Confirman proyecto de Uranio a cielo abierto
Uranio en Chubut: una empresa extranjera calcula recursos minerales por 55 millones de toneladas y proyecta su explotación «a cielo abierto»
Jaguar Uranium presentó ante los mercados de Estados Unidos y Canadá dos informes técnicos sobre su proyecto Laguna Salada, ubicado a unos 260 kilómetros de Trelew. La evaluación identifica aproximadamente 55,1 millones de toneladas de material mineralizado con contenidos estimados de uranio y vanadio. Sin embargo, la compañía todavía no acreditó reservas económicamente explotables, no desarrolla trabajos de exploración en el lugar y enfrenta interrogantes legales y ambientales por las restricciones mineras vigentes en Chubut.
La empresa Jaguar Uranium Corp. dio un nuevo paso en la evaluación de su proyecto de uranio y vanadio Laguna Salada, ubicado en el departamento Mártires, provincia del Chubut. La compañía presentó el 19 de octubre de 2026 dos informes técnicos internacionales que cuantifican por primera vez bajo su actual administración los recursos minerales del yacimiento, utilizando estándares exigidos por los mercados financieros de Estados Unidos y Canadá.
Los documentos, elaborados por Caracle Creek Chile y Atticus Geoscience Consulting, tienen fecha de vigencia del 5 de octubre de 2026 y fueron preparados bajo las normas S-K 1300, de la Comisión de Bolsa y Valores estadounidense, y NI 43-101, utilizada en Canadá. Ambos estudios constituyen una herramienta para presentar el potencial geológico del proyecto ante inversores, pero no representan una autorización para explotar uranio en Chubut ni demuestran que exista una mina económicamente viable.
Cuánto uranio y vanadio estima la empresa
El resultado más importante aparece en la evaluación de recursos minerales. Los especialistas identificaron 21,1 millones de toneladas de material mineralizado en la categoría de recursos indicados y otros 34 millones de toneladas en la categoría de recursos inferidos. En conjunto, las dos categorías suman aproximadamente 55,1 millones de toneladas.
La distinción es fundamental. Los recursos indicados presentan un nivel de conocimiento geológico mayor, mientras que los inferidos tienen más incertidumbre y requieren estudios adicionales. Ninguna de las dos categorías debe confundirse con reservas minerales comercialmente explotables.
De acuerdo con el informe técnico, los recursos indicados contienen aproximadamente 1.900 toneladas de óxido de uranio (U₃O₈) y 14.100 toneladas de pentóxido de vanadio (V₂O₅). Los recursos inferidos incorporarían otras 4.600 toneladas de óxido de uranio y 26.000 toneladas de óxido de vanadio. Estas cifras describen cantidades estimadas contenidas en el material mineralizado, no volúmenes que puedan extraerse o comercializarse íntegramente.
El cálculo comprende los sectores Laguna Salada, Pampa de Arroqui y Buried Lake. Para estimar su potencial se utilizaron, entre otros supuestos, un precio de 84 dólares por libra de óxido de uranio y de 5,30 dólares por libra de óxido de vanadio. Los resultados son sensibles a esos precios, los costos operativos, las características geológicas y las recuperaciones metalúrgicas previstas.
Un proyecto que abarca más de 210.000 hectáreas
Los informes revelan que el paquete de derechos mineros de Laguna Salada comprende 28 concesiones y permisos que abarcan aproximadamente 210.284 hectáreas, equivalentes a unos 2.103 kilómetros cuadrados. Esto no significa que toda esa superficie contenga uranio explotable ni que vaya a intervenirse en su totalidad: corresponde al área cubierta por los derechos mineros descriptos.
El proyecto se encuentra aproximadamente a 260 kilómetros al sudoeste de Trelew y a 220 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia. Su ubicación y extensión muestran la escala territorial de la iniciativa, aunque la mineralización estudiada se concentra en áreas específicas.
Jaguar Uranium adquirió el control indirecto del proyecto mediante una operación con IsoEnergy anunciada en julio de 2024. Según los informes, la propiedad está sujeta a una regalía contractual del 2% sobre los ingresos netos de fundición a favor de IsoEnergy, con determinadas opciones de recompra para Jaguar y un pago adicional previsto si se alcanza la producción comercial. Estas obligaciones entre empresas son diferentes de las regalías mineras que eventualmente pudieran corresponder al Estado provincial.
La explotación a cielo abierto y el obstáculo de la legislación chubutense
Uno de los aspectos de mayor relevancia política y ambiental es que la estimación técnica de Jaguar Uranium utiliza como hipótesis un escenario de explotación a cielo abierto. La documentación considera este método apropiado para evaluar las concentraciones de uranio y vanadio cercanas a la superficie, aunque todavía no existe un diseño minero definitivo ni un estudio de factibilidad que permita establecer las condiciones reales de una eventual operación.
Esta característica coloca al proyecto frente a una cuestión central: Chubut mantiene vigente la Ley XVII N.º 68, anteriormente Ley 5001, que prohíbe la actividad minera metalífera bajo la modalidad a cielo abierto y la utilización de cianuro en los procesos de producción minera. La legislación también contempla un mecanismo de zonificación y excepciones mediante aprobación legislativa.
La presentación de informes internacionales no modifica ese marco legal. Tampoco acredita que las autoridades provinciales hayan autorizado la explotación del yacimiento. La aplicación concreta de las restricciones a un eventual desarrollo de uranio y vanadio deberá ser examinada por las autoridades competentes, atendiendo al método extractivo, al encuadre jurídico del proyecto y a los permisos correspondientes.
De esta manera, la empresa puede avanzar en la evaluación geológica y financiera de sus recursos, pero eso no equivale a contar con las condiciones jurídicas necesarias para poner una mina en producción.
Permisos ambientales, tierras y consultas pendientes
Los informes contienen otro dato significativo: al momento de la evaluación, Jaguar Uranium no estaba desarrollando trabajos de exploración en el proyecto. Si bien la empresa declara contar con aprobaciones ambientales para determinadas actividades exploratorias en los grupos Guanacos y Horqueta, y de prospección en La Rosada, esos antecedentes no equivalen a una autorización general para explotar los recursos identificados.
La documentación señala además que no existían acuerdos escritos vigentes con los propietarios de las superficies involucradas. La compañía anticipa que deberá contactar a los titulares de las tierras cuando defina el próximo programa de exploración. Los autores tampoco identificaron un proceso formal adicional de consulta comunitaria exigible en esa etapa, según la información examinada.
En materia ambiental, los especialistas reconocen que no están en condiciones de pronunciarse sobre posibles tareas de remediación realizadas por empresas anteriores y que no conocen pasivos ambientales asociados al área. Esa afirmación no constituye una certificación de ausencia de impactos.
Los estudios recomiendan avanzar en información hidrogeológica, química del agua, condiciones geotécnicas y líneas de base ambientales, sociales y radiológicas. Por tratarse de un proyecto de uranio, estas evaluaciones resultan especialmente relevantes para determinar los riesgos y requisitos de una eventual actividad futura.
Una nueva etapa requeriría inversiones y más estudios
Los consultores recomiendan un programa inicial de trabajos con un presupuesto indicativo de aproximadamente 1,925 millones de dólares, orientado a mejorar la información geológica, verificar datos y muestras, estudiar la recuperación de minerales y profundizar las evaluaciones ambientales y técnicas.
Esa cifra corresponde a una propuesta de inversión exploratoria y de evaluación, no al costo de construcción de una mina ni a una inversión ejecutada. Los especialistas consideran que, antes de avanzar hacia una decisión productiva, deberán realizarse nuevas investigaciones y eventualmente estudios económicos de mayor profundidad.
El informe tampoco presenta una estimación actual de reservas minerales. Esto implica que aún no están establecidos con suficiente certeza los volúmenes recuperables de manera rentable, el desembolso necesario para poner el yacimiento en funcionamiento, los costos definitivos de operación ni los ingresos económicos que podría generar.
La estrategia financiera de Jaguar Uranium
Jaguar Uranium se presenta como una compañía orientada a la exploración de uranio en Sudamérica. Además de Laguna Salada, posee intereses en la histórica mina Huemul, en Mendoza, y en el proyecto polimetálico Berlín, en Colombia, donde se han identificado antecedentes de uranio y otros minerales.
En febrero de 2026 completó una oferta pública inicial de acciones por 25 millones de dólares en el mercado NYSE American. Esta operación corresponde al financiamiento corporativo de la empresa y no debe confundirse con una inversión directa de ese monto en Chubut.
La presentación de recursos minerales mediante informes reconocidos internacionalmente puede fortalecer el posicionamiento financiero de un proyecto ante posibles inversores. Sin embargo, la propia compañía advierte sobre riesgos relacionados con los precios internacionales, las condiciones de mercado, las regulaciones, los permisos y las decisiones políticas o económicas que puedan afectar sus iniciativas.
¿Qué beneficios concretos podría obtener Chubut?
La documentación permite conocer el tamaño estimado del recurso geológico, pero todavía no demuestra cuál sería el beneficio económico para la Provincia. No contiene una proyección definitiva de recaudación tributaria, regalías provinciales, puestos de trabajo permanentes o inversiones productivas vinculadas a una mina operativa.
Tampoco acredita que existan autorizaciones para iniciar la explotación. Por lo tanto, sería prematuro presentar las cifras de uranio y vanadio como riqueza disponible para las cuentas públicas o como ingresos futuros asegurados.
Para evaluar ese escenario deberán conocerse, entre otros aspectos, la viabilidad económica del proyecto, las restricciones legales, los compromisos ambientales, las condiciones de acceso a la tierra y los posibles mecanismos de participación del Estado provincial.
El interrogante de fondo: recursos identificados, pero sin explotación autorizada
La publicación de los informes internacionales constituye un avance en la documentación geológica de Laguna Salada y permite cuantificar recursos bajo criterios técnicos reconocidos por los mercados de capitales. Sin embargo, el proyecto continúa en una etapa previa a la explotación y enfrenta exigencias que van mucho más allá de la existencia de mineralización.
El dato más importante para Chubut es la diferencia entre identificar uranio en el subsuelo, demostrar que puede extraerse rentablemente y obtener autorización legal y ambiental para hacerlo. Son tres instancias distintas y los documentos presentados solo permiten avanzar en la primera, con evaluaciones preliminares sobre las restantes.
Mientras Jaguar Uranium busca consolidar el potencial de Laguna Salada ante inversores internacionales, el debate provincial deberá concentrarse en las condiciones legales, ambientales y económicas de cualquier eventual desarrollo, y especialmente en qué beneficios verificables podría representar para Chubut.
Informe de Vibra News elaborado a partir de los documentos técnicos S-K 1300 y NI 43-101 de Jaguar Uranium, preparados por Caracle Creek Chile y Atticus Geoscience Consulting, y la publicación de IndexBox del 20 de octubre de 2026: Jaguar Uranium presenta su primera Estimación de Recursos Minerales para Laguna Salada.




