Borboroglu sacudió el debate sobre el turismo de Trelew

Borboroglu cuestionó la política turística de Trelew, pidió recuperar Punta Tombo y dejó abierta una candidatura para 2027

Alexandro Borboroglu trazó un duro diagnóstico sobre la situación turística y económica de Trelew, cuestionó la falta de planificación y promoción de la ciudad, sostuvo que se perdió la centralidad que alguna vez tuvo dentro del circuito turístico patagónico y planteó que todavía existen herramientas para recuperar ese lugar.

En una extensa entrevista con Rodrigo Mansilla en el programa Alguien tiene que querer, que se emite por el canal de YouTube @rodrigomansillanoticias, Borboroglu repasó varias décadas de actividad turística vinculadas a su familia y a la empresa Sur Turismo, comparó aquel desarrollo con el escenario actual y terminó vinculando su mirada sobre la ciudad con una eventual incursión electoral en 2027.

Uno de sus planteos centrales fue que Trelew dejó de ser, en las últimas dos décadas, aquella ciudad que concentraba servicios y funcionaba como punto de distribución hacia los principales atractivos de la región.

Según Borboroglu, uno de los recursos estratégicos que la ciudad conserva es el aeropuerto, al que definió como “la llave de acceso a toda la zona”, aunque consideró que actualmente se encuentra mal aprovechado desde el punto de vista turístico.

Promocionar una temporada un año antes

Borboroglu puso especial énfasis en la falta de anticipación con la que, a su entender, se trabaja actualmente la promoción turística.

Recordó que cuando su familia estaba al frente de Sur Turismo, la temporada siguiente comenzaba a prepararse con un año de anticipación y que seis meses antes de su inicio ya se desarrollaban campañas en los principales mercados emisores.

El criterio, explicó, era adaptar la estrategia al contexto económico: si el tipo de cambio favorecía al turismo internacional, se concentraban allí los esfuerzos; si resultaba más favorable para el mercado argentino, se intensificaba la promoción interna.

Para Borboroglu, esa lógica permitía llegar al comienzo de cada temporada con resultados concretos en materia de reservas y pasajeros.

En ese esquema, Punta Tombo y el pingüino eran la principal marca turística vinculada a Trelew.

Borboroglu sostuvo que con el paso de los años la paleontología ganó protagonismo por el crecimiento y la importancia del Museo Paleontológico Egidio Feruglio, mientras Trelew fue perdiendo posicionamiento sobre el producto pingüino.

A su criterio, Puerto Madryn y sus operadores turísticos supieron capitalizar mejor otras opciones de avistaje y lograron apropiarse de una parte de ese mercado que históricamente tenía a Trelew como referencia.

“La difusión es elemental”

Otro eje de la entrevista fue la promoción. Borboroglu recordó que durante las décadas del 70, 80 y 90 no existían las herramientas digitales actuales y que promocionar un destino implicaba recorrer ciudades, distribuir enormes cantidades de folletería y capacitar a agencias y operadores para que supieran vender los atractivos de la zona.

Hoy, afirmó, las redes sociales ofrecen una herramienta extraordinaria, pero consideró que eso no reemplaza una estrategia profesional de promoción y comercialización.

Según explicó, no alcanza con participar de ferias o workshops: después debe medirse cuántos turistas, reservas o ventas generó esa actividad.

“Los resultados los tenés que tener palpables”, planteó durante la conversación.

Cuando los cruceros también pasaban por Trelew

Borboroglu dedicó buena parte del diálogo a recordar el papel que Trelew llegó a tener dentro de los circuitos de cruceros que arribaban a Puerto Madryn.

Según relató, su padre fue uno de los pioneros en el desarrollo de esa actividad y participó desde comienzos de la década del 70 en la llegada y atención de compañías internacionales.

Los contingentes que desembarcaban en Madryn eran trasladados a Punta Tombo y posteriormente hacían una escala en Trelew.

Borboroglu recordó jornadas en las que ingresaban 20, 30 o hasta 40 colectivos a la ciudad y estacionaban sobre calles como 25 de Mayo, Belgrano y San Martín.

Los pasajeros aprovechaban esas horas para comprar recuerdos, cambiar dinero, ingresar a comercios o consumir en confiterías y restaurantes.

Ese movimiento, sostuvo, generaba una actividad económica directa sobre el centro de Trelew.

En su reconstrucción de aquella época, recordó restaurantes completos, confiterías llenas y una actividad que comenzaba desde muy temprano con pasajeros saliendo desde los hoteles hacia excursiones y distintos puntos turísticos.

Borboroglu atribuyó aquellos resultados a una planificación integral, al conocimiento del mercado y a la experiencia acumulada por quienes trabajaban en el sector.

También destacó que los guías y empleados que integraban la empresa eran considerados parte de una misma estructura de trabajo y sostuvo que la profesionalización del servicio fue una de las claves para consolidar aquella etapa.

El cierre de Sur Turismo

Durante la entrevista también contó cómo terminó aquella experiencia empresarial.

Borboroglu aseguró que hacia 2009 comenzaron a detectar que la actividad había llegado a un techo y empezaba a retroceder.

La familia decidió entonces realizar un cierre ordenado: tomó aproximadamente un año para comunicar la decisión a las empresas con las que trabajaban y terminar sus operaciones.

Según relató, cerraron las sucursales existentes en distintas partes del país e incluso una oficina que mantenían en Madrid.

Su crítica al turismo actual de Trelew

A partir de esa experiencia, Borboroglu fue especialmente crítico con el presente.

Sostuvo que Trelew necesita “un cambio de mentalidad” en materia turística y cuestionó duramente a quienes actualmente tienen responsabilidades sobre el área.

Una de sus principales observaciones es que el visitante que llega al MEF muchas veces se retira de la ciudad sin recorrerla.

Según su descripción, existe una percepción previa de que Trelew no posee una oferta complementaria suficiente para retener al turista.

Puso como ejemplo la gastronomía y señaló que un visitante puede encontrar dificultades para almorzar un domingo, algo que contrastó con el período en el que, según recordó, funcionaban entre 12 y 13 restaurantes con una fuerte demanda turística.

Para Borboroglu, ahí aparece uno de los mayores problemas: no alcanza con hacer llegar turistas a un atractivo; el desafío es lograr que permanezcan, consuman y generen movimiento económico dentro de la ciudad.

“La mayoría de los que van a Tombo están alojados en Madryn”

En otro tramo sostuvo que buena parte de quienes actualmente visitan Punta Tombo pernoctan en Puerto Madryn y no en Trelew.

Lo atribuyó a la falta de promoción, de información y a una oferta insuficiente de servicios.

Cuestionó además la participación institucional en workshops turísticos cuando, según su visión, no existe una estrategia posterior que permita traducir esas acciones en resultados mensurables.

Borboroglu sintetizó el problema en dos conceptos: Trelew perdió cantidad y calidad de servicios.

Hoteles y el potencial del Touring

La hotelería ocupó otro capítulo importante.

Borboroglu sostuvo que la ciudad cuenta con una oferta limitada y mencionó particularmente al Rayentray y al Libertador, además de la futura incorporación del Hotel Centenario.

Pero puso un énfasis especial sobre el Hotel Touring, al que consideró un patrimonio histórico con un enorme potencial turístico.

Propuso pensar un proyecto que permita ponerlo en valor preservando su identidad histórica, siguiendo modelos existentes en otros países donde antiguos hoteles se transforman en una experiencia turística en sí misma.

Según Borboroglu, el comedor, la confitería, las habitaciones y la arquitectura del Touring podrían formar parte de una propuesta específica orientada incluso al turismo internacional interesado en patrimonio e historia.

El turismo receptivo no es lo mismo que vender viajes

Borboroglu también diferenció entre el turismo emisivo —vender viajes a personas que salen de la ciudad— y el turismo receptivo, que requiere captar visitantes hacia el destino.

Según explicó, para desarrollar turismo receptivo hay que conocer con meses de anticipación a qué mercado dirigirse, qué condiciones económicas existen y qué producto ofrecer.

El tipo de cambio, sostuvo, es una de las variables centrales para decidir si una campaña debe concentrarse en el visitante internacional o en el mercado interno.

Su crítica es que hoy no observa esa planificación previa.

No basta con que el turista pase

Otro concepto fuerte de la entrevista fue la necesidad de analizar el impacto económico real.

Para Borboroglu, turismo no es solamente contar la cantidad de personas que atraviesan un atractivo o llegan a la zona.

Significa lograr que esa persona permanezca algunas horas, consuma en un restaurante o confitería, compre un producto regional, se aloje o contrate un servicio.

También cuestionó la escasa oferta de artículos regionales y señaló que todavía existen elementos tradicionales —como las postales físicas— que determinados mercados internacionales continúan demandando.

A eso sumó la necesidad de capacitar a quienes atienden al visitante, desde empleados gastronómicos hasta agentes de información turística, incluyendo conocimientos básicos de idiomas.

Sin oficina de informes en el aeropuerto

Borboroglu marcó como una contradicción que Trelew tenga un aeropuerto estratégico para toda la región pero, según afirmó, no cuente allí con una oficina de información turística adecuadamente equipada.

También sostuvo que la terminal de ómnibus carece de una presencia turística suficiente.

Para él, esas ausencias ayudan a explicar por qué Trelew dejó de ocupar el lugar que tuvo históricamente dentro de los circuitos regionales.

Incluso comparó la situación con Gaiman, al que consideró mucho mejor posicionado por haber capitalizado su identidad histórica y cultural.

Dinosaurios contra pingüinos: una discusión sobre la identidad turística

Borboroglu también cuestionó el modo en que se desarrolló la apuesta de Trelew por la paleontología.

No criticó la paleontología como producto —de hecho reconoció la enorme importancia alcanzada por el MEF— sino la forma en que, a su entender, se relegó el producto pingüino y la vinculación histórica de Trelew con Punta Tombo.

Fue particularmente crítico con la instalación de la figura de dinosaurio en uno de los accesos y sostuvo que el entorno debería haberse concebido como una verdadera recreación paleontológica.

Comparó ese desarrollo con parques existentes en otros lugares y sostuvo que la puesta local quedó muy por debajo de ese estándar.

Su planteo de fondo fue que Trelew no debería haber sustituido una identidad por otra: considera que el producto paleontológico puede convivir con el pingüino, Punta Tombo, la cultura galesa, Gaiman, Península Valdés y Puerto Madryn dentro de una estrategia regional integrada.

El antecedente del primer vuelo internacional

Uno de los datos históricos que Borboroglu destacó fue la internacionalización del aeropuerto de Trelew.

Relató que conserva entre los documentos de su padre el decreto original vinculado a ese proceso.

Según su testimonio, la iniciativa surgió a partir de una propuesta realizada por su padre en el Consejo Federal de Turismo para posibilitar la operación de un vuelo internacional relacionado con el recambio de tripulación de un crucero de la empresa alemana Hapag-Lloyd.

Borboroglu aseguró que finalmente consiguieron concretar la operación y que en una misma jornada atendieron el crucero en Puerto Madryn y el vuelo charter internacional en Trelew.

Para él, aquel episodio demuestra que el aeropuerto podría volver a utilizarse como una herramienta mucho más potente para generar actividad turística y económica.

Parque Industrial: “hay que darle un giro totalmente distinto”

La conversación salió luego del turismo e ingresó en el futuro productivo de Trelew.

Borboroglu consideró que pensar en recuperar el viejo Parque Industrial Textil bajo el mismo modelo es desconocer los cambios ocurridos en la economía global.

Planteó que la industria textil tradicional enfrenta una competencia internacional imposible de ignorar y puso como ejemplo el crecimiento de las compras directas de productos fabricados en China a través de plataformas digitales.

Para él, el parque necesita una reconversión completa y no una simple reconstrucción del esquema que funcionó décadas atrás.

También reclamó discutir la relación entre Provincia y Municipio respecto del predio y pensar nuevos usos productivos, logísticos o empresariales.

La política y una eventual candidatura en 2027

El tramo final de la entrevista tuvo un contenido claramente político.

Borboroglu lanzó fuertes críticas hacia la dirigencia y sostuvo que Trelew necesita personas con experiencia de gestión y una mirada más cercana al mundo privado.

Consultado por Mansilla acerca de sus expresiones previas sobre una posible candidatura a intendente, admitió que la posibilidad sigue siendo evaluada.

Dijo que recibe llamados y muestras de apoyo y que participa de reuniones a las que es invitado.

También confirmó que cuenta con posibilidades de incorporarse a algún espacio político, aunque aclaró que todavía no quiere tomar esa decisión.

“No me quiero subir”, señaló al referirse a una eventual estructura partidaria.

Borboroglu insistió en que no pretende convertirse en “político” en el sentido tradicional y sostuvo que su interés sería trasladar una lógica de gestión y ejecución a la administración municipal.

Anteriormente había reconocido que tiene “unas ganas bárbaras” de presentarse para intendente y sostuvo que recibe llamados de personas que lo alientan a avanzar.

Al mismo tiempo, aseguró ser consciente de sus propias limitaciones y afirmó que no aceptaría incorporarse a un espacio únicamente por conveniencia o subordinación política.

Su planteo fue que, si alguna vez decide participar, buscaría hacerlo con autonomía y con un objetivo concreto de transformación de la ciudad.

Una mirada extremadamente crítica sobre Trelew

Borboroglu utilizó definiciones muy fuertes para describir el presente de la ciudad y responsabilizó a sucesivas dirigencias políticas por el deterioro económico y productivo.

Más allá del tono de sus expresiones, el núcleo de su diagnóstico fue que Trelew perdió movimiento comercial, capacidad de atraer inversiones, actividad industrial y centralidad turística.

Su propuesta conceptual pasa por sustituir una lógica puramente política por otra basada en gestión, conocimiento del mercado, planificación y capacidad de ejecución.

Ese enfoque fue el hilo conductor de toda la entrevista: Trelew tiene aeropuerto, paleontología, cercanía con Punta Tombo, historia galesa, ubicación estratégica y una tradición turística importante, pero necesita convertir nuevamente esos recursos en actividad económica concreta.

La entrevista dejó, además, una definición política que agrega un nombre al todavía lejano escenario de 2027: Borboroglu no confirmó una candidatura, pero tampoco la descartó. Mientras tanto, decidió instalar una discusión previa: qué modelo económico, productivo y turístico debería tener Trelew para volver a generar movimiento, empleo y visitantes.

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