Filipini: «El radicalismo perdió autonomía»
Filipini abrió un nuevo frente interno y cuestionó la conducción de la UCR: «El partido perdió autonomía»
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Pero la entrevista no se limitó al rechazo por la reelección indefinida. Filipini utilizó el debate para exponer una crítica mucho más profunda sobre el presente de la Unión Cívica Radical en Chubut y dejó al descubierto el malestar que existe en sectores del interior con la conducción partidaria.
Para el dirigente de Esquel, el problema no pasa únicamente por el voto de los diputados radicales en la Legislatura, sino por la falta de funcionamiento de los órganos internos del partido y la ausencia de debate antes de adoptar decisiones trascendentes.
«A Esquel nadie nos consultó. Los diputados votaron sin consultar al partido, por lo menos a nuestro comité. Las decisiones se toman y después aparecen las explicaciones», cuestionó.
En ese contexto lanzó una de las críticas políticas más fuertes de toda la entrevista al sostener que la conducción provincial de la UCR perdió independencia al estar integrada por dirigentes que, al mismo tiempo, forman parte del Gobierno.
«El presidente del partido no puede ser un funcionario electivo de primera línea. No puede ser vicegobernador, ministro, secretario o legislador. Es un contrasentido».
Sin nombrarlo directamente, la referencia apuntó a la conducción encabezada por el vicegobernador Gustavo Menna, situación que, según Filipini, condiciona seriamente la capacidad del radicalismo para discutir decisiones impulsadas por el propio Ejecutivo.
«¿Cómo va a cuestionar una medida del Gobierno alguien que integra ese mismo Gobierno? Es prácticamente imposible. Si alguno se anima, rápidamente le recuerdan dónde está su oficina».
El dirigente sostuvo que esa situación explica por qué, frente a temas de enorme impacto institucional, el partido prácticamente no fija posición.
«Por eso el radicalismo provincial no dijo nada sobre esta ley. Y tampoco dijo nada en otros temas importantes».
Incluso reveló que esa preocupación ya había sido transmitida personalmente al intendente de Trelew, Gerardo Merino, durante una visita realizada meses atrás a Esquel.
«La Convención dejó de ser el lugar donde se discuten las grandes decisiones»
Filipini también puso en discusión el rol de la Convención Provincial, órgano histórico encargado de fijar la estrategia política de la UCR.
A su entender, las decisiones dejaron de pasar por los organismos partidarios para concentrarse exclusivamente en quienes ejercen cargos de gobierno.
«Los legisladores terminan respondiendo más a los lineamientos del gobernador que a las decisiones del radicalismo».
Esa lógica, afirmó, termina vaciando de contenido tanto al Comité Provincial como a la Convención.
«Los afiliados discuten en los comités, pero después las decisiones se toman en otro lado. Así el partido pierde identidad».
«No queremos un radicalismo de furgón de cola»
Las críticas también alcanzaron la estrategia electoral del radicalismo dentro de Despierta Chubut.
Filipini consideró que la UCR resignó protagonismo político y terminó ocupando un lugar secundario dentro del frente oficialista.
«El radicalismo tiene que volver a tener candidatos propios a intendente en todas las localidades y un candidato radical a gobernador».
Y fue todavía más contundente al advertir que cualquier alianza futura debe replantearse.
«No podemos seguir siendo furgón de cola de nadie. Si hay acuerdos, el radicalismo tiene que tener preponderancia y discutir desde una posición de igualdad».
Para el dirigente, el partido sólo debería construir frentes con fuerzas que compartan los valores históricos del radicalismo.
«Las alianzas tienen que hacerse con quienes respeten la Constitución, la división de poderes, las instituciones democráticas y los principios que siempre defendió la Unión Cívica Radical».
«El problema no es sólo esta ley; es el rumbo del partido»
Sobre el final de la entrevista, Filipini dejó una definición que resume el trasfondo político de su planteo.
«No discutimos solamente una ley. Estamos discutiendo qué radicalismo queremos para el futuro».
Y cerró con una cita del expresidente Arturo Illia para describir el momento interno que atraviesa el partido.
«No me preocupan los de afuera que nos quieran comprar; me preocupan los de adentro que nos quieren vender».
Con esa frase, el dirigente esquelense dejó planteado un debate que excede la polémica por las reelecciones y que apunta directamente a la conducción política del radicalismo chubutense, la autonomía de sus órganos partidarios y el rol que deberá asumir la UCR de cara al proceso electoral de 2027.



