado nacional que recién está tendiendo las redes», aclaró.

Lo que sí está definido es el rol que el Partido VIDA tiene dentro de ese esquema: ya integra la mesa de conducción del espacio en la provincia. No como invitado sino como parte. Y eso, explicó Sghelfi, fue exactamente lo que el equipo de Consolidación Argentina valoró cuando se acercaron: no solo la imagen pública de los referentes del partido sino la existencia de una estructura real, con presencia territorial, con un camino recorrido y con un saber hacer político que un espacio que recién arranca no puede improvisar.

«Les pareció muy interesante la parte técnica. Uno puede conseguir un buen representante con imagen pública y con buenas intenciones. Otra cosa es tener un armado político, un armado técnico, tener ya en territorio alguien consolidado», subrayó Sghelfi, dejando en claro que el Partido VIDA no llega a esta mesa como un actor menor sino como quien aporta lo que más falta hace cuando una candidatura nacional quiere pisar fuerte en una provincia.


El armado para 2027: Trelew como base, la provincia como horizonte

Más allá del acuerdo con Gebel, Sghelfi también habló del armado propio del Partido VIDA de cara a las elecciones de 2027. El panorama que trazó es el de una fuerza que tiene su núcleo más consolidado en Trelew pero que aspira a tener presencia en toda la provincia.

«Ya tenemos mesas en Madryn, Rawson, Comodoro y Esquel», enumeró, describiendo una estructura que cubre las principales ciudades del Chubut. El desafío, admitió con honestidad, es la financiación. Tener el reconocimiento electoral provincial es una cosa. Tener los recursos para hacer campañas en múltiples ciudades es otra muy distinta. «Hoy la dificultad grande que enfrentamos es que siempre está corto el acompañamiento económico», reconoció, sin dramatizar pero sin esconder tampoco la realidad de un partido chico que compite en un sistema que premia la escala.

La idea, dijo, es presentar candidatos en las ciudades grandes y también en las chicas, «encontrando representación y dando herramientas y acompañamiento». Una apuesta ambiciosa para una estructura que todavía está en construcción, pero que el acuerdo con Gebel podría ayudar a financiar y a visibilizar si el espacio nacional logra despegar.


¿Se presenta Sghelfi a intendente?

La pregunta era obligada. Sghelfi la respondió con la cautela típica de quien sabe que el juego político tiene muchas variables todavía sin definir, pero sin esquivar el tema. «Hay posibilidades. No sabemos exactamente dónde porque en el armado siempre hay algún tipo de negociación y hoy el juego se abrió», dijo.

Lo que está claro es que tiene ganas. «Sí tengo muchas ganas de participar nuevamente para la intendencia», afirmó, dejando en claro que la experiencia de 2023 no lo desanimó sino que le generó más apetito. El cargo en el que piensa, en principio, es el de intendente de Trelew. Pero aclaró que la definición final depende de cómo se vayan acomodando las piezas: qué voluntades llegan, cómo se integran al armado provincial, qué acuerdos se van tejiendo.

«Hoy es importante participar, después vemos cómo termina siendo el armado», resumió, con la filosofía de quien entiende que en política los planes rígidos raramente sobreviven al contacto con la realidad.


La mirada sobre Trelew: orden sin llegada

Sobre el estado de la ciudad, Sghelfi no ahorró críticas pero tampoco fue injusto. Reconoció un mérito puntual a la gestión de Gerardo Merino: el ordenamiento de la estructura municipal interna. «Hay evidentemente una claridad, las secretarías se ordenaron», dijo.

Pero inmediatamente señaló lo que falta y que, a su criterio, es lo más importante: la conexión con la gente. «No hay acompañamiento de la gente», fue la síntesis. Una desconexión que, según Sghelfi, no es accidental sino el resultado de una decisión política implícita: durante mucho tiempo el municipio priorizó el cuidado de su territorio íntimo por sobre la apertura hacia los barrios. «Hubo como una disputa con las vecinales, un cuidado del territorio más íntimo que una apertura a decir: vamos a ver qué necesidades hay en cada barrio, en cada zona», describió.

Esa apertura llegó tarde, dijo. Dos años tarde. Y en política, dos años de distancia con la gente dejan una marca que no se borra fácilmente. «La gente ya…», empezó a decir, y no necesitó terminar la frase. El conductor la completó: es un tiempo importante. «Sí», confirmó Sghelfi, con la economía de palabras de quien sabe que está describiendo algo que todos los que caminan los barrios de Trelew ya perciben.

La analogía que trazó con el nivel nacional fue interesante: «A nivel nacional pasa exactamente lo mismo. Se enfrenta con las provincias en vez de sumarlas. Y creo que ese espejo se va replicando en las provincias y en las intendencias. No estamos ajenos al contexto nacional».

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