Luján lanzó la propuesta: una mesa productiva regional para salvar la Patagonia productiva

Emergencia agropecuaria, predadores y guanacos: el diagnóstico del campo chubutense según Osvaldo Luján

El presidente de la Federación Rural del Chubut habló en «Hoy Hay Charla» y repasó los principales problemas que enfrenta el sector: la sarna ovina, la predación, la barrera sanitaria y la necesidad de una mesa productiva patagónica

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La emergencia agropecuaria: qué significa y cómo acceder

Luján explicó que la declaración de emergencia agropecuaria que acaba de salir en la provincia abarca todo el territorio chubutense, a diferencia de emergencias anteriores que solo cubrían algunos departamentos. La sequía que golpeó desde fines del año pasado fue el fundamento central del pedido que realizó el Ministerio a nivel nacional.

Aclaró un punto que consideró clave: la emergencia no es automática. «El productor tiene que hacer el pedido al Ministerio de Producción. El ministerio evalúa la situación de cada productor y en función de eso otorga el certificado, que es el que le sirve para gestionar las facilidades», explicó. Una vez obtenido ese certificado, la provincia informa a nivel nacional el listado de afectados y desde ahí se habilitan los beneficios.

Detalló que la ley 26509 establece dos tipos de beneficios concretos. Por un lado, el artículo 22 habilita asistencia financiera y crediticia: postergación de pagos en bancos y nuevas líneas de crédito. Por otro, el artículo 23 establece facilidades impositivas ante el ARCA, incluyendo postergación de vencimientos y la posibilidad de vender hacienda forzada por la sequía sin que esa venta quede gravada por el impuesto a las ganancias. «Son beneficios importantes en la medida que se lleguen a producir», subrayó, aunque advirtió que para hacerlos efectivos se necesita que tanto el sistema bancario como el ARCA implementen las medidas en la práctica.


La predación: el problema que más preocupa

Luján fue contundente al señalar que el tema más urgente del sector es la predación. Describió que la mortandad por predadores pasó de un 8% — que en algún momento se consideraba tolerable — a más del 20% en muchos establecimientos. «Solamente con que hablemos de un 10% estaríamos hablando de casi 300.000 animales», dimensionó.

El problema golpea especialmente a los productores pequeños, que representan el 88% del total en Chubut y tienen menos de 15 animales. «El productor chico en muy poco plazo no tiene reposición necesaria como para cubrir estas mortandades», advirtió. Y fue directo sobre las consecuencias: «No voy a invertir en el campo en la medida que sigan los predadores comiéndose las ovejas.»

Señaló que viene trabajando el tema con el ministerio, con SENASA y con ambiente a nivel nacional, y que la solución pasa por buscar un equilibrio entre la fauna y la producción. «Sabemos que no es fácil, pero en otros países esto se lleva adelante cuando una especie supera lo lógico y razonable», dijo.


El guanaco como recurso productivo

En ese mismo marco, Luján defendió el aprovechamiento del guanaco como una solución de doble propósito: reducir la presión sobre la hacienda y generar una cadena de valor con su carne. Mencionó que Santa Cruz ya avanzó en esa dirección y que en algunos supermercados de Puerto Deseado se ofrecen los distintos cortes con sus precios. «Es una carne que tiene muchas propiedades y sería también una solución para el sector», afirmó.

Reconoció con humor que el tema del guanaco no genera el impacto mediático que generó la discusión sobre el burro. «El guanaco no da rating», dijo entre risas. Pero remarcó que lleva cuatro años trabajando el tema junto a las federaciones patagónicas y que el exceso de guanacos en la provincia es un problema productivo real que no puede seguir sin respuesta.

Sobre el burro, en cambio, lo ve como una herramienta más acotada y local: varios productores de la zona sur y norte de la provincia lo están usando como custodio de las majadas ovinas, con buenos resultados. «Donde está el burro acompañando a la majada, pasa a ser un protector del rebaño», explicó.


La sarna ovina: rápido contagio y riesgo de expansión

Luján detalló que hoy hay 74 establecimientos con 60.000 animales afectados por sarna en la provincia. Reconoció que en términos relativos parece poco sobre un total de 2.700.000 ovinos, pero advirtió que es una enfermedad de contagio rápido que puede propagarse con velocidad cuando pasa de majadas chicas a establecimientos grandes. «El contagio es significativo y el traslado también», señaló.

Explicó que el problema se originó en parte porque algunos productores pequeños no contaban con los productos ni el equipamiento necesario para atacar la enfermedad a tiempo. Aclaró que desde Coprosa — la Comisión de Sanidad Animal de la provincia, integrada por el ministerio, productores, SENASA, INTA y el Colegio de Veterinarios — ya existe una planificación en marcha. Según indicó, estaría lista la contratación de personal de campo y los recursos para viáticos y movilidad necesarios para llegar a los focos rápidamente.


La barrera sanitaria: sin cambios en los precios

Sobre la apertura de la barrera sanitaria para el ingreso de carne del norte del país a la Patagonia, Luján fue crítico. Dijo que el objetivo declarado de bajar los precios de la carne en la región no se cumplió. «Fue una mentira. En un primer momento hubo algunas ofertas y después todo volvió a la normalidad», afirmó. Agregó que la gente sigue prefiriendo la carne patagónica por su calidad y que los precios no mostraron diferencias reales salvo en casos puntuales como Neuquén, donde todos los productos son más caros por el efecto de Vaca Muerta.

Planteó además un riesgo sanitario concreto: hoy la Patagonia es zona libre sin vacunación, un estatus que podría verse amenazado si se produce un foco de fiebre aftosa en la zona norte. «Mañana podríamos tener la necesidad de vacunar, lo que cambiaría el estatus sanitario que hoy tenemos», advirtió.


La mesa productiva patagónica: la propuesta de fondo

Al cierre de la entrevista, Luján planteó lo que considera la discusión de fondo: la necesidad de un plan productivo integral para la Patagonia con incentivos impositivos concretos. «Producir en Patagonia, lo que sea, es complejo y costoso. Traslado, transporte, mano de obra. Tenemos el 33% del territorio nacional y necesitamos mantenerlo poblado, con arraigo y soberanía, y eso se hace a través de la actividad económica», argumentó.

Propuso recuperar el espíritu de la vieja ley 22465, que contemplaba exenciones impositivas al sur del paralelo 42, e incorporar incentivos a la mano de obra y reducción de costos laborales para estimular la actividad. «Por ahí pasaría mi opinión si tuviera que trabajar en una mesa productiva regional», dijo.

Consultado sobre si el gobierno nacional actual estaría dispuesto a otorgar esos beneficios, fue directo: «Lamentablemente no. Es un gobierno que considera que el mercado es autosuficiente y que regula la actividad económica de manera libre. Yo creo que no es así, pensando en lo que es hoy la Patagonia.»

Valoró la idea de una mesa productiva provincial que involucre a la pesca, el turismo, la ganadería y otros sectores, señalando que hay problemas comunes que se podrían abordar en conjunto. «Creo que se puede consensuar cosas que son regionales. Hay temas comunes a todas las actividades», concluyó.


Entrevista realizada en el programa Hoy Hay Charla, conducido por Rodrigo Mansilla, en el canal de YouTube Rodrigo Mansilla Noticias.

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