Productores de Río Negro recorrieron el VIRCH

Productores de Río Negro recorrieron el VIRCH en una gira de ganadería regenerativa 

El Grupo de Ganadería Regenerativa Valle Medio, que acompaña el INTA Patagonia Norte, visitó feedlots, chacras, plantas e industrias del Valle Inferior del Río Chubut. La gira, organizada por el Cluster Ganadero del VIRCH, puso en valor el intercambio de experiencias, los vínculos comerciales y el trabajo en red entre productores patagónicos. 

Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH), Patagonia. — Durante tres jornadas de trabajo a campo, un grupo de productores de ganadería regenerativa de Río Negro recorrió establecimientos e industrias del valle chubutense en una experiencia de aprendizaje mutuo. 

Un grupo de productores rionegrinos vinculados a la ganadería regenerativa desembarcó en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH) para una gira de intercambio técnico y productivo que dejó, más que datos, una trama de vínculos. Se trata del Grupo de Ganadería Regenerativa Valle Medio, que desde el INTA Patagonia Norte —con la coordinación de la ingeniera agrónoma Verónica Favere— viene consolidando un modelo de producción sustentable basado en el manejo holístico de pastizales y en el sistema integrado de secano y bajo riego. 

La recorrida, organizada por el Cluster Ganadero del VIRCH, reunió a los visitantes con productores, industriales y técnicos locales en una agenda intensa que combinó el engorde a corral, la producción forrajera, la agroindustria y la cadena de la lana. En cada parada, el hilo conductor fue el mismo: mostrar lo que se hace, discutir cómo se hace y abrir la puerta a nuevos negocios y alianzas. 

El arranque: engorde a corral en Chacra 258 

La gira comenzó en el feedlot de Fernando López Olaciregui, en Chacra 258, donde los visitantes conocieron de primera mano el esquema de terminación a corral que se desarrolla en el valle. Los productores recorrieron los corrales, observaron la infraestructura de comederos y bebederos, y repasaron el planteo de alimentación que combina el aprovechamiento de la producción forrajera bajo riego del VIRCH con subproductos disponibles en la región. 

El intercambio giró en torno a un debate central para la ganadería patagónica: cómo lograr terminaciones de calidad en un territorio donde la invernada a campo tiene límites climáticos y de disponibilidad forrajera. Para el grupo rionegrino, acostumbrado a trabajar sobre sistemas mixtos de secano y bajo riego, el feedlot apareció menos como un modelo opuesto al pastoreo regenerativo que como una herramienta complementaria: un instrumento de terminación que permite descomprimir la carga sobre el pastizal en los momentos críticos del año y ordenar la salida de la hacienda. 

El manejo sanitario, la eficiencia de conversión y el costo de la ración fueron parte de una conversación franca entre quienes producen a un lado y otro de los ríos patagónicos, con realidades de escala y de clima distintas pero desafíos compartidos. La visita dejó en claro que, más allá de la técnica, el valor estuvo en poder discutir números y decisiones con colegas que enfrentan dilemas parecidos. 

Remolacha forrajera: un cultivo que teje puentes entre provincias 

Una de las paradas más celebradas fue la del cultivo de remolacha forrajera de Jorge Peruzotti. No es un detalle menor: se trata de un cultivo que viene siendo impulsado de forma coordinada a ambos lados del límite provincial. En Río Negro lo promueve la propia Verónica Favere, mientras que en Chubut lo vienen fomentando Demián Ceballos y Pedro Sánchez. Que un mismo cultivo aparezca traccionado por técnicos de dos provincias es la mejor síntesis del espíritu de la gira: una agenda técnica común que trasciende las fronteras administrativas. 

La remolacha forrajera despierta interés por una razón concreta: es uno de los cultivos de mayor rendimiento en materia seca por hectárea entre las alternativas adaptadas a los valles patagónicos, y ofrece un forraje de alta energía y digestibilidad. Su fuerte es cubrir el bache invernal, cuando la oferta natural de pasto cae y la hacienda demanda un aporte de calidad para sostener estado corporal, preñez y terminación. 

Frente al cultivo, los visitantes conversaron sobre implantación, densidad, manejo del riego y las distintas formas de aprovechamiento —desde el pastoreo directo en franjas hasta la extracción de raíces— así como sobre los cuidados necesarios para una transición alimentaria segura de los animales. La parada funcionó como una verdadera clase a campo, con el valor agregado de comparar cómo se comporta el mismo cultivo en las condiciones de secano y bajo riego de Río Negro y en el bajo riego del VIRCH. 

Pastoreo rotativo en Los Salitrales 

 

En el Establecimiento Los Salitrales, de Ricardo Irianni y José Saglietto, el grupo se encontró con el corazón de la propuesta regenerativa: un esquema de pastoreo rotativo aplicado en el terreno. A diferencia del pastoreo continuo, donde los animales permanecen todo el tiempo sobre el mismo potrero, aquí la superficie se subdivide en parcelas por las que la hacienda va rotando, concentrando la carga por períodos cortos y dejando descansos prolongados para que el pastizal se recupere. 

Los anfitriones mostraron cómo se organiza el movimiento de los animales, cómo se planifican los tiempos de ocupación y descanso de cada parcela y cómo la infraestructura de agua y alambrados —fijos o eléctricos— se vuelve la columna vertebral del sistema. La discusión técnica abarcó la carga instantánea, el momento óptimo de reingreso a cada potrero y la lectura del pastizal para decidir cuándo entrar y cuándo salir. 

El trasfondo del intercambio fue el que da sentido a toda la ganadería regenerativa: un pastizal bien manejado no solo produce más forraje de manera sostenida, sino que mejora la cobertura del suelo, la infiltración del agua y el contenido de materia orgánica, con el consiguiente beneficio sobre la captura de carbono. Para los productores de ambas provincias, Los Salitrales fue la prueba concreta de que estas prácticas son viables en la Patagonia. 

Valor agregado al forraje: la peletizadora de alfalfa 

La agenda también incluyó la planta peletizadora de alfalfa de Adrián Vales, donde los productores recorrieron el proceso completo de transformación del forraje: desde la molienda y el acondicionamiento del material hasta el prensado en pellets. El pellet de alfalfa es, en esencia, forraje concentrado y estabilizado, un formato que reduce drásticamente el volumen, facilita el almacenamiento por largos períodos y abarata la logística de transporte a distancias que serían impensadas con el fardo tradicional. 

La visita permitió dimensionar el enorme potencial de agregar valor en origen a la alfalfa del valle, un cultivo que el VIRCH produce con muy buena calidad gracias al bajo riego. Convertir esa alfalfa en un producto transportable y de mayor precio por kilo abre puertas comerciales que van desde el abastecimiento de otras zonas ganaderas de la Patagonia hasta la posibilidad de exportación. Para los visitantes rionegrinos, la planta fue una muestra de cómo la industrialización puede transformar un forraje regional en un negocio con mercado propio. 

Faena con tránsito federal: Frigorífico Agrotres 

En el Frigorífico Agrotres, establecimiento habilitado con tránsito federal, la comitiva conoció un eslabón decisivo de la cadena cárnica regional. La habilitación de tránsito federal no es un dato menor: es la llave que permite comercializar carne fuera de los límites provinciales, superando la restricción del tránsito local y abriendo el acceso a mercados de mayor volumen y valor. 

Los visitantes recorrieron las instalaciones y repasaron los estándares de faena, higiene y trazabilidad que exige esa categoría de habilitación. El intercambio se detuvo en un tema sensible para toda la Patagonia: la condición sanitaria de la región y el modo en que la barrera zoosanitaria patagónica configura las reglas de juego para la circulación de carne y hacienda. Comprender esas reglas es clave para diseñar estrategias comerciales que aprovechen, y no sufran, la particular situación sanitaria del sur. 

Para los productores de Río Negro, el paso por Agrotres fue especialmente valioso: contar en la región con capacidad de faena habilitada para tránsito federal es una condición que puede cambiar por completo las perspectivas de comercialización de la carne producida bajo esquemas regenerativos, sumando valor a un producto con una historia de sustentabilidad detrás. 

Diversificación frutícola: la chacra de cerezas 

La gira mostró también la diversidad productiva del valle con la visita a la chacra de cerezas de Julio Kresteff. La cereza patagónica tiene una ventaja competitiva difícil de igualar: su condición de fruta de contraestación le permite llegar a los mercados del hemisferio norte cuando allí no hay producción, lo que la posiciona como un producto premium de exportación, especialmente para las fiestas de fin de año. 

Los productores recorrieron el monte frutal y conversaron sobre el manejo del cultivo, las exigencias de calidad y calibre que imponen los mercados internacionales, la logística de cosecha y empaque, y la fuerte demanda de mano de obra que caracteriza a la actividad. Aunque se aleja de la temática ganadera, la parada no fue un desvío: mostró que el VIRCH es un territorio de producciones múltiples bajo riego, donde la fruticultura de exportación convive con la ganadería y la producción forrajera, diversificando ingresos y riesgos para el productor del valle. 

Establecimiento Tatay: producción ovina, ganadería regenerativa y uso de perros protectores. 

Otra de las paradas destacadas fue el Establecimiento Tatay, de Armando y Francisco Sáenz junto a su familia, donde el grupo compartió la experiencia de un planteo ganadero de raíz familiar profundamente arraigado en el valle. El recorrido puso el foco en la producción ovina y, particularmente, en las estrategias de suplementación que permiten sostener la productividad del rodeo en las épocas de menor oferta forrajera. 

Un punto de especial interés fue el trabajo con comederos autorregulados, una tecnología que permite ofrecer suplemento de manera controlada y racionada sin necesidad de una intervención diaria del productor. Este esquema de suplementación estratégica —enmarcado en un proyecto de mejora productiva de la ganadería ovina— resulta clave para acompañar los momentos de mayor requerimiento nutricional de la majada, como el servicio, la preñez y la parición, optimizando el uso del recurso y mejorando los índices reproductivos. 

Más allá de la técnica, la visita a Tatay reforzó un valor que atraviesa a toda la ganadería patagónica: la continuidad familiar en la actividad. Ver a una familia sosteniendo y modernizando su establecimiento generación tras generación fue, para los visitantes, un recordatorio de que la sustentabilidad no es solo ambiental, sino también social y económica. 

La cadena de la lana: peinaduría Fuhrmann 

Lana

El cierre técnico de la recorrida llegó de la mano de la peinaduría de lana Fuhrmann, con la recepción de Federico Rodríguez Zahn. La visita permitió a los productores seguir el camino completo de la fibra: desde la recepción y clasificación del vellón, pasando por el lavado y el acondicionamiento, hasta el peinado que da como resultado el top, el producto semielaborado que constituye la base de exportación de la industria lanera. 

Comprender esta etapa industrial es fundamental para el productor ovino, porque es allí donde se traducen en valor —o en castigo— los atributos de la fibra: finura, resistencia, rendimiento al lavado y contenido de materia vegetal. Ver el proceso desde adentro ayuda a entender por qué el manejo a campo, el momento de la esquila y el acondicionamiento del vellón son tan determinantes para el precio final. 

Con una industria fuertemente orientada a los mercados internacionales, la lana patagónica es una de las cadenas más emblemáticas de la región. La parada por Fuhrmann cerró el círculo de la gira: después de recorrer el campo, el forraje y la faena, los visitantes pudieron ver cómo un producto primario se transforma para conquistar mercados del mundo. 

Un cierre a orillas del mar 

La gira culminó con un almuerzo en el Puerto de Rawson, un espacio distendido que funcionó como broche del encuentro. Lejos de ser un simple momento de descanso, la sobremesa a orillas del mar cumplió un rol tan importante como las visitas técnicas: fue el ámbito donde se afianzaron los vínculos personales, se cerraron conversaciones pendientes y se sembraron los contactos comerciales que dan continuidad a este tipo de experiencias. Entre platos de pescados y mariscos frescos de la costa chubutense, quedaron planteadas futuras instancias de intercambio entre los productores de ambas provincias. 

Más allá de cada establecimiento visitado, lo que dejó la gira fue la reafirmación de una certeza: estos encuentros son de suma importancia. El intercambio de experiencias, los contactos comerciales, la comparación de planteos productivos y el simple hecho de recorrer juntos el campo generan un conocimiento que difícilmente se logra de manera individual. Como suele repetirse entre quienes integran estos grupos, es más fácil tomar decisiones acompañado por personas que transitan el mismo camino. 

La iniciativa fue organizada por el Cluster Ganadero del VIRCH, que agradece profundamente a todos los productores, industriales y técnicos que abrieron las tapas de sus establecimientos, compartieron su trabajo y aportaron su tiempo para hacer posible esta experiencia. Fernando López Olaciregui, Jorge Peruzotti, Ricardo Irianni, José Saglietto, Adrián Vales, la gente de Agrotres, Julio Kresteff, Armando y Francisco Sáenz junto a su familia, y Federico Rodríguez Zahn de Fuhrmann fueron parte esencial de una gira que, por sobre todas las cosas, tendió puentes entre la ganadería regenerativa de Río Negro y la del Valle Inferior del Río Chubut. 

Por Cluster del Virch — Cluster Ganadero del VIRCH · info@clusterdelvirch.com.ar 

 

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