Ruffa: «No me veo presidiendo la Cooperativa, sí estoy para ayudar»

«La intervención nació mal y va a terminar mal»: Federico Ruffa, el ex presidente de la Cooperativa Eléctrica de Trelew que no se calla nada

Por el canal de YouTube @rodrigomansillanoticias | HOY HAY CHARLA con Rodrigo Mansilla


Federico Ruffa es abogado, ex presidente de la Cooperativa Eléctrica de Trelew y una de las voces más incómodas para el poder político local cuando se habla de servicios públicos. En una extensa entrevista con Rodrigo Mansilla en el ciclo Hoy Hay Charla, el canal de noticias en YouTube, Ruffa desplegó durante casi una hora un análisis quirúrgico sobre la intervención a la Cooperativa, la deuda impagable con CAMMESA, las tarifas pisadas por razones políticas, los personajes que pasaron por la entidad y lo que viene cuando los socios recuperen —si todo sale como parece encaminado— la conducción de la entidad. No dejó títere con cabeza. Y lo hizo, como siempre, con nombres y apellidos.


«Lo que advertí que iba a pasar, pasó»

Ruffa arrancó sin anestesia. Reconoció que sigue la situación de la Cooperativa con atención permanente y que, si se repasaran las notas que dio cuando se ejecutó la intervención, se comprobaría que sus pronósticos se cumplieron uno a uno. No porque tenga una bola de cristal, aclaró con cierta ironía, sino porque conocía el paño desde adentro y sabía quiénes eran los personajes que se movían detrás de escena.

«Lo que sucedió es que sin justificación alguna intervinieron la Cooperativa, se la arrancaron de las manos a los socios, se la secuestraron un año y medio», dijo sin rodeos. Y agregó que su advertencia más contundente en aquel momento fue precisa: «Va a venir alguien, nos va a hacer firmar un acuerdo de pago impagable con CAMMESA, y cuando esté por empezar a hacerse efectiva la obligación de pagar, se van a mandar a mudar».

Eso, dijo, es exactamente lo que está ocurriendo ahora.


La bomba de fin de año: 450 millones hoy, 2.000 millones en diciembre

Uno de los datos más duros que Ruffa puso sobre la mesa fue el cronograma de vencimientos del convenio firmado con CAMMESA durante la intervención. La Cooperativa ya tiene que enfrentar cuotas de 450 millones de pesos, y en diciembre ese número treparía a 2.000 millones mensuales. La conclusión es lapidaria: «No hay probablemente tarifa que aguante».

Ruffa fue más lejos y anticipó que la nueva conducción —la que surja de las próximas elecciones de socios— probablemente asuma con ese acuerdo ya incumplido. «No va a haber otra alternativa que analizar ese acuerdo y ponerlo como corresponde, en una situación de análisis a los efectos de solicitar su invalidez, su nulidad y en todo caso ir a analizar quién fue el que lo firmó».

Porque ahí está, para Ruffa, uno de los nudos más graves del problema: el convenio con CAMMESA fue firmado por un interventor que, según él mismo señaló, había sido puesto al frente de la Cooperativa por el propio acreedor. «El principal acreedor puso a los interventores, y ese interventor fue y firmó un acuerdo con CAMMESA que parece difícilmente vendible como un acuerdo favorable para la Cooperativa».


Bourdie, Cairela y el mapa de una intervención con conflicto de intereses

Ruffa trazó con detalle el mapa de los personajes que condujeron la intervención y las relaciones que, a su juicio, configuran un conflicto de intereses insostenible.

Primero llegó Bourdie, a quien describió como alguien «con pasado con distintas distribuidoras de energía y empresas vinculadas al rubro, y también con vinculaciones con CAMMESA.» Después apareció Cairela, quien —según Ruffa— se presentaba como una especie de coordinador de las intervenciones, decía venir de parte de CAMMESA y llegó incluso a participar como columnista en el programa de Mansilla. «Por momentos era empleado o asesor del gobernador, otros momentos era vicepresidente de cabeza, después dijo que en realidad era asesor de Milei. La verdad que de desprolijo para abajo, digamos, el nivel de la circunstancia».

La conclusión de Ruffa sobre este esquema fue tan breve como contundente: «Vienen, se los hacen vivos, hacen un negocio, se mandan a mudar y cuando te la dan, cuando se tienen que hacer cargo los socios, es cuando está por explotar la bomba».


La deuda con CAMMESA: de 20.000 millones a 120.000 o 130.000 millones

Uno de los datos más alarmantes que aportó Ruffa en la entrevista fue la evolución de la deuda de la Cooperativa con CAMMESA durante el período de intervención. «Había 20.000 millones de deuda y hoy, acumulados los convenios, son como 120.000, 130.000 millones», afirmó. Y remató: «No solo agrandaron el pasivo, sino que le dieron garantías que le facilitan la ejecución antes, aunque sea la disponibilidad de CAMMESA».

La situación con el fisco no es mejor. Ruffa señaló que la Cooperativa viene tomando deuda significativa con ARCA —antes AFIP— y que hay otros pasivos similares acumulados. «Se van, pero no venían a arreglar la cuestión económica. Y la dejan igual o peor».


La intervención nació mal: la excusa económica no justifica apartar a los socios

Ruffa fue categórico al desmontar la justificación oficial de la intervención. La excusa económica, dijo, no es solo falsa: es además jurídicamente inválida como argumento para intervenir una cooperativa.

«La intervención tiene que apoyarse en cuestiones de corte institucional, básicamente porque tiene que tener como misión reordenar institucionalmente la persona jurídica para devolvérsela a sus dueños. Como cuando interviene la justicia en el marco de una sociedad comercial: para hacer que se respeten los derechos de las minorías dentro de esa sociedad. No es para porque no me gusta el producto que vende Coca-Cola, ni porque a Coca-Cola le va mal económicamente».

Y cerró el razonamiento con una frase que resume su diagnóstico de toda la operación: «Ya desde el vamos estaba mal. Nació mal y va a terminar de igual manera mal, porque no hubo ninguna razón para sacársela a los socios».


«No le voy a dar tarifa a Ruffa»: la gestión tarifaria como operación política

Quizás el párrafo más revelador de la entrevista fue cuando Ruffa describió cómo el actual intendente utilizó la tarifa eléctrica como herramienta de política personal. «El poder concedente en esta última gestión trataba la tarifa como si fuera una cuestión personal. Decía: ‘Yo no le voy a dar tarifa a Ruffa, a Pedro, a Juan'».

Las consecuencias de esa lógica, dijo Ruffa, las pagaron y las siguen pagando los usuarios. «Nos tuvieron con la tarifa pisada en más de un 200 o 250 por ciento. Eso era la situación con la que estaba la Cooperativa con este mismo intendente, y lo decía por los diarios: ‘No le voy a dar nunca tarifa a Ruffa'».

La ironía que marcó es que la intervención —apadrinada por ese mismo intendente— recibió cuando ingresó un aumento de tarifa de más del ciento y pico por ciento. «Se la dieron porque son amigos, digamos». Y luego, cuando la nueva conducción política intentó votar un aumento del 39 por ciento en el Concejo Deliberante, no pudo ni siquiera llegar a ese número: terminó achicado al 25 por ciento, y finalmente frenado por los propios concejales del oficialismo.


El MEC: el demonio de ayer es la solución de hoy

Uno de los momentos más ácidos de la entrevista llegó cuando Ruffa habló del MEC, el mecanismo de actualización tarifaria que fue vapuleado durante años por la gestión municipal y que ahora, según él, está siendo reintroducido de manera encubierta.

«¿Cómo puede ser que el MEC, que era la suma de todos los demonios hace un año y medio, ahora sea la solución a los problemas? El MEC no lo inventé yo: cuando yo llegué a la Cooperativa ya estaba creado, firmado y en funcionamiento. Establecía un período razonable de actualización que era cada tres meses».

Pero lo que Ruffa subrayó con particular sarcasmo fue el giro discursivo reciente: «Hace poco veo que con el aumento mandan un MEC disimulado, un MEC escondido. Es básicamente la misma fórmula con la misma actualización en base al incremento de costo. Llámala como quieras, pero tiene cuatro patas, ladra y mueve la cola. En mi casa se llama Ramón.» Y cerró la metáfora con humor: «Mi perro se llama Ramón».


Los concejales que frenaron el aumento son los mismos que votaron la intervención

Ruffa señaló con precisión quirúrgica una contradicción política que nadie quiere nombrar con claridad: los concejales que hoy traban el aumento de tarifas son, en su mayoría, los mismos que apoyaron la intervención o llegaron en la misma lista que el intendente. Mencionó a Cáceres, Baskovc y Luna.

«Los mismos que antes decían que no había que dar aumento, ahora están todos peleándose con los que no quieren dar aumento, que son ellos mismos».

Sobre el concejal Rubén Cáceres en particular, Ruffa tuvo una lectura doble. Por un lado reconoció su capacidad técnica. Por el otro le cuestionó el argumento con el que salió a justificar el veto al aumento: «Cáceres dijo que le ahorraron 100 millones de pesos a la gente. Yo también lo analizaba como análisis posterior: no veo esos 100 millones en la calle. Y tampoco veo cómo esa falta de ingresos en la Cooperativa se va a financiar, porque después se termina financiando con deuda, esa deuda tiene un costo y terminamos con un convenio de renegociación que no se puede pagar».

Y sentenció: «Me parece que ahí Cáceres está incurriendo en un comentario un poco demagogo. Es una persona con capacidad para analizar los números en serio, no para hacer ese tipo de declaraciones tan lineales».


Por qué siempre se acumula deuda con el sindicato

Ante la pregunta de Mansilla sobre la recurrente deuda con el gremio, Ruffa explicó la mecánica que se repite en las cooperativas del interior de Chubut. Cuando la tarifa no alcanza y las cuentas no cierran, lo primero que se deja de pagar son los aportes fiscales —porque los dirigentes que no pagan aportes pueden terminar penalmente imputados como solidariamente responsables, con montos elevadísimos en causas penal-económicas. Así que empezaron a evitarlo.

Lo segundo que se deja de pagar, entonces, son los aportes sindicales. «Cualquier otro proveedor te corta el suministro o deja de brindarte los insumos y los servicios. CAMMESA y ARCA no tienen comparación con ningún otro proveedor en términos de peso económico dentro de la Cooperativa».

Y sobre la industria del juicio gremial que menciona el oyente Masoni en el chat en vivo, Ruffa no lo negó del todo: «Obviamente que cuando hay demanda, siempre hay intereses. Sino, pregúntenle a los abogados de CAMMESA, que son los más interesados en meter los juicios a la Cooperativa».


La condonación de deuda nacional: una historia que ya pasó en 2017

Ruffa aportó un dato histórico que pocos recuerdan y que cambia la perspectiva sobre lo que hoy se vende como novedad. La posible condonación de deuda de Milei para las distribuidoras del interior ya ocurrió en 2017, durante el gobierno de Macri. En aquel momento, el presupuesto incluía una condonación de 19.000 millones de pesos para EDENOR y EDESUR. Y existía un mecanismo —el régimen de convergencia tarifaria— por el cual las cooperativas del interior podían presentarse ante la Secretaría de Energía, demostrar su déficit y solicitar una compensación equivalente.

«Eso nadie lo había hecho, pero nosotros lo habíamos empezado a hacer en aquel momento. Cuando entró la intervención, ya habíamos iniciado el reclamo ante el Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía para solicitar una compensación en términos similares a las que tenía EDENOR y EDESUR. Y ahora lo están vendiendo como una novedad».

La lógica, explicó, era dejar pasar el tiempo hasta obtener una negativa expresa o tácita, y a partir de ahí habilitar la vía judicial. «Lo dejamos a mitad del camino. En vez de seguir peleando para ver qué parte de la deuda se podía pelear, fueron, se echaron frente al acreedor —el mismo mandado por el acreedor—, le firmaron todo lo que querían y ahora se mandan a mudar».


La causa de las firmas apócrifas: todavía abierta y con nombre propio

Ruffa también habló sobre la causa judicial vinculada a las elecciones previas de la Cooperativa, donde se denunció la falsificación de firmas en la denominada «lista roja»a. La causa estuvo a punto de ser archivada, pero Ruffa recurrió la decisión y un juez le dio la razón.

«La causa tiene falsificación de firmas corroborada por un perito, en un estudio particular, pero que está esperando ser peritada por un perito oficial. Nosotros no tenemos ningún problema».

El dato más llamativo que aportó: el principal responsable señalado en la causa es el apoderado de esa lista, y cuando el actual intendente asumió la conducción del GIRSU, «lo primero que hizo fue poner a ese abogado denunciado por la falsificación de firmas a cargo de la asesoría jurídica del GIRSU.» Y en ese punto Ruffa lanzó una pregunta al pasar, sin responderla del todo: «Habría que ver ahí cómo viene la mano».

La causa hoy está asignada a un nuevo fiscal tras el intento fallido de archivo. «Estoy convencido de que más temprano que tarde tiene que haber novedades, porque la situación es muy clara».


La Cooperativa por dentro: lo que se hizo mal y lo que funciona bien

Ante la pregunta de qué haría si tuviera que tomar el timón, Ruffa fue claro en el diagnóstico y cauteloso en las soluciones. Lo primero: denunciar el convenio con CAMMESA. «No se puede pagar ese convenio. Primero hay que denunciarlo y después sentarse con todos los actores —incluido el sindicato— a ver dónde se puede ajustar. Pero cuando el déficit es tan grande, nada de lo que se pueda recortar de a puntito sirve».

Sentado a renegociar la deuda con CAMMESA, la posición de arranque sería clara: exigir que se descuente lo que debería haberse condonado al momento de las condonaciones que recibió EDENOR y EDESUR. «Me sentaría a discutir primero cuál parte de la deuda debía haber sido condonada en virtud de las condonaciones que recibió EDENOR y EDESUR y el precio de la energía que se paga».

Pero reconoció que esa pelea excede a la Cooperativa sola. «No pretenderán que una distribuidora de Trelew pueda torcer el brazo al Ejecutivo Nacional con relación al precio de la energía. Más bien, al frente de eso debería ponerse el gobernador, que tiene vínculo creciente con el gobierno nacional, y explicarle que esta situación está llevando al ahogo e impidiéndoles a los treleguenses y a los chubutenses hasta poder cumplir con el plato de comida».

Sobre lo que funciona bien: Ruffa fue directo en elogiar a las áreas técnicas de electricidad y agua. «Hacen milagros con nada, digamos.» Y advirtió sobre un problema silencioso que puede estallar: el sistema cloacal. «Trelew está asentada sobre una gran cantidad de minas que en algún momento van a explotar, y cuando se explote va a ser una fortuna hacer esa reparación. Si no mantenés las redes, sobre todo cuando son tan viejas, empiezan a tirar factura».

También mencionó la falta de asesor jurídico interno, algo que históricamente existió y que hoy no está cubierto. Y fue crítico sobre los gastos que generó la intervención: viáticos, pasajes, camioneta institucional —»un gasto que no existía», dijo—, y un equipo de asesores que duplicó funciones que los propios gerentes de la entidad podían cubrir.


Las tarifas sociales y los enganchados: el doble discurso de siempre

Ruffa habló también de uno de los grandes elefantes en el cuarto de cualquier gestión eléctrica en Trelew: los usuarios clandestinos, los «enganchados.» Y fue implacable con el doble discurso político al respecto.

«Todos los que son candidatos a intendente dicen: ‘Qué barbaridad, la Cooperativa tiene un montón de enganchados.’ Y cuando les toca llegar al poder, si llegás a mandar una cuadrilla a cortar dos conexiones clandestinas, te tratan de golpista, delincuente, insensible y no sé cuántas otras cosas más».

La solución que propone no es la represalia sino la regularización. «Habría que pensar en alguna tarifa social, de forma que a veces es mejor cobrar la mitad que no cobrar. La gente que puede pagar la mitad capaz está dispuesta a pagarla.» Y mencionó los medidores comunitarios como alternativa para barriadas con consumo clandestino: «Es mucho menos inseguro, porque además son sectores electrointensivos en el consumo, sobre todo en época invernal, donde muchos se calefaccionan sorteando los fusibles con hierro, eso hace que todo se sobrecaliente y terminamos con desgracias como las que hemos visto muchas veces».


¿Vuelve Ruffa a la Cooperativa?

La pregunta inevitable llegó, y Ruffa la respondió con la misma franqueza que el resto de la entrevista, aunque después de una pausa que Mansilla no dejó pasar sin comentario: «Tardaste en responder, ¿no?»

«No me veo presidiendo la Cooperativa, soy cien por ciento sincero. Sí estoy para ayudar.» Reconoció que mucha gente se le acercó para proponerle integrar una lista. «Me han venido a ver y les contesté más o menos lo mismo que vos: estoy dispuesto a colaborar siempre y cuando haya un proyecto serio y razonable».

Y lanzó una reflexión que aplica directamente al contexto político: «Creo que por ahí sería mejor que no sea yo, dada esta cuestión personalista. Si gana una conducción que no es afín o no tiene buena onda con la Municipalidad, ¿le van a dar tarifa o no? Yo a veces me agarra el optimismo, pero… ya sería el colmo de la locura, cuando acaban de mandar a mudar después de año y medio, que después tampoco le den tarifa al nuevo».

Su pronóstico sobre las próximas elecciones de la Cooperativa: habrá dos listas. Una que, aunque diga que no, responderá al municipio. Y otra que nucleará a todo lo que esté en contra de que el Consejo de Administración funcione como apéndice de la Municipalidad.


El comentario sobre Ramón

Mansilla le preguntó su opinión sobre Ramón, uno de los dirigentes que suena para la próxima elección de la Cooperativa. Ruffa fue medido pero no esquivo. «Lo veo demasiado pirotécnico. Me parece que a veces hay cosas que pueden ser atinadas, pero muy enfocado en generar gran impacto con las declaraciones, y algunas cosas que son un poquito impracticables».

Su diagnóstico de fondo: «Me parece que son posturas más personalistas, a pesar de que pregonan lo contrario. Están más guiadas por interés personal que por conocimiento, capacidad e ideas de qué hacer con la Cooperativa».


El perfil que se necesita para conducir la Cooperativa

Ante la pregunta de qué perfil buscaría en un candidato ideal, Ruffa fue claro: no se trata de conocimientos técnicos en electricidad o cloacas, sino de capacidad de conducción de una organización compleja.

«Es por lejos la principal empresa de la ciudad, pero a su vez tiene todos los condimentos y las dificultades que impone ser una sociedad cooperativa. Hay que saber transmitirles a todos los sectores internos, ir explicando, mostrando. En mi experiencia, se predica mucho con el ejemplo: cuando la gente ve que uno le pone ganas, esfuerzo, trabajo, escucha lo que le dicen y está dispuesto a ponerse al frente de las soluciones y poner la jeta cuando las cosas no salen como uno quisiera, siempre termina acompañando».

Reconoció que conducir la Cooperativa en este momento no es una tarea grata, especialmente en el contexto económico actual: comerciantes destruidos, locales cerrados en el centro, shopping prácticamente muerto. «Por más que le explique a una jubilada que la factura está técnicamente bien calculada, ella la va a comparar con su jubilación de 400 y pico mil pesos y me va a decir: ‘Sí, estará bien calculada, pero a mí no me alcanza para comer.’ Y el problema es que lo que está mal calculado hoy son los ingresos de los trabajadores, de los jubilados, de los comerciantes».


Conclusión: la pelota está en la cancha de los socios

Federico Ruffa cerró la entrevista con el tono de alguien que observa desde afuera, pero que claramente sigue siendo parte del debate. Su diagnóstico es sombrío para el corto plazo —deuda acumulada, convenio impagable, pasivos crecientes, tarifas atrasadas— pero no renuncia al optimismo de que la recuperación de la conducción por parte de los socios sea el punto de inflexión.

«Hay que sacarse un poco la careta, el doble discurso, dejar de bajar la vara de la discusión. Y ahí vamos a empezar a tener una conversación seria. 18 meses sin aumento no es razonable. Pero a nosotros nos tuvieron con la tarifa pisada en más de un 200 o 250 por ciento, y solo basado en que el intendente lo decía por los diarios: ‘No le voy a dar nunca tarifa a Ruffa.’ Lamentablemente para él, principalmente para mí, la tarifa no es para mí. Es para la Cooperativa. Y es para sostener los costos».

No hay nostalgia en sus palabras. Hay diagnóstico. Y hay, aunque lo disimuló con humor durante toda la entrevista, una convicción clara de que la historia de la intervención a la Cooperativa Eléctrica de Trelew tiene todavía capítulos por escribirse. Judiciales, políticos y tarifarios.


Entrevista realizada en el ciclo HOY HAY CHARLA, canal @rodrigomansillanoticias en YouTube.

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