Chubut: exportaciones, cuentas y deudas

Chubut genera miles de millones de dólares, pero su caja sigue ajustada: ¿cómo pagará la deuda hasta 2036?

Chubut está entre las provincias que más exportan por habitante de la Argentina y en 2025 alcanzó un récord cercano a los USD 4.000 millones. Sin embargo, esa potencia exportadora convive con una realidad fiscal mucho más estrecha: una parte sustancial de los recursos provinciales está comprometida en salarios, funcionamiento del Estado, transferencias a municipios y deuda. Desde 2026, además, la Provincia sumó un nuevo bono por USD 650 millones que extendió sus obligaciones hasta 2036.

El contraste abre una discusión que excede al endeudamiento. Chubut produce y exporta petróleo, aluminio, productos pesqueros, lana y otros bienes que generan miles de millones de dólares. Pero esos dólares no ingresan directamente al Tesoro provincial: corresponden a las empresas y productores que realizan las exportaciones, mientras que el Estado captura parte de esa actividad a través de regalías, impuestos y el movimiento económico que generan esos sectores.

Por eso, el interrogante no es por qué Chubut no utiliza directamente los dólares que exporta, porque no son dólares del Estado provincial. La pregunta es otra: ¿la Provincia está aprovechando esa enorme capacidad productiva para ampliar su matriz económica y generar nuevas fuentes permanentes de ingresos que permitan sostener el funcionamiento del Estado y afrontar una deuda que ahora se proyecta hasta 2036?

La pregunta cobra mayor relevancia cuando se cruzan tres variables: lo que Chubut produce y exporta, los recursos que efectivamente ingresan a la Provincia y las obligaciones que deberá afrontar durante los próximos años.

Chubut está entre las provincias que más exportan

Durante 2025, Chubut alcanzó el mayor nivel de exportaciones de la serie analizada: alrededor de USD 3.966 millones, frente a USD 3.511 millones de 2024, un crecimiento cercano al 13%.

La evolución de largo plazo también permite dimensionar la capacidad exportadora provincial. En 2013 se habían registrado USD 2.641 millones y en 2025 se alcanzaron casi USD 4.000 millones, aproximadamente un 50% más en dólares.

Pero la composición resulta tan importante como el volumen.

Durante 2025, aproximadamente USD 2.135 millones correspondieron a Combustibles y Energía, y dentro de ese rubro el petróleo crudo explicó alrededor de USD 2.129 millones. El informe basado en los registros del INDEC muestra así el peso que continúa teniendo la explotación hidrocarburífera dentro de la estructura exportadora provincial.

El petróleo, sin embargo, no está solo. La producción industrial, fundamentalmente vinculada al aluminio, tiene un peso considerable. También aparecen la pesca, la lana y otros productos primarios y agroindustriales.

Durante el primer semestre de 2026, los datos analizados ubican nuevamente a Chubut entre las provincias con mayor volumen exportado: USD 1.758 millones, sexto lugar nacional y alrededor del 3,6% de las exportaciones argentinas.

Hay, sin embargo, que tener precaución con la variación interanual consignada en el documento analizado, que atribuye a Chubut un crecimiento del 59,9%. Esa variación presenta inconsistencias al contrastarla con la serie anterior del INDEC, por lo que no resulta conveniente utilizarla como eje del análisis hasta contar con la publicación oficial consolidada correspondiente al período.

Lo que sí permite observar la apertura sectorial es la magnitud que están adquiriendo las manufacturas industriales.

Los datos utilizados para el primer semestre distribuyen las exportaciones de Chubut en aproximadamente USD 750 millones de manufacturas industriales, USD 533 millones de Combustibles y Energía, USD 413 millones de productos primarios y USD 61 millones de manufacturas agropecuarias.

Es una fotografía interesante porque muestra que hablar de Chubut exclusivamente como una provincia petrolera tampoco describe completamente su estructura exportadora.

Casi tres veces el promedio nacional por habitante

Otro indicador permite dimensionar todavía mejor la capacidad económica provincial. Chubut registra aproximadamente USD 2.918 de exportaciones por habitante, contra una media nacional cercana a USD 1.066.

Es decir, exporta por habitante alrededor de 2,7 veces el promedio argentino. Solamente Santa Cruz, con USD 6.419 por habitante, y Neuquén, con USD 6.093, aparecen por encima de Chubut en ese indicador.

El dato es importante, pero también puede llevar a una conclusión equivocada. Una provincia que exporta mucho no necesariamente tiene un Estado con abundancia de recursos.

El valor FOB de una exportación no es ingreso del Tesoro provincial. Cuando una empresa exporta petróleo, aluminio o pescado, esos dólares no ingresan automáticamente a las cuentas de Chubut. La Provincia participa de esa generación de riqueza mediante regalías cuando corresponde, impuestos, actividad económica, empleo y otros mecanismos.

Por eso, el desafío no consiste simplemente en exportar más. Consiste también en conseguir que la estructura productiva sea cada vez más amplia y genere más actividad, más empleo privado, más valor agregado y una base tributaria mayor. Y ahí comienza a aparecer el contraste con las cuentas públicas.

El dato que enciende una alerta: la caída de Combustibles y Energía

 

La composición de las exportaciones deja además un dato que merece particular atención para Chubut. Combustibles y Energía pasaron de aproximadamente USD 1.010 millones en el primer semestre de 2025 a USD 533 millones en el mismo período de 2026.

La diferencia representa una caída cercana al 47% interanual.

El dato adquiere especial importancia porque se trata precisamente del sector que históricamente aportó una parte sustancial de las exportaciones provinciales y, a través de las regalías hidrocarburíferas, constituye además una fuente directa de ingresos para el Estado provincial.

Al mismo tiempo ocurrió el movimiento contrario en las manufacturas industriales: pasaron de alrededor de USD 368 millones en el primer semestre de 2025 a USD 750 millones en 2026, es decir, prácticamente se duplicaron.

La combinación de ambos movimientos permite observar algo más profundo que el resultado global de las exportaciones: mientras retrocedió fuertemente uno de los pilares históricos de Chubut, creció el componente industrial.

Y eso conecta directamente con la discusión central de esta nota. Si el petróleo convencional enfrenta una etapa de madurez y pierde peso relativo, la necesidad de ampliar las fuentes de generación de riqueza e ingresos provinciales deja de ser solamente una discusión sobre desarrollo económico para convertirse también en una cuestión fiscal.

Porque una caída sostenida de la actividad hidrocarburífera no solamente afecta las exportaciones: puede impactar sobre regalías, empleo, proveedores, consumo y recaudación provincial.

Chubut necesita entonces pensar qué actividades pueden compensar progresivamente el menor peso de una fuente de ingresos que durante décadas fue uno de los pilares de su economía.

Ese bloque sí o sí lo pondría. Es más: fortalece muchísimo la pregunta final sobre la matriz productiva, porque ya no estamos hablando solamente de diversificar “porque sería bueno”. Hay un sector histórico —petróleo/energía— que muestra una caída muy fuerte en esta comparación.

De los dólares exportados a los pesos disponibles

Una fotografía de junio permite bajar la discusión a los recursos con los que efectivamente debe administrarse la Provincia.

Chubut recibió aproximadamente $107.450 millones provenientes de la distribución automática de recursos nacionales.

Si a esos recursos se suman alrededor de $137.584 millones correspondientes a recursos provinciales y regalías, la caja bruta puede dimensionarse en aproximadamente: $245.034 millones.

Pero esos $245 mil millones no representan dinero disponible para que el Gobierno decida libremente qué hacer con ellos.

De allí deben descontarse los recursos que corresponden a los municipios por coparticipación y regalías, salarios, funcionamiento de hospitales y escuelas, seguridad, servicios, proveedores, mantenimiento del Estado y el resto de las obligaciones de la administración pública.

Y además hay que pagar deuda. Ahí aparece el verdadero problema estructural: Chubut genera una enorme cantidad de riqueza, pero el margen fiscal que queda en manos del Estado provincial después de atender sus obligaciones es considerablemente menor.

La “cuenta de almacenero” de la caja provincial

El economista Julián Galende utilizó números redondeados para mostrar cuánto se achica la caja provincial después de atender las principales obligaciones.

“Son 240.000 millones de pesos la caja propia. Ahora eso tenés que descontarle la última erogación para salarios y quedan 90 palos. Pero ahí tenés que sacarle la regalía que le queda a los municipios y la coparticipación […] y encima tengo que pagar lo que me cuesta administrar la provincia. O sea, me queda nada para ir ahorrando para cubrir deuda”.

En junio y diciembre se suma el aguinaldo: sobre una masa salarial de $150.000 millones, el desembolso podría alcanzar los $225.000 millones. El ejercicio muestra que el problema no es solamente cuánto ingresa, sino cuánto queda después de salarios, municipios y funcionamiento estatal para afrontar, entre otras obligaciones, la deuda.

Dos bonos y el TIDECH

En 2026, el Gobierno de Ignacio Torres emitió un nuevo bono internacional por USD 650 millones para recomprar parte del BOCADE 2030 y financiar obras. Como la recompra no eliminó completamente el título anterior, ambos bonos coexistirán durante varios años y el nuevo extenderá compromisos hasta 2036.

A eso se suma el TIDECH, del que quedan cerca de USD 78 millones de capital, además de intereses.

“Ahora tenés dos bonos en circulación. Eso significa que durante varios años la provincia deberá afrontar los pagos del bono 2030 y, al mismo tiempo, comenzar a pagar intereses y luego amortizaciones del bono 2036. Y hay que agregar el TIDECH”, explicó Galende en diálogo con Rodrigo Mansilla en Alguien tiene que querer, por YouTube.

El nuevo calendario de deuda

La superposición cambió el escenario. Con el BOCADE solo, los pagos proyectados bajaban de USD 119 millones en 2026 a USD 5 millones en 2030. Con el nuevo bono, Galende estimó compromisos por USD 131 millones en 2026, USD 149 millones en 2027, USD 127 millones en 2028, USD 115 millones en 2029 y USD 150 millones en 2030.

Al sumar los distintos instrumentos, el calendario analizado eleva la carga de capital e intereses a aproximadamente USD 164,8 millones en 2027, USD 142,9 millones en 2028, USD 155,9 millones en 2029 y USD 160,3 millones en 2030.

Después desaparecerán algunos compromisos, pero continuará el Bono 2036. Chubut no eliminó el problema de la deuda: modificó y extendió su perfil de vencimientos.

La pregunta no es solamente qué se hizo con la deuda

En este punto aparece una discusión que conviene separar de la necesidad o conveniencia de las obras anunciadas.

Las inversiones financiadas mediante endeudamiento pueden generar empleo durante su ejecución, movimiento comercial, demanda de materiales y mejoras de infraestructura. Algunas pueden además producir beneficios sociales o económicos durante muchos años.

Pero desde el punto de vista fiscal existe otra pregunta:

¿esas inversiones permitirán generar una corriente adicional y permanente de recursos provinciales capaz de contribuir al pago de la deuda utilizada para financiarlas?

No es exactamente la misma discusión.

Una obra puede ser necesaria para Chubut y, al mismo tiempo, no generar directamente los recursos necesarios para devolver el financiamiento con el que fue construida.

Por eso, tanto el BOCADE como el nuevo Bono 2036 dejan abierto un interrogante central: qué proporción del endeudamiento asumido por Chubut estuvo o estará destinada a inversiones capaces de generar, directa o indirectamente, nuevos ingresos permanentes para la Provincia.

El problema adquiere mayor importancia porque la deuda está denominada en dólares mientras una parte sustancial de los ingresos y gastos del Estado se produce en pesos.

Chubut genera dólares, pero el Estado necesita generar ingresos

Acá aparece una de las diferencias centrales para interpretar correctamente los números.

Que Chubut haya exportado prácticamente USD 4.000 millones durante 2025 no significa que el Gobierno provincial haya contado con USD 4.000 millones.

Pero tampoco significa que ese dato sea irrelevante para analizar las cuentas públicas. Todo lo contrario. Muestra que existe una enorme plataforma productiva desde la cual construir una economía provincial más grande.

La pregunta es cuánto valor adicional puede generar Chubut a partir de aquello que ya produce.

  • El petróleo puede generar una cadena mayor de proveedores y servicios.
  • La pesca puede incorporar mayor procesamiento.
  • El aluminio puede impulsar actividades industriales vinculadas a su transformación.
  • La generación energética puede vincularse con nuevos proyectos productivos.
  • El turismo puede generar divisas.
  • La producción agropecuaria puede agregar valor.
  • La economía del conocimiento puede sumar una actividad menos dependiente de los recursos naturales.
  • No necesariamente existe una única actividad capaz de reemplazar al petróleo.
  • Probablemente tampoco sea ése el objetivo.
  • Diversificar significa agregar, no necesariamente sustituir.
  • Exportar más tampoco alcanza si la matriz continúa concentrada
  • El récord de 2025 es una buena noticia para la economía provincial, pero también permite observar la concentración existente.
  • Más de USD 2.100 millones estuvieron vinculados a Combustibles y Energía, fundamentalmente petróleo.
  • Las manufacturas industriales tienen además una participación considerable, pero dentro de ellas existe un actor de enorme peso vinculado a la producción de aluminio.
  • La pesca constituye otro de los pilares históricos.

Es decir que Chubut tiene diferentes sectores exportadores, pero una parte muy significativa de sus ventas externas continúa dependiendo de un número relativamente reducido de grandes actividades.

Por eso, diversificar la matriz no debería medirse únicamente contando cuántos rubros aparecen en las estadísticas.

El verdadero cambio ocurriría si alrededor de esas actividades se multiplicaran nuevas empresas, cadenas de proveedores, industrias de transformación, servicios especializados y proyectos capaces de generar actividad económica permanente.

El objetivo fiscal sería evidente: más empresas, más empleo privado y más actividad significan también una base mayor desde la cual recaudar.

El contraste con Neuquén

La comparación regional también resulta inevitable. Neuquén aparece entre las provincias con mayor volumen exportador y registra aproximadamente USD 6.093 por habitante, frente a los USD 2.918 de Chubut. Santa Cruz lidera el ranking con USD 6.419.

Una parte fundamental del crecimiento neuquino está vinculada a Vaca Muerta. Chubut enfrenta una realidad diferente. La explotación convencional de la Cuzenca del Golfo San Jorge es una actividad madura y su comportamiento depende tanto de la productividad de los yacimientos como del precio internacional.

No significa que Chubut pueda o deba copiar el modelo neuquino. Pero sí deja una enseñanza: la aparición de un nuevo motor económico de gran escala puede modificar sustancialmente la capacidad de generación de riqueza de una provincia.

Entonces aparece otra pregunta inevitable: ¿cuál será el próximo gran motor económico de Chubut?

La pregunta que queda para Chubut

El calendario de la deuda ya está escrito. Chubut tendrá que afrontar simultáneamente durante los próximos años los compromisos del BOCADE, el TIDECH y el nuevo Bono 2036. Después de 2030 desaparecerán algunos de esos vencimientos, pero las obligaciones del nuevo título continuarán durante buena parte de la década siguiente.

Lo que todavía no está escrito es qué economía tendrá Chubut cuando llegue el momento de pagarlos.

La Provincia puede continuar dependiendo fundamentalmente del petróleo convencional, el aluminio, la pesca, las regalías, los impuestos que genera esa estructura económica y los recursos nacionales.

O puede aprovechar la próxima década para intentar algo que durante años apareció en los discursos de diferentes gobiernos pero que todavía constituye uno de sus principales desafíos: ampliar realmente la matriz productiva.

Eso no significa abandonar petróleo, pesca o aluminio. Todo lo contrario.

Significa utilizar esas fortalezas como plataforma para generar nuevas cadenas de valor, transformar dentro de Chubut una mayor proporción de lo que actualmente se extrae o produce, desarrollar proveedores, atraer nuevas industrias y sumar actividades capaces de generar empleo privado, inversión, exportaciones y recaudación.

Porque el desafío no es solamente exportar más.

Chubut ya demostró que puede generar miles de millones de dólares. En 2025 alcanzó prácticamente USD 4.000 millones, el máximo de la serie presentada, y los datos analizados para el primer semestre de 2026 vuelven a ubicarla sexta entre las provincias por valor exportado y tercera por exportaciones por habitante.

El desafío es conseguir que esa capacidad productiva termine traduciéndose también en una estructura económica y fiscal más fuerte.

Porque si durante los próximos diez años la matriz permanece esencialmente igual mientras aumentan las necesidades del Estado y llegan los vencimientos de deuda, la discusión volverá inevitablemente al mismo lugar: reducir gastos, utilizar recursos disponibles, comprometer ingresos futuros, refinanciar vencimientos o buscar nuevo endeudamiento.

Existe otra posibilidad: que Chubut llegue a 2036 con una economía más grande, diversificada y con mayor capacidad de generar ingresos que la que tenía cuando tomó la deuda.

Esa es quizás la verdadera discusión que deja el Bono 2036. No solamente cuánto deberá pagar Chubut, sino qué hará durante esos diez años para generar los nuevos recursos con los cuales pagarlo.

Fuente: Indec.

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