Fuerte cuestionamiento al acuerdo entre Chubut e YPF.

Macharashvilli cuestionó el acuerdo con YPF y denunció que la Provincia renunció a reclamar por los pasivos ambientales

El acceso al acuerdo firmado entre el Gobierno del Chubut e YPF generó una fuerte reacción desde Comodoro Rivadavia, donde el intendente Othar Macharashvilli apuntó contra uno de los puntos que considera más sensibles del entendimiento: la renuncia de la Provincia a reclamar por los pasivos ambientales acumulados durante décadas de actividad petrolera.

El mandatario municipal dijo en X que el aspecto más preocupante del convenio no es el destino de los bienes vinculados a la salida de la empresa de la cuenca, sino la decisión de desistir de futuras acciones relacionadas con el daño ambiental.

Según expresó, mientras Comodoro Rivadavia continúa conviviendo con pozos abandonados, suelos contaminados y otras consecuencias derivadas de la explotación hidrocarburífera, el acuerdo implica «ponerle precio al derecho de reclamar» por esas afectaciones.

«No se puede perdonar un daño que sufren los comodorenses»

En el pronunciamiento también cuestionó la legitimidad política y moral de esa decisión, al sostener que «nadie tiene autoridad moral para perdonar en nombre de los comodorenses un daño ambiental que nunca sufrió en carne propia».

La postura plantea que los pasivos ambientales no pueden ser considerados una cuestión cerrada mientras persistan las consecuencias sobre el territorio y la calidad de vida de los vecinos.

«La deuda ambiental no prescribe ni se negocia»

Desde Comodoro remarcan que no aceptarán que el acuerdo clausure definitivamente la posibilidad de exigir la remediación ambiental a YPF.

«No vamos a aceptar que se cierre definitivamente la puerta para exigir que quien contaminó, remedie«, afirmó.

Asimismo, Macharashvilli recordó que los recursos naturales explotados durante más de un siglo pertenecieron a la ciudad y que, del mismo modo, también le corresponden los pasivos ambientales generados durante ese período.

En ese sentido, concluyó con una fuerte definición política: «Esa deuda con nuestra ciudad no prescribe, no se negocia y mucho menos se regala«.

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