El burro aparece como alternativa productiva para frenar el abandono rural
El burro aparece como alternativa productiva para frenar el abandono rural en la Línea Sur
La crisis ovina, la sequía, el avance del puma y los altos costos de producción siguen profundizando el abandono de campos en la Patagonia. En ese contexto, productores y referentes del sector comienzan a mirar alternativas que hasta hace pocos años parecían impensadas. Una de ellas es la cría de burros como sistema adaptado a territorios extremos.
Durante una recorrida por establecimientos rurales de Los Menucos y Prahuaniyeu, el presidente del Centro de Inversión y Desarrollo Patagónico (CIDP), Alejandro Assis, analizó junto al productor Julio Cittadini el crecimiento de un modelo basado en équidos.
Cittadini, radicado en Punta Tombo, trabaja actualmente con más de 500 animales dentro de un esquema de reconversión productiva pensado para zonas de baja productividad y fuertes condiciones climáticas.
“La realidad que vimos ya nadie la puede ocultar: cada vez hay menos producción, menos gente viviendo en el campo y más establecimientos abandonados en la meseta”, sostuvo Assis en cuenta de Facebook tras la recorrida.
Según explicó, la discusión ya no pasa solamente por sostener sistemas tradicionales, sino por encontrar especies capaces de sobrevivir y generar rentabilidad en condiciones cada vez más adversas.
“Ahí aparece una pregunta incómoda: ¿qué animal puede resistir donde otros sistemas empiezan a fracasar?”, planteó.
En ese escenario, el burro comienza a ganar terreno por una característica clave: su rusticidad. Desde el sector destacan que consume menos alimento, soporta sequías prolongadas, resiste climas extremos y requiere inversiones considerablemente menores en comparación con otros esquemas ganaderos.
“El burro tiene algo que hoy vale oro en la Patagonia: rusticidad”, afirmó Assis, quien además destacó que puede adaptarse a campos marginales y mantener bajos costos de mantenimiento.
Pero el interés no se limita únicamente al mercado local. Según explican productores y especialistas, existe una creciente demanda internacional vinculada al “Ejiao”, una gelatina medicinal elaborada a partir del cuero de burro y utilizada históricamente en la farmacología oriental.
“China consume millones de productos derivados del famoso Ejiao. La demanda mundial es tan grande que muchos países comenzaron a desarrollar producción específica de équidos”, señaló.
El fenómeno ya despertó interés en distintos países que comenzaron a incorporar este tipo de producción en regiones áridas o económicamente complejas. Para Assis, la Patagonia podría encontrar allí una herramienta para sostener población y actividad económica en áreas que hoy atraviesan un fuerte retroceso.
“Esto no es folklore. Es supervivencia productiva”, resumió.
Y agregó: “La Patagonia está entrando en una nueva etapa donde ya no alcanza con repetir modelos viejos. El productor necesita alternativas reales para no abandonar el campo”.
La posibilidad de que el burro se convierta en una nueva alternativa ganadera todavía genera debate y escepticismo en algunos sectores. Sin embargo, en la meseta patagónica el planteo empieza a instalarse con fuerza frente al deterioro de los sistemas tradicionales.
“Tal vez el burro, el animal más subestimado de todos, termine convirtiéndose en uno de los grandes salvadores silenciosos de la Línea Sur”, concluyó Assis.




