Laguna Salada: piden respuestas oficiales

Laguna Salada: FUSSO pidió información oficial y puso bajo la lupa qué trabajos se realizan en el proyecto de uranio

La Fundación Salud Sin Obstáculos presentó un pedido formal de acceso a la información pública ante la Secretaría de Ambiente del Chubut para conocer qué actividades se realizaron en el proyecto Laguna Salada, particularmente en el sector Guanaco. La organización también planteó interrogantes sobre posibles perforaciones y zanjas, controles ambientales, agua superficial y subterránea y una eventual conexión hídrica con el Río Chico, el Embalse Florentino Ameghino y el Río Chubut. En paralelo, advirtió diferencias entre dos comunicaciones de Jaguar Uranium sobre el comienzo de las actividades de campo.

La discusión alrededor del proyecto de uranio y vanadio Laguna Salada sumó un nuevo capítulo. La Fundación FUSSO, presidida por Fernando Urbano, presentó el pasado 28 de agosto un pedido formal de información pública ante la Secretaría de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable del Chubut, con copia a otros organismos provinciales, para conocer con precisión qué trabajos fueron autorizados y cuáles se realizaron en el área.

El planteo, de diez fojas, fue presentado al amparo de la Ley I N° 156 de acceso a la información pública y está dirigido especialmente al sector denominado Guanaco, dentro del proyecto Laguna Salada.

Según explicó la Fundación, el pedido incluye documentación sobre trabajos realizados, perforaciones, zanjas, controles ambientales, estudios de agua superficial y subterránea, presencia de uranio y vanadio, cañadones y posibles escenarios vinculados con lluvias extraordinarias.

Las autoridades provinciales todavía se encuentran dentro del plazo previsto para responder, por lo que desde FUSSO aclararon que aguardarán formalmente esa contestación.

La preocupación por el agua

Uno de los ejes centrales del requerimiento apunta al posible comportamiento hídrico de la zona.

La presentación solicita conocer si, durante la evaluación ambiental del proyecto, se analizó una eventual vinculación entre las áreas mineralizadas e intervenidas y el sistema integrado por Laguna Salada, Río Chico, Embalse Florentino Ameghino y Río Chubut.

El pedido toma como antecedente lo ocurrido en abril de 2017, cuando precipitaciones extraordinarias provocaron una importante crecida del Río Chico.

Según se recuerda en la presentación, aquel fenómeno transportó grandes cantidades de sedimentos hacia el Embalse Florentino Ameghino y posteriormente parte de ese material habría continuado aguas abajo por el Río Chubut.

FUSSO menciona estudios científicos que estimaron para aquel episodio un caudal máximo cercano a 667 metros cúbicos por segundo y alrededor de 230.000 toneladas de sedimentos en suspensión transportadas a través del Valle Inferior.

La referencia no demuestra por sí misma un riesgo derivado del proyecto minero, pero es utilizada por la Fundación para justificar una pregunta concreta: si se evaluó qué podría ocurrir en un escenario de precipitaciones extremas sobre una zona donde eventualmente se desarrollen actividades de exploración minera.

Dos documentos de Jaguar Uranium y una pregunta abierta

El otro elemento que FUSSO puso sobre la mesa surge de dos comunicaciones de la propia empresa Jaguar Uranium.

El 12 de mayo de 2026, la compañía informó públicamente que había comenzado la actividad de campo en las concesiones Guanaco.

De acuerdo con ese comunicado, esa primera etapa contemplaba relevamientos radiométricos, investigación de nuevos blancos, revisión de trabajos históricos y preparación de programas de zanjas y perforaciones.

Sin embargo, posteriormente, en el informe trimestral presentado por la empresa ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, correspondiente al período finalizado el 30 de junio de 2026, aparece otra afirmación.

Allí se señala que la compañía “no ha realizado trabajos físicos de exploración en ninguna de sus propiedades”.

La diferencia entre ambas expresiones es la que lleva a FUSSO a formular una pregunta que considera todavía pendiente: qué significó concretamente el “comienzo de las actividades de campo” anunciado en mayo.

No necesariamente las dos expresiones son incompatibles —una actividad de campo puede comprender tareas preliminares distintas de perforaciones o excavaciones—, pero la documentación difundida hasta ahora no permite determinar con claridad qué tareas específicas se ejecutaron sobre el terreno.

Versiones sobre movimiento en la zona

La Fundación también indicó que recibió referencias sobre movimientos de personal y vehículos en el área de Laguna Salada.

Incluso señaló que circulan versiones sobre una eventual extracción de uranio.

Sin embargo, la propia organización aclara que esas afirmaciones no cuentan hasta el momento con respaldo documental público, por lo que no corresponde presentarlas como hechos comprobados.

Precisamente por esa falta de certezas, FUSSO sostiene que la respuesta debería provenir de los organismos públicos encargados de autorizar y controlar la actividad.

Qué se quiere saber

El pedido apunta a determinar, entre otras cuestiones, qué trabajos concretos fueron autorizados; cuáles se realizaron efectivamente; si hubo perforaciones, zanjas u otras intervenciones físicas; qué controles ambientales se practicaron; qué estudios hidrológicos e hidrogeológicos existen; y si se analizaron escenarios de lluvias extremas y posibles vías de transporte hacia el sistema Río Chico–Ameghino–Río Chubut.

El planteo adquiere especial relevancia porque obliga a separar tres niveles distintos: lo que la empresa anunció, lo que efectivamente ejecutó y lo que los organismos provinciales autorizaron y controlaron.

Hoy esas tres piezas todavía no aparecen reunidas públicamente en una única explicación.

El Gobierno tiene ahora la palabra

Desde FUSSO remarcaron que el pedido fue realizado por los canales institucionales y que las autoridades todavía están dentro de los plazos legales para responder.

Por eso, más que una denuncia concluyente, la presentación abre una demanda formal de información.

La Fundación busca que sea el Gobierno provincial el que precise qué ocurre actualmente en Laguna Salada y cuál es el alcance real de las tareas desarrolladas en Guanaco.

Hasta que llegue esa respuesta, quedan abiertos interrogantes relevantes sobre qué se hizo en el terreno, qué controles se realizaron y qué estudios ambientales e hídricos respaldan la actividad autorizada.

La discusión sobre Laguna Salada, de esta manera, ya no se limita a la existencia del recurso de uranio.

El punto central pasa a ser otro: qué actividades se están desarrollando, bajo qué condiciones y con qué información pública disponible para la comunidad chubutense.

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