La paradoja laboral de Chubut
Chubut tiene el tercer salario privado más alto del país, pero es la segunda provincia que más empleo formal pierde
La provincia combina un salario bruto promedio cercano a los $3 millones con una caída interanual del empleo privado del 6,8%, solo superada por Tierra del Fuego. El petróleo y la minería pagan los sueldos más altos, pero encabezaron la destrucción de puestos, mientras la pesca fue la única actividad que logró compensar parcialmente el retroceso.
El mercado laboral privado de Chubut atraviesa un año difícil de leer en una sola clave. Los datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social muestran que la provincia cerró marzo de 2026 con 6,8% menos empleo privado registrado que un año atrás, una caída que solo es superada a nivel nacional por Tierra del Fuego (-9,0%) y que ubica a Chubut entre los cuatro distritos con peor desempeño del país, junto con Corrientes y Formosa. El deterioro es más de cuatro veces superior al promedio nacional, donde el empleo privado cayó 1,5% (-96.700 puestos).
La foto detallada de la provincia, con datos del cuarto trimestre de 2025, confirma que el retroceso es generalizado: de las catorce ramas de actividad relevadas, once perdieron puestos de trabajo en el último año, sobre un total de 98.567 puestos privados registrados. La explotación de minas y canteras —una categoría que en Chubut está asociada principalmente a la actividad petrolera de la cuenca del Golfo San Jorge— es la más golpeada, con una caída de 21,7% en su dotación de personal, equivalente a unos 2.900 empleos menos. Le siguen Construcción (-7,8%) e Industria manufacturera (-7,7%, unos 1.140 puestos), dos sectores que históricamente traccionaron el empleo provincial.
Solo tres actividades lograron sumar trabajadores en el último año: Pesca, que creció 24,0% (alrededor de 940 empleos) y se consolidó como el sector más dinámico de la provincia; Enseñanza, con una suba de 3,0%; y Electricidad, gas y agua, que se mantuvo prácticamente estable con un alza de 0,5%.
Golfo San Jorge, en las antípodas de Vaca Muerta
El contraste con Neuquén resulta inevitable y ayuda a explicar la brecha patagónica. Mientras la expansión de Vaca Muerta sostiene la creación de empleo en esa provincia, la cuenca del Golfo San Jorge enfrenta el declive de yacimientos maduros y una menor dinámica de inversión. Ser una provincia petrolera, en este ciclo, no garantizó crecimiento del empleo: todo lo contrario, la actividad hidrocarburífera es la que más puestos destruyó en Chubut.
El otro lado de la moneda: sueldos que suben en todos los sectores
Mientras el empleo retrocede, ningún sector de la economía privada chubutense redujo su salario nominal en el último año. Todas las ramas muestran incrementos de entre 7% (Metales comunes) y 40% (Otros minerales no metálicos), y el promedio provincial llegó a $2.958.750 en marzo de 2026, un salario que ubica a Chubut en el tercer lugar del país, apenas detrás de Neuquén ($3.808.627) y Santa Cruz ($3.768.615), y muy por encima del promedio nacional de $2.207.129.
Pero ese promedio no debe leerse de manera aislada: está empujado hacia arriba por ramas intensivas en capital y poco intensivas en empleo. Minas y Canteras pagó $6.743.296 y Electricidad, Gas y Agua, $6.311.194. En cambio, Comercio —el principal empleador privado de la provincia, con 21.091 puestos— tuvo un salario medio de apenas $1.987.369, y Enseñanza, con $1.235.433, cerró en el último lugar de la escala salarial provincial. La mayoría de los trabajadores chubutenses está lejos del promedio que exhibe la provincia.
Una advertencia sobre el poder de compra
Las subas salariales nominales de cada rama no equivalen necesariamente a una mejora del poder adquisitivo. Según relevamientos que trabajan sobre la misma base de datos, Chubut estuvo entre las provincias con mayor caída del salario real durante el primer trimestre de 2026, con un retroceso que habría superado el 4%. Eso matiza el atractivo del «tercer salario más alto del país»: en pesos corrientes la provincia paga bien, pero el poder de compra de esos sueldos podría estar retrocediendo con fuerza.
Industria: la caída golpea a las principales ramas productivas
Dentro de la industria manufacturera, que emplea a 13.663 personas en el sector privado chubutense (-7,7%, unos 1.140 puestos), Alimentos concentra casi el 62% del empleo industrial y perdió 7,6%. Las caídas porcentuales más severas se dan en rubros de escaso peso relativo: Maquinaria y equipo pierde 47,3% de sus puestos y Confecciones, 45,8%, aunque ambos suman apenas 228 trabajadores entre los dos. Edición retrocedió 12,8% y Productos químicos, 9,7%. Solo crecieron Automotores y Metales comunes, pero sobre bases muy reducidas.
Construcción, comercio y servicios: una caída que se derrama
La construcción quedó con 7.059 puestos y retrocedió 7,8%, un golpe que no se limita a los obreros del sector: repercute también sobre el transporte de materiales, el alquiler de equipos, los servicios profesionales y el comercio ligado a la obra. A esa caída se suman Hotelería y restaurantes (-6,9%), Servicios inmobiliarios y empresariales (-6,2%), Comercio (-3,9%) y Transporte (-3,8%), un deterioro que alcanza tanto al consumo como a la logística y los servicios que sostienen al resto de la economía provincial.
La pesca, el único contrapeso, con una salvedad
La pesca fue el principal amortiguador del año: con 4.846 puestos y un crecimiento del 24%, fue la única actividad capaz de compensar parcialmente el retroceso del resto de la economía. Sin embargo, su expansión no alcanzó para equilibrar la caída simultánea de petróleo, industria, construcción y comercio, y la estacionalidad propia del sector —además de conflictos laborales puntuales— obliga a tomar con cautela la sostenibilidad de esa mejora hacia adelante.
Una economía cada vez más desigual
El cuadro final describe una economía provincial cada vez más desigual entre actividades. Los sectores que pagan salarios superiores a $6 millones no son los que más empleo generan, y uno de ellos —minería y petróleo— fue precisamente el que más puestos perdió. En cambio, las ramas ligadas al consumo interno y con mayor presencia territorial, como Comercio y Enseñanza, pagan menos y también reducen sus planteles. La señal de alerta no es solo que Chubut pierda empleo, sino que esa pérdida se registre de manera simultánea en petróleo, industria, construcción, comercio, transporte, turismo y servicios empresariales: un deterioro que trasciende a un sector puntual y apunta a un problema estructural de la economía provincial.
Fuente: Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (SIPA / EIL) – Ministerio de Capital Humano. Estimaciones de puestos absolutos y dato de salario real provincial, de relevamientos adicionales sobre la misma base.



