¿Otro valle productivo en Chubut?: La propuesta que busca transformar viento en trabajo
Irianni propuso destinar parte de la energía eólica al campo y cuestionó la falta de políticas para impulsar la producción
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Ricardo Irianni, presidente de la Sociedad Rural Valle del Chubut, planteó la necesidad de avanzar en políticas concretas que permitan aprovechar el potencial energético de la provincia para fortalecer la producción agropecuaria y generar nuevas inversiones.
En diálogo con Vibra News, sostuvo que Chubut cuenta con una ventaja estratégica gracias a la energía producida por el viento, aunque advirtió que gran parte de esa generación se incorpora al sistema interconectado nacional sin traducirse en beneficios directos para el desarrollo productivo local.
En ese sentido, propuso que entre un 2% y un 3% de la energía generada en la provincia pueda destinarse al sector productivo a precios razonables. Explicó que esos recursos permitirían alimentar bombas sumergibles para la extracción de agua y ampliar considerablemente las superficies bajo riego.
«Podríamos tener entre 20.000 y 40.000 hectáreas más, prácticamente otro valle productivo en Chubut»
Según detalló, esa disponibilidad energética abriría la posibilidad de expandir producciones como cerezas, olivos y distintos cultivos con potencial exportador.
Irianni aseguró además que existen empresas interesadas en invertir en la provincia en actividades vinculadas a la producción de carne, cerezas y olivos, pero señaló que para concretar esos proyectos es necesario generar condiciones que favorezcan la inversión y la producción.
Consultado sobre las dificultades para avanzar en estas iniciativas, reconoció que también existe una responsabilidad de los propios productores por no haber logrado instalar estos temas en la agenda pública y política.
«Quizás la responsabilidad también es nuestra. No hemos sabido instalar estos temas», admitió.
El dirigente rural aprovechó la entrevista para realizar una reflexión más amplia sobre el modelo de desarrollo y cuestionó el peso que tienen algunas organizaciones ambientalistas internacionales. Si bien aclaró que no tiene objeciones hacia quienes adquieren campos para preservar la flora y la fauna, advirtió que en algunos casos se generan conflictos con actividades productivas tradicionales.
«Lo que tiene que entender esa gente es que cuando se va a extremos de fanatismo, termina colisionando con productores que han hecho patria durante generaciones y que generan trabajo no sólo en el campo sino también en las ciudades», sostuvo.
Como ejemplo, mencionó que muchas de estas organizaciones cuentan con una importante capacidad económica y comunicacional para financiar proyectos de conservación, mientras que los productores muchas veces enfrentan en soledad los desafíos de sostener la actividad.
Irianni remarcó que la discusión de fondo pasa por encontrar un equilibrio entre la preservación ambiental y el desarrollo productivo, aprovechando recursos estratégicos como la energía eólica para generar empleo, inversiones y crecimiento económico en Chubut.
Para el presidente de la Sociedad Rural Valle del Chubut, el potencial existe. Lo que falta es convertir esas ideas en decisiones concretas que permitan transformar la energía de la provincia en más producción y más trabajo.




