La Convención radical “va a estar fuerte”

Villibar advirtió que la Convención radical “va a estar fuerte”: “Hay muchos radicales enojados, muchos más de los que se piensa”

El dirigente radical de Esquel cuestionó la falta de debate dentro de la UCR de Chubut y aseguró que existe un creciente malestar con la conducción partidaria y con el sector que respalda el actual esquema de alianzas. Reclamó que la Convención sea convocada con tiempo para discutir la continuidad con el PRO, ratificó su intención de competir por la Intendencia de Esquel y alertó que dirigentes y afiliados podrían acercarse a La Libertad Avanza si el partido continúa sin contenerlos.

Mirá el programa completo al final de la nota.

El dirigente radical de Esquel Humberto Villibar aseguró que existe un fuerte malestar dentro de la Unión Cívica Radical de Chubut con la conducción partidaria y con el sector que sostiene el actual esquema político y electoral. Además, anticipó que la próxima Convención provincial será un escenario de discusión intensa para definir el futuro de las alianzas de cara a 2027.

Durante una entrevista en Alguien tiene que querer, el programa que conduce Rodrigo Mansilla por YouTube en @RodrigoMansillaNoticias, Villibar ratificó su intención de competir por la Intendencia de Esquel, pero ubicó esa aspiración dentro de una discusión más amplia sobre el rumbo del radicalismo.

Afirmó que «no todo el radicalismo está contenido» en la coalición de estos últimos cuatro años, aunque se respetará hasta la finalización del período. Sin embargo, sostuvo que eso no significa aceptar automáticamente su continuidad para 2027.

Tenemos la imperiosa necesidad de saber, en este armado provincial que se viene, con quién nos vamos a encontrar, cómo vamos a arreglar, si vamos a seguir igual, si vamos a hacer una apertura de las alianzas o si vamos a ir con la Lista 3 solos”, enumeró.

“Hay muchos radicales enojados”

Villibar aseguró que el malestar partidario es más profundo de lo que exteriorizan las autoridades de la UCR y sostuvo que existen dirigentes, convencionales, afiliados y militantes históricos que no se sienten escuchados.

“Hay muchos radicales enojados en la provincia. Muchos más, mucho más de lo que todo el mundo piensa”, afirmó.

Consultado sobre las razones de ese enojo, apuntó directamente contra el trato dispensado a los militantes y contra el cierre de los espacios partidarios.

“Es por el destrato que hay con la gente, por cerrar ventanas de diálogo con referentes y militantes de muchos años”, señaló.

Villibar explicó que muchos de esos dirigentes fueron quienes recorrieron las localidades, defendieron la propuesta electoral y pidieron el voto para el actual gobierno. Por eso, consideró que son también los primeros que deben responder ante la sociedad cuando aparecen problemas.

“Uno tiene que poner la cara y hacerse cargo de las cosas que no se hacen”.

Según explicó, el afiliado común comenzó a preguntar qué ocurrirá en 2027, mientras observa distintos armados provinciales sin una definición clara. En ese escenario mencionó al sector vinculado con el futuro presidente partidario Gerardo Merino, al dirigente de Puerto Madryn Carlos Díaz y al espacio cordillerano referenciado en Sergio Guajardo.

“Es confuso. No sabemos cómo va a ser el armado o si lo van a dilatar hasta el último momento. Para que eso no pase hay que posicionarse antes, hablar antes y debatir todos los temas”, reclamó.

Críticas a la conducción y al cierre del partido

Villibar dirigió sus cuestionamientos contra el funcionamiento interno encabezado por Gustavo Menna, a quien dijo conocer desde hace muchos años.

Lo describió como un dirigente con experiencia técnica y constitucional, pero consideró que actualmente aparece «condicionado» y distante de la militancia: “Lo veo apagado, asustado, oprimido, muy cerrado. Como que cerró el partido, y el partido no tiene que cerrarse nunca”.

Villibar afirmó que la dirigencia que llegó para producir cambios terminó repitiendo prácticas que antes cuestionaba.

“Se han encontrado nuevamente con cómo trampear para acá, trampear para allá, cerrar los comités, cerrar lo otro, callar a uno y callar a otro. La verdad es que esa no es la forma”, cuestionó.

Para Villibar, el problema no es que existan distintas posiciones, candidaturas o sectores dentro del radicalismo, sino que no haya ámbitos reales para discutirlas. “No hay debate interno, hay decisiones que se toman”, aseguró.

La Convención “va a estar fuerte”

Uno de los ejes centrales será la futura Convención Provincial de la UCR, que seguramente será en Trelew, órgano que deberá resolver la política de alianzas para 2027.

Necesito que se haga porque otras veces la han prorrogado cuatro o cinco meses. Cuando llegás quince días antes, no podés hacer nada. Hay plazos que tenemos que cumplir para que nos den la posibilidad de participar”, sostuvo.

En ese contexto, anticipó una discusión intensa: “La Convención va a estar fuerte”.

Villibar aclaró que no impulsa una ruptura anticipada con los socios actuales, pero advirtió que la militancia no aceptará una nueva alianza definida sin discusión.

“Vamos a respetar el acuerdo que se hizo para esta gestión hasta el último día, por una cuestión de respeto e institucionalidad. Ahora, lo que no vamos a hacer es seguir a libro cerrado. Eso que lo tengan bien claro”, afirmó.

También señaló que una parte importante del radicalismo cuestiona que dirigentes y funcionarios hayan cerrado el partido para evitar conflictos internos.

“El radicalismo no está conforme con que la dirigencia, o algunos funcionarios de la dirigencia, hayan cerrado todas las ventanas y las puertas para su tranquilidad”, remarcó.

La alianza con el PRO y una Convención sin debate

Villibar recordó la última Convención realizada en Trelew, donde se ratificó la alianza electoral con el PRO, y cuestionó que no se hubiera permitido una discusión amplia.

“A los que quisieron hablar los callaron también. Fue una cuestión de números. Arrancó mal desde la entrada porque no se dio la posibilidad del debate”, aseguró el cordillerano, quien evaluó que una Convención partidaria no puede limitarse a ratificar una decisión adoptada previamente por la conducción: “El radicalismo es debate. Si no entienden eso, están perdidos”.

Villibar insistió en que la continuidad del acuerdo con el PRO no puede darse por sentada. Consideró que primero deben evaluarse los resultados de la experiencia actual, la participación que tuvo la UCR dentro de la coalición y las condiciones que se ofrecerán en cada localidad.

En el caso de Esquel, cuestionó el lugar asignado al radicalismo dentro del armado municipal: “Cuando hacés una coalición, hacés un contrato de partes: una parte pone uno y otra parte pone otro. De entrada nos dejaron con un solo concejal. Pasamos por una interna, deberíamos tener dos concejales y nos bajaron a uno”.

Villibar sostuvo que el radicalismo tendría otra manera de gobernar y que debe conservar la posibilidad de presentar una propuesta propia.

El riesgo de una fuga hacia La Libertad Avanza

La falta de contención interna, según Villibar, podría provocar que dirigentes y militantes radicales busquen espacios electorales por fuera del partido.

“Me duele mucho, pero de cada tres o cuatro radicales con los que hablás, dos se quieren ir a La Libertad Avanza porque no están contenidos”, advirtió.

Y pese a este contexto, Villibar aseguró que su intención es continuar dentro de la Unión Cívica Radical y someter su candidatura a las reglas partidarias.

Yo soy orgánico. Si mi comité departamental y mi Convención me dicen que no, siempre respeté eso, aunque me duela”, señaló.

Ante la posibilidad de que La Libertad Avanza le ofreciera competir por fuera de la UCR, sostuvo que no abandonaría fácilmente el partido.

“Yo, en la UCR, siempre”, afirmó.

Sin embargo, planteó que la política de alianzas debe discutirse con reglas claras y sin dobles estándares. En ese sentido, cuestionó que se rechacen ciertos acuerdos mientras dentro del gobierno provincial y de algunos municipios participan dirigentes provenientes de otros espacios.

“Seamos justos. No me pueden decir que no quieren hacer acuerdos con el peronismo cuando gran parte del gobierno provincial y de los gobiernos municipales está integrada por militantes del peronismo”, argumentó.

Como muestra del descontento y la necesidad de reorganización, Villibar mencionó una reunión realizada en Paso de Indios a la que concurrieron representantes de 17 comités radicales.

“Fueron 17 comités, casi el 70%, cuando todos decían que no había nadie”, destacó.

Según explicó, los participantes se trasladaron por sus propios medios y sin una estructura oficial que organizara la convocatoria. “La gente fue sola, con su auto, con sus medios. Nadie llevó a nadie. Fuimos porque fue espontáneo”, aseguró.

Su candidatura a intendente de Esquel

En medio de esa discusión provincial, Villibar ratificó que pretende competir por la Intendencia de Esquel en 2027. Definió la candidatura como un proyecto personal construido después de más de cuatro décadas de militancia: “Es un sueño que uno tiene después de militar desde 1984 prácticamente sin parar”.

Villibar aseguró que su intención no es construir una candidatura basada en ataques personales ni desconocer lo realizado por la gestión municipal actual. No obstante, cuestionó la falta de diálogo y el lugar que ocupa el radicalismo dentro del gobierno local.

Su candidatura, sostuvo, deberá ser discutida dentro del comité y posteriormente sometida a las decisiones de la Convención.

El esquelense insistió en que el radicalismo debe llegar a 2027 con una definición adoptada mediante el debate y no a través de acuerdos cerrados por un grupo reducido.

“No hace falta pelearse, hay que ponerse de acuerdo. Mientras más rápido nos pongamos de acuerdo, más fácil será solucionarles las cosas a los vecinos”, concluyó.

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