La democracia cooperativa como punto de partida
La necesidad de legitimar una nueva etapa en la Cooperativa Eléctrica
Por Sergio Combina, especial para Vibra News.
Después de años de intervención y de una extensa historia marcada por procesos electorales truncos, listas únicas o instancias con escasa participación de los asociados, la Cooperativa Eléctrica tiene hoy la oportunidad y la responsabilidad de iniciar una nueva etapa institucional basada en la legitimidad y la participación democrática.
La elección de nuevas autoridades no debe ser entendida solamente como un requisito formal, sino como un proceso de reconstrucción de la confianza entre la institución y sus socios. Para ello, resulta fundamental promover un mecanismo electoral amplio, transparente e inclusivo, que garantice la mayor participación posible de la comunidad.
Quienes tengan la responsabilidad de conducir este proceso deben asumir el compromiso de evitar prácticas restrictivas, exclusiones innecesarias o condiciones que limiten el ejercicio del derecho de los asociados a participar en la vida institucional de la cooperativa. La legitimidad de las futuras autoridades dependerá, en gran medida, de la amplitud y representatividad del proceso que las elija.
En el contexto económico actual, donde muchas familias enfrentan dificultades para mantener al día el pago de los servicios, resulta necesario analizar mecanismos que eviten que los vecinos queden excluidos de los padrones por razones económicas. La democracia cooperativa debe buscar integrar y representar a todos los socios, especialmente en momentos complejos, y no convertirse en un factor de exclusión.
Asimismo, es importante evitar cualquier forma de calificación o restricción del voto que reduzca la participación ciudadana. La fortaleza institucional de la cooperativa se construye con más socios involucrados, más debate y más pluralidad de voces, no con menos.
La normalización definitiva de la Cooperativa Eléctrica requiere un proceso electoral ejemplar, abierto y participativo, capaz de devolverle a los asociados el protagonismo que les corresponde. Solo así las nuevas autoridades contarán con la legitimidad necesaria para conducir la institución y afrontar los desafíos del futuro con el respaldo genuino de la comunidad.



