Chiquichano en alerta máxima: podría repetirse la contaminación

Last Updated: 8 de diciembre de 2025Por Tags:

«Alto riesgo de recurrencia»: el sistema del CORFO sigue colapsado y expone a Trelew a nuevos incidentes ambientales

La inspección realizada por la Coordinación de Ambiente de Trelew dejó en evidencia un cuadro aún más grave del que se conocía: el sistema de tratamiento de efluentes del CORFO no solo está fallando, sino que lleva más de dos décadas sin funcionar como una planta real de tratamiento. Esto implica que todo lo que ingresa se vuelca prácticamente crudo al ambiente, generando un riesgo permanente para la Laguna Chiquichano, el ecosistema urbano y la salud pública.

¿Por qué se fueron las aves?

Según el expediente municipal (Expte. 32180 CD) y el informe fechado en distintas instancias entre el 8 de agosto y el 8 de septiembre de 2025, la secuencia fue la siguiente:

  • El 7 de agosto la Coordinación de Ambiente tomó conocimiento de una denuncia vecinal por olores fuertes en el Barrio Primera Junta.

  • El 8 de agosto se realizó una inspección conjunta en las instalaciones del CORFO (Parque Industrial Trelew) en la que se constataron derrames y la toma de muestras en la Laguna Chiquichano.

  • Los resultados de laboratorio llegaron el 13 de agosto; el 14 y el 19 de agosto la Coordinación elevó informes recomendando intervención inmediata y alternativas técnicas; entre el 21 y 22 de agosto se realizaron nuevas inspecciones y se pidió colaboración técnica a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

  • El municipio comenzó, el 1 de septiembre, a derivar agua de riego para diluir la carga contaminante y el 5 de septiembre constató mejoría en olores y niveles de la laguna.

Planta de Tratamiento Inoperante: 20 años fuera de uso

El informe es contundente y subraya que las instalaciones del CORFO en el Parque Industrial (Etapa 4) están “obsoletas y fuera de uso hace más de 20 años”.
El único proceso que se realiza es un desarenado básico, completamente insuficiente para efluentes industriales complejos provenientes de empresas laneras y pesqueras.
En la práctica, no existe tratamiento primario, secundario ni terciario.

Falsa “Disposición Final”: lagunas que no tratan

Los efluentes son enviados a 7 km al norte, al sistema de lagunas (Etapa 2), que deberían ser de maduración, es decir, la última etapa de un tratamiento completo.
Pero la inspección confirmó que no cumplen ninguna función depurativa:
Son utilizadas como piletas de evaporación y disposición final de efluentes crudos.

Es decir, la ciudad está vertiendo residuos industriales sin tratamiento en un sector del ejido municipal.

Práctica recurrente y riesgosa: vertidos en terrenos cercanos

El incidente reciente se produjo por la rotura del sistema de bombeo.
Ante la falla, personal de CORFO decidió —como ya había ocurrido en ocasiones anteriores— volcar efluentes a solo 250 metros de la planta, saturando el terreno y permitiendo que el líquido escurra por la topografía hacia el pluvial que desemboca en la Laguna Chiquichano.

La inspección confirmó que esta práctica no fue un hecho aislado, sino una solución habitual frente a fallas, lo que revela:

  • inexistencia de protocolos de contingencia,

  • subestimación del riesgo ambiental,

  • y una alarmante normalización de maniobras prohibidas.

Falta de pretratamiento industrial

A esto se suma un dato crítico:
Las industrias que descargan en el sistema del CORFO realizan un tratamiento insuficiente, por lo que el organismo debería completar el proceso.
Pero su planta no funciona.

El resultado: efluentes industriales prácticamente crudos, altamente contaminantes, circulando por un sistema diseñado hace décadas y jamás modernizado.

Alto riesgo de recurrencia

El informe es categórico: Mientras no se repare, reconstruya o modernice el sistema, el mismo incidente puede repetirse en cualquier momento.
Incluso con la compra de bombas nuevas o equipos de respaldo, el problema estructural continuará, porque la planta no trata absolutamente nada.

Impacto ambiental continuo

Aunque no haya fallas, el impacto ya es sostenido: Las lagunas al norte están recibiendo cargas orgánicas elevadas, químicos industriales y sedimentos, alterando el ecosistema del área de disposición y afectando aves, suelos y cursos pluviales.

Amenaza para la salud pública

La situación no solo compromete al ambiente:
Descargar efluentes sin tratamiento en un área urbana, conectada por escorrentías naturales a canales pluviales, implica un riesgo serio de contaminación microbiológica y química.

Además, se detectaron conexiones clandestinas del sector del Totoral que aportan efluentes domiciliarios y cloacales, agravando aún más el cuadro sanitario.

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